AFTEROFFICE
culturas

Sector cultural, en impasse

Nombramientos pendientes, recortes presupuestales y la ausencia de una ley de cultura, entre las olas que deberá sortear quien llegue al frente de la Secretaría de Cultura, tras el fallecimiento de su titular, Rafael Tovar y de Teresa.
Eduardo Bautista
11 diciembre 2016 22:28 Última actualización 12 diciembre 2016 5:0
El impasse del sector cultural en México. (Especial)

El impasse del sector cultural en México. (Especial)

El fallecimiento, el pasado sábado, del Secretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa, deja al sector con varios pendientes: de cara a un recorte presupuestal equivalente al 21.1 por ciento con respecto a 2016, la Secretaría, creada el año pasado, opera con un reglamento cuestionable, mientras que la creación de la Ley General de Cultura aún no se concreta, advierten expertos.

“En materia cultural, este sexenio está perdido”, considera el antropólogo Bolfy Cottom. “No hemos alcanzado a percibir la magnitud del mal. A mediados de 2017 empezaremos a ver las consecuencias del desastre presupuestal. Tanto el INAH como el INBA han cerrado este año con severos daños, al grado que han tenido que negociar ampliaciones para culminar sus actividades”, agrega el ex funcionario del INAH.

El próximo secretario federal de Cultura deberá sentarse con José Antonio Meade, titular de la SHCP, y lograr que no haya más recortes al sector, que tendrá un presupuesto de 12 mil 420 millones de pesos para ejercer el año que entra, considera José Alfonso Suárez del Real, diputado por Morena de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México. “Muchos de los proyectos que tenía contemplados la Secretaría se verán truncados por falta de viabilidad financiera”, comenta.

Una de las prioridades para el secretario entrante, coinciden los especialistas, es establecer los mecanismos políticos y fiscales necesarios para hacerle frente a la reducción al presupuesto, que alcanza los 3 mil 329 millones de pesos, y que deja en ceros a programas como el PAICE, que se encarga de apoyar la infraestructura cultural de los estados; el FOREMOBA, para la restauración patrimonial; el Profest, para los festivales artísticos, y el PACMyC, para las culturas municipales y comunitarias.

Ante este panorama, es necesario implementar una nueva política fiscal que vincule al sector público con el privado para obtener más recursos económicos, advierte Sergio Vela, quien fue presidente del extinto Conaculta de 2006 a 2009.

“Las instituciones públicas deben contar con patronatos del sector privado que permitan desahogar sus limitaciones económicas”, opina. También ve necesario que los estímulos lleguen a todas las disciplinas artísticas, y no sólo al cine o al teatro, los cuales encuentran apoyos en los conceptos EFICINE 189 o EFITEATRO.

FOCOS ROJOS

Entre los problemas más apremiantes para el sector, Cottom señala el del reglamento, emitido en noviembre, para la operación de la Secretaría. La normatividad generará grandes fricciones por su carácter “inconstitucional”, pues otorga facultades a las Direcciones Generales que antes sólo correspondían al INAH o al INBA. Por ejemplo, explica, se establece la creación de una Dirección General de Sitios y Monumentos, con facultad para definir las políticas del rubro a nivel nacional. “Eso es ilegal, pues la Constitución avala al INAH como el único organismo responsable de dichas tareas”, precisa.

También es muy grave, destaca Cottom, que el INAH y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) sigan sin titular.
Vela se suma a esa preocupación: “Confío en que el nuevo secretario respalde y fortalezca las funciones del INBA, del INAH y también del Fonca, que son, a mi juicio, los pilares del sector cultural mexicano”.

Asimismo, el extitular de Conaculta lamenta que, a un año de su creación, la Secretaría de Cultura no tenga una cúpula que la dirija, situación que se torna aún más complicada con la muerte de Tovar y de Teresa.

“Queda pendiente la integración del equipo. Hoy no tenemos a un encargado de despacho porque no se han hecho los nombramientos de los subsecretarios”, observa.

Otro reglón en puntos suspensivos en la agenda es el de la vinculación entre cultura y educación, señala Cottom. En la reforma que se hizo a la Ley Orgánica de la Administración Pública para crear la Secretaría de Cultura, dice, se eliminó todo lo concerniente a la relación entre los organismos culturales y educativos.

“Nuestras políticas culturales deben ir de la mano de las educativas. Pero para que esto suceda es necesario que se establezca como una obligación legal”, observa.

Para Suárez del Real, es fundamental que haya un relevo generacional entre quienes dirigen el sector cultural mexicano. “Eso nos va a refrescar las ideas sobre cómo apoyar y difundir la cultura. Es necesario mantener un diálogo con las nuevas tecnologías”.