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culturas

Rayuela, sin palabras

Leticia Alvarado traduce la novela cumbre de Julio Cortázar a la danza. El afán lúdico del escritor es aprovechado por la coreógrafa para llevar "Rayuela", esa obra maestra de la literatura, a un territorio en el que no hay palabras. Y devuelve al mundo a través otros cuerpos: los de los bailarines.
Rosario Reyes
09 junio 2016 21:27 Última actualización 10 junio 2016 5:0
En Tándem destaca un trabajo de reinterpetación literaria a través del movimiento. (Cortesía)

En Tándem destaca un trabajo de reinterpetación literaria a través del movimiento. (Cortesía)

A los 50 años, a mediados del siglo XX, Julio Cortázar publicó Rayuela. Su novela es joven desde entonces, una invitación al juego. 

El afán lúdico del escritor es aprovechado por la coreógrafa Leticia Alvarado para llevar esa obra maestra de la literatura a un territorio en el que no hay palabras: la artista las despoja de su corporeidad, les extrae el alma -la emoción-, que devuelve al mundo a través otros cuerpos: los de los bailarines.

La coreógrafa cuenta que Cortázar, compás al corazón -pieza que estrenará el viernes próximo en la Sala Miguel Covarrubias- surgió a partir de improvisaciones, como un homenaje al autor que ella descubrió en su adolescencia.

Llevar la literatura al movimiento es el distintivo del trabajo de Alvarado, incluso antes de fundar su compañía, Tándem. Su primera coreografía, de 1990, está inspirada en textos de Sor Juana Inés de la Cruz; ha creado montajes a partir de la novela Las olas, de la escritora inglesa Virginia Woolf, o de la obra del poeta y dramaturgo francés Jean Genet.

“Al principio me costaba mucho trabajo traducir lo que quería expresar de mis lecturas, hasta que reconocí que son dos lenguajes totalmente distintos”, cuenta.

ACUDA
Qué: Cortázar, compás al corazón
Dónde: Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario,
Insurgentes Sur 3000, CU
Cuándo: 17 y 18 de junio, 19:00; 19, 18:00 horas
Localidad: $80


Con el tiempo ha logrado transformar las palabras en movimiento.
“Encontré una riqueza enorme en la traducción que se puede hacer de la literatura a la danza, que tiene que ver más con sensaciones, con emociones, con atmósferas”, explica. “Es así como trabajo con Rayuela, una novela que sucede en Argentina y en París -dos ámbitos súper interesantes-, y que tiene muchos contrastes: al mismo tiempo existen el club de amigos intelectuales y el personaje de La Maga, que es totalmente visceral e intuitiva”.

Los encuentros de Horacio Oliveira con La Maga (entre el júbilo y la desolación, como escribe el protagonista en una línea inolvidable: “Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente”), o las reuniones de El Club de la Serpiente, se evocan en esta coreografía, interpretada por seis bailarines.

“La parte que extrae del Club de la Serpiente -que son estos jóvenes que quieren sobre todo encontrar el sentido de la existencia-, es muy emotiva, vital”, comenta Alvarado.

Así como Cortázar advierte a sus lectores que el texto se puede abordar como un rompecabezas (“A su manera este libro es muchos libros, pero sobre todo es dos libros”), la coreografía que Alvarado monta para celebrar los 25 años de Tándem es modular y permite presentarse en varios formatos.

“Hemos probado correrla en diversos órdenes y ha funcionado bastante bien, se puede presentar incluso en pequeño formato, de 10, 15 minutos o de media hora”, explica sobre la obra, que completa dura un poco más de una hora.

Admite que sería sumamente ambicioso llevar toda Rayuela a la danza. Por eso sólo ha tomado fragmentos de la novela y algunos cuentos del mismo autor para formar un crisol de escenas “que encierran lo que pudiera ser la personalidad de Cortázar”.

La coreografía se acompasa con tango, milonga y, por supuesto, el jazz de Charlie Parker, de quien el autor de Todos los fuegos el fuego era apasionado seguidor.

Para la coreógrafa, reinterpretar Rayuela es otra manera de celebrar la vigencia de un libro que todavía, destaca, muchos jóvenes traen bajo el brazo.

“Y creo que también es una forma de transmitir este conocimiento mediante la danza, no sólo al elenco que lo baila, sino a los jóvenes que vayan a ver la obra”.

Desde hace 10 años, Tándem trabaja con bailarines recién egresados, en una fórmula de enriquecimiento mutuo: la experiencia de la coreógrafa y la frescura de los jóvenes intérpretes.

“A través de las generaciones se ha ido perfeccionando en muchos aspectos la educación dancística. Los bailarines actuales tienen más herramientas que los de hace 10 o 20 años, y trabajar juntos es una forma de encontrar nuevas formas de creación”.

TÁNDEM, 25 AÑOS
La compañía, reconocida por el Programa de Apoyos a Grupos Artísticos Profesionales de Artes Escénicas México en escena, celebra su aniversario con la apertura del Foro 8x8, dentro de su espacio, Tándem Studio. Este año estrenará, además de la coreografía basada en Rayuela, Cervantes: el trágico sueño de la memoria, que se presentará el 2 de agosto en el Palacio de Bellas Artes.