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Ser escritor es posible también por la web

Las lecciones en línea ofrecen alternativas para aprender técnica narrativas de géneros diversos. Profesionalizar el oficio de la escritura, sin horarios y con posibilidad de atender cuantas veces sea necesario a una clase, es la consigna de la Academia de Escritores, un modelo de estudios único en América Latina.
Es una plataforma digital creada por el ingeniero en computación Daniel Jordán, con sede en Bogotá, Colombia. (Tomada de Internet)

Es una plataforma digital creada por el ingeniero en computación Daniel Jordán, con sede en Bogotá, Colombia. (Tomada de Internet)

El anhelo más o menos serio de ser escritor requiere, para realizarlo, de dedicación: escribir no es cuestión de inspiración, sino de estudio, de técnica, de taller. De tiempo, que no sobra. Pero no tenerlo o tenerlo poco ya no es un pretexto en la era del Internet. Profesionalizar el oficio de la escritura, sin horarios y con posibilidad de atender cuantas veces sea necesario a una clase, es la consigna de la Academia de Escritores, un modelo de estudios único en América Latina.

Se trata de una plataforma digital creada por el ingeniero en computación Daniel Jordán, que con sede en Bogotá, Colombia, imparte talleres de prácticamente todas las áreas de la escritura, desde ortografía, redacción y estilo, hasta géneros literarios como cuento, novela, poesía, ciencia ficción además de cómo escribir un libro, para profesionales de cualquier disciplina.

Por medio de su metodología, que emplea herramientas como chats, videochats, audios, espacio para debates y calificación en línea, han culminado sus estudios más de 300 alumnos de 21 países, desde 2012.

Los estudiantes son hombres y mujeres, en su mayoría de 25 a 45 años, que han terminado sus estudios universitarios, trabajan y tienen deseos de escribir, pero por alguna razón no lo han podido hacer. “Son profesionales de tiempo completo o son mamás, cursan una maestría, no cuentan con el tiempo, o piensan que tienen que hacer una carrera de cinco años para ser escritor, lo cual no es cierto, porque los grandes escritores no son ni lingüistas, ni licenciados en letras, ni filólogos; vienen de cualquier área”, dice Jordán.

Los programas incluyen talleres de seis y ocho semanas, realizados completamente de forma virtual. “Hemos diseñado un modelo pedagógico con profesionales especialistas en educación a distancia para todos los talleres. La idea es garantizar que la información que está llegando al estudiante sea de calidad, diseñada para que el estudiante pueda aprender cabalmente”, explica el ingeniero venezolano.

El costo para los talleres de seis semanas es de 160 dólares, y el de ocho, de 180 dólares, que se pagan en moneda local, con tarjeta de crédito o débito, o mediante una cuenta Paypal. El único requisito es tener deseos de escribir y ser mayor de edad, aunque a partir del próximo trimestre se abrirán dos talleres juveniles.

“No hay horarios, son talleres asíncronos; el alumno se puede conectar en el momento en que lo requiera; lo que sí, es que tiene que entregar semanalmente trabajos que van a ser corregidos por el tutor”.

La ola virtual es muy poderosa, asegura el directivo. “Hay una tendencia en los últimos años a comunicarnos por medios electrónicos. Hoy en día la gente escribe mucho más que antes, utiliza redes sociales, el correo electrónico; así que las personas ya están familiarizadas y lo utilizan de manera indistinta, como si estuviesen en un aula presencial”.

Lector apasionado que en algún momento intentó la escritura, “aunque escribía sólo para mi esposa y mis amigos”, Daniel Jordán estudió en un sistema similar en España, entre 2003 y 2004, y quiso replicar la idea en América Latina, creando la primera plataforma para formar nuevos escritores a nivel regional.

“La idea es buscar profesores de todos los países latinoamericanos que cumplan un par de criterios muy importantes: que tengan un bagaje sólido y que sean escritores exitosos. La escritura es un oficio y como tal, necesitas mucha práctica, un académico que no tenga la experiencia de haber escrito ni publicado, no es el perfil que estamos buscando”, explica a propósito de los tutores, entre los que se encuentran la peruana Blanca Miosi, autora, entre otras, de La búsqueda, novela ganadora del Thriller Award 2007, que aún encabeza listas de ventas en amazon.com y será llevada al cine en Hollywood; o el venezolano radicado en España, Eduardo Sánchez Rugeles, ganador del Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri 2010, por su novela Blue Label.

En México, gracias a una alianza con la editorial Feliou, la organización académica buscará autores con ese perfil para integrarlos a su planta de profesores.