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CULTURAS

Rius, el cultivador del humor

El caricaturista mexicano Eduardo del Río, mejor conocido como "Rius", ha dejado huella en la historia del periodismo mexicano. Su larga trayectoria de 60 años ha cultivado un humor que acabó convirtiéndose en un género.
Rosario Reyes
25 junio 2014 22:47 Última actualización 26 junio 2014 5:0
Rius es uno de los mejores caricaturistas de México. (Cortesía)

Rius es uno de los mejores caricaturistas de México. (Cortesía)

Creador de las historietas Los agachados y Mis Supermachos, y de libros como 500 años fregados pero cristianos, La trukulenta historia del kapitalismo o la serie propedéutica que inició en 1966 con Cuba para principiantes, Eduardo del Río ha cultivado durante 60 años un humor difícil de encasillar que, con tan larga trayectoria, ha terminado convirtiéndose en un género. Rius hace humor Rius.

“Como diría Einstein, todo es relativo, a algunos les puede parecer interesante mi vida”, dice el autor en entrevista telefónica desde Oaxaca, a propósito de la aparición de Mis confusiones, su libro de Memorias desmemoriadas (Grijalbo), con el que festeja sus 80 años de vida.

Entre los recuerdos que publica está el enfrentamiento con la censura que tuvo que sobrellevar como parte de su oficio, ya que la caricatura-repara- siempre ha ocupado un lugar si no privilegiado, sí importante en la prensa.

“Cuando empecé a trabajar en Ovaciones era una cosa muy difícil lograr que le publicaran a uno una caricatura y siempre hay que tener una idea de hasta dónde puede llegar, no en bien de uno mismo, de lo que uno trata de decir, sino del medio; hay que autocensurarse para moderar la mentada de madre. Yo siempre he estado en esa tesitura, no tanto meterme con los funcionarios, sino tratar de hacer el cartón dirigido más al lector”.

Rius escribe como habla, con muletillas y guiños divertidos.
Es, a decir del caricaturista Alarcón, “el abuelo que todos quisiéramos tener”. Para Alarcón, la creación de personajes es uno de los grandes aciertos de Rius. “Pero no solamente se quedó con esos símbolos: el jodido, el poderoso, el campesino, el charro sindical, sino que fue más allá y se aventuró a tocar temas sobre los vegetarianos, la Iglesia, el socialismo; sobre Cuba y Fidel Castro”.

Rius, en tanto, asegura que ha cumplido su objetivo de crear conciencia en sus lectores, sobre todo de libros. El México del siglo XXI, advierte, no es muy distinto al que empezó a dibujar hace 60 años.

“El país no ha avanzado, quizá hay más carreteras, obras, pero la condición de la gente, la falta de democracia, de justicia, en eso vamos pa’trás y la gente no se da cuenta porque está enajenada con la televisión, el futbol, y ahí sí ya no puede hacer uno nada; ni el periodismo, ni los pensadores políticos”.

PARA PRINCIPIANTES

“Ha formado a muchos mexicanos en el riusismo-leninismo, que es una forma de ser budista de izquierda, cualquier cosa que eso signifique”, dice Antonio Garci, autor de la tira El Licenciado, que aparece todos los días en este periódico. Si bien reconoce una influencia de Rius en su trabajo, ataja: “Siempre me digo: jamás lo voy a hacer como lo haría Rius”. Pero, aclara: “desde luego que no desdeño su obra, ni su estilo, en verdad creo que es extraordinario”.

Colaborador de este diario, Pedro Sol comparte cómo conoció a Rius cuando era estudiante en 1974 y organizó una muestra con obras, entre otros, del propio autor de Filosofía para principiantes, que en ese entonces estaba produciendo la revista Los agachados y la película Calzonzin inspector (de Alfonso Arau). “Eduardo del Río marcó una época en la caricatura influenciado por el estilo de Saúl Steimberg y Abel Quezada, entre otros. Sus libros fueron traducidos a varios idiomas y su obra es reconocida mundialmente. ¡Y pensar que en sus inicios como humorista gráfico dibujaba en sus ratos libres como empleado de una funeraria!”.

Para Helguera, Rius encarna la misión de la caricatura, que es traducir la realidad.
“Realmente dejaba ver lo que sucedía, más allá de la información que se nos brindaba en los medios a los mexicanos”.
El homenajeado evita hablar sobre su legado. “No me corresponde; eso lo dirán los lectores. Como decía mi ex apreciado Fidel Castro: ‘la historia me absolverá’... O me absorberá”

___¿Ex apreciado? ¿Son muchas decepciones?

___ Siempre hay decepciones y esperanzas, pero en general la vida es canija. Las instituciones son creadas por el hombre, y como no hemos dejado de ser changos, están llenas de defectos. Por eso ninguna revolución ha servido. Sí, estoy decepcionado de Castro.


DEL OFICIO FUNERARIO AL ARTE PERIODÍSTICO 

Eduardo del Río fue militante del Partido Comunista Mexicano (PCM), el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), voluntario en Nicaragua y en la naciente Cuba socialista. Apoyó la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

Nació el 20 de junio de 1934 en Zamora, Michoacán. Fue seminarista en su infancia y adolescencia. Trabajó en la funeraria Gayosso haciendo labores administrativas, donde conoció casualmente a Francisco Patiño, director de la revista Ja-já, (Excélsior), quien lo invitó a colaborar. Ahí aparecieron sus primeros cartones.

Fue fundador de publicaciones como El mitote ilustrado y creó con Naranjo, Soto, Magú y otros moneros, Insurgencia popular, informativo del PMT. Sus últimas colaboraciones periodísticas aparecieron en La Jornada, bajo la dirección de Carlos Payán.