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Siria se acerca a Rusia 2018… y huele a peligro

La eventual clasificación de Siria a su primer Mundial podría derivar en un conflicto político entre varios gobiernos. Hoy, el resultado que obtenga ante Irán, definirá en gran medida el futuro del futbol mundial.
Alain Arenas
04 septiembre 2017 23:1 Última actualización 05 septiembre 2017 13:34
Siria

(Especial)

Una victoria frente a Irán y un empate entre Uzbekistán y Corea del Sur permitirá a Siria, por primera vez en la historia, jugar su primera fase final de la Copa del Mundo en Rusia 2018. No parece un escenario descabellado. Los sirios empataron con los iraníes (0-0) en su primer juego en Malasia. Ahora harán el viaje a Teherán, la capital de un país tolerante con las políticas de Bashar al-Assad, según Manuel Ferez, maestro en Medio Oriente por la Universidad Anáhuac.

“El gobierno iraní respalda al régimen del presidente sirio y una calificación de Siria sería benéfica políticamente para ambos gobiernos. Su imagen nacional e internacional mejoraría a través del futbol. Al-Assad aprovecharía la clasificación para mostrarla a su población como un logro del régimen y, de mantenerse en el poder, continuar con este tipo de buenos resultados”, señala Ferez.

Los integrantes de la selección siria fueron acusados de legitimar al régimen Al-Assad por la cadena ESPN, en un reportaje titulado El equipo del dictador, del periodista Steve Fainaru. Previo al duelo entre Singapur y Siria de la fase 2 de la eliminatoria asiática, -realizado en noviembre de 2015- el entonces entrenador Fajr Ibrahim y dos jugadores más salieron a la conferencia previa al partido con una playera con el retrato del mandatario, quien lucía de perfil y vestido con uniforme militar.

Cuando los periodistas le preguntaron al jefe del banquillo sobre el motivo de su atuendo, Ibrahim respondió que, como todo los militantes de una Selección, él y sus jugadores apoyaban a su presidente. Ninguno de los tres atendió más cuestionamientos políticos y se limitaron a hablar del partido.

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Siria


El reglamento de la FIFA, en su artículo 15-A, indica que las federaciones y sus integrantes deben ser neutrales en materia política y religiosa. En caso de infringir este estatuto el organismo podría amonestarlos o suspenderlos de su calendario oficial. Siria no fue amonestada. En su papel está en la antesala del Mundial.

“Es claramente un apoyo político. Aunque es difícil que la FIFA los castigue si hacen manifestaciones a favor de su presidente en un futuro, porque no los suspendieron cuando lo hicieron por primera vez”, sostiene Ernesto Meade, abogado con especialidad en derecho deportivo, de la Barra Nacional de Abogados.

Si Siria empata y Corea del Sur vence en su último partido a los uzbekos terminaría en tercer lugar del Grupo A de la eliminatoria. Jugaría la reclasificación asiática contra el tercer puesto del sector B, que podría ser Arabia Saudita, Australia o Emiratos Árabes Unidos.

“Los saudíarabes son enemigos de Al-Assad y sería un escenario tenso tanto político como deportivo. Quizá otras naciones, como Rusia, podrían brindarle apoyo de protección a los sirios para que puedan jugar en territorio árabe. El orgullo nacional saudí sería golpeado si los sirios consiguen el pase a la siguiente ronda”, prevé Ismene Ithai Bras, académica especialista de Medio Oriente del Centro de Relaciones Internacionales de la UNAM.

Si Siria logra avanzar enfrentaría al cuarto lugar de la Concacaf en el repechaje mundialista, que reparte un lugar en la Copa Mundial. De entre Panamá, Honduras y Estados Unidos saldría su rival. Si fuera este último, explica Ithai Bras, sería calificado como un partido de alto riesgo.
La selección siria no podría jugar en territorio estadounidense, luego de que el presidente Donald Trump firmara un mandato en abril pasado que prohíbe la entrada de ciudadanos sirios a la Unión Americana.


“La US Soccer tendría que emitir una carta a la Casa Blanca en la que invita a la Selección Siria a jugar el partido. El gobierno estadounidense podría negar el permiso, por la delicada relación entre ambos países. Si lo anterior se diera, el partido de local de los estadounidenses tendría que disputarse en una sede alterna”, sostiene la internacionalista.

Ferez comenta que el futbol es el deporte más popular de la nación. La fundación de la federación siria se remonta hasta 1936 y un año después se afilió a la FIFA. La Selección jugó su primer proceso eliminatorio rumbo al Mundial de Brasil 1950, en el que fue invitado por la UEFA. Su participación fue fugaz. Fue eliminado en primera ronda por Turquía.

Ocho años más tarde la FIFA decidió repartir un boleto al Mundial de Suecia al ganador de la eliminatoria de la Confederación Africana y al de la Asiática. El resultado fue el mismo: Sudán –el representante africano- venció y eliminó a los sirios. Seis años más tarde fundaron la liga local, la cual se ha suspendido seis veces (1970, 1971, 1973, 1977, 1980 y 2010), todas por conflictos bélicos.

La eliminatoria al Mundial de México 1986 fue su momento más brillante. Superó dos rondas previas y enfrentó a Irak en la fase final. Empató de local en Damasco y en el encuentro de vuelta –celebrado en Arabia Saudita a causa de la Guerra entre Irán e Irak– volvió a perder.

La época reciente tampoco ha sido fácil para el representativo. Fue eliminado para el Mundial de Brasil 2014 por la FIFA, debido a la alineación indebida del delantero George Mourad, quien había jugado previamente con Suecia. Para esta eliminatoria no ha podido jugar en Damasco, en donde disputaba originalmente sus partidos como local, debido a la guerra civil que sufre el país desde 2010. Omán –en la fase previa– y Malasia –en esta ronda– han sido los países que acogieron al seleccionado para jugar sus encuentros “en casa”.

“Si Siria juega en Rusia 2018 representaría un reto para el resto de los gobiernos. Tendrán que lidiar, en uno de los eventos más importantes a nivel mundial, con una Selección que representa a un estado fallido”, dice Rafael Fernández de Castro, internacionalista del Instituto Tecnológico Autónomo de México.