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culturas

Poesía, la última morada de las lenguas indígenas mexicanas

Están en riesgo de desaparecer. A pesar de que desde 1992 la Constitución reconoce la composición pluricultural del país, las lenguas indígenas están aisladas y existen más de 20 en peligro de extinción.
Existe un permanente riesgo de que las lenguas indígenas desaparezcan y la publicación de la poesía escrita es una forma de preservación. (Óscar Castro)

Existe un permanente riesgo de que las lenguas indígenas desaparezcan y la publicación de la poesía escrita es una forma de preservación. (Óscar Castro)

Al joven poeta Hubert Matiúwàa la realidad le ha dado de frente. La nación mè’phàà de la región de la montaña en el estado de Guerrero, de donde es originario, inspira su poesía, tanto por la belleza del paisaje, como por el horror de la violencia.

Entre varios reconocimientos previos, Hubert ganó este año el Primer Premio en Lenguas Originarias Cenzontle por su obra Tsína rí náyaxaa / Cicatriz que se mira. En entrevista, advierte que al salir de su comunidad (se fue para estudiar y obtuvo una maestría) tenía dos caminos: dejar de ser, o regresar a lo suyo, a una identidad que se expresa en 120 mil hablantes.

“No es nada más escribir la lengua: cuando uno la escribe la va nombrando y lo que hace es nombrar diferentes formas de conocer el mundo, y con esas formas, uno se va nombrando a sí mismo”, dice.

Y es que, a pesar de que desde 1992 la Constitución reconoce la composición pluricultural del país, las lenguas indígenas están aisladas y existen más de 20 en peligro de extinción.

“Hay lenguas que hablan muy pocas personas, como el kiliwa, el pai pai, el kumiai (originarias de Baja California) y evidentemente no se puede hacer nada más que testimoniarlo”, advierte el etnólogo José del Val, director del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural de la UNAM, que organiza el VII Festival de Poesía. Las Lenguas de América Carlos Montemayor, que tiene lugar hoy en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.

Pero no sólo un tema de población frena el desarrollo de las lenguas. La inseguridad y la violencia también alcanzan a los pueblos originarios, destaca Matiúwàa. “Vengo de una generación reciente, me tocó la escuela bilingüe, pero los maestros decidieron no enseñar la originaria, porque cuando salíamos a las cabeceras municipales, teníamos mucho conflicto al no hablar el español, y el racismo que eso genera es muy violento”.

Matiúwàa es uno de los invitados al encuentro de poesía, junto con el decano Juan Hernández Ramírez, quien es originario de Colatlán, municipio de Ixhuatlán de Madero, Veracruz, y uno de los poetas más renombrados en la lengua náhuatl. Ha sido maestro de educación indígena por 41 años y su labor también ha sido la recuperación de la riqueza étnica del náhuatl, tének, tepehua y hñahñú (otomí) de la región Huasteca de Veracruz.

Hernández Ramírez acusa el permanente riesgo de que las lenguas desaparezcan y ve en la poesía escrita, y en su publicación, una forma de preservación.

“Lo veo constantemente por mi tierra. Por eso creo que al escribirlas, por lo menos voy a dejar un registro”, afirma.

En un inicio, dice, los poetas eran sus propios editores, por lo que hay pocos libros. “Las instituciones comenzaron a editar antologías y poemarios bilingües, hubo programas como Libros del Rincón, de la SEP y desde hace unos cinco años, editoriales privadas como Almada, Pluralia y Resistencia también publican”.

A pesar de que su comercialización es difícil, agrega Héctor Martínez, editor de Pluralia (que hace 13 años comenzó a editar material bilingüe dirigido a niños y adolescentes), lanzar este tipo de libros es fundamental porque en México hay alrededor de 364 maneras de ver el mundo, de acuerdo a las variantes de las lenguas indígenas que hay en todo el territorio. “Creo que es muy importante que la población conozca y reconozca las lenguas, por eso nuestros libros incluyen un CD con la voz del autor diciendo sus poemas como los escribió y traducidos, para que el público conozca los sonidos; es fácil reconocer en la calle otras lenguas, como el inglés, o el japonés, aunque no las hablemos, pero somos incapaces de reconocer las que se hablan aquí en nuestro país”.

Lakum xlakan
Kkilatamalh kxkachikín lawan pala niksmanilh,
xaklhakgapatan klhakgat luspupulu kimakgkatsika,
chilh kimatasilh xtachiwin akxní xaklichiwinampatán.

Xakmaxanatlipatán kintalakapstakni tsalakgolh tachiwín,
kixapakanit kmakgkatsilh akxní kwakxilh xlekgalhtawakga’
akxní kpatsalh kinklilhtsukut naxmasipanikanitá’.

Como ellos
Quise vivir en su pueblo y me sentí ausente,
quise usar su ropaje y me sentí desnudo,
quise hablar su lengua y su lengua me abofeteó.

Quise escribir poemas y las palabras huyeron,
abrí su libro para buscarme y me sentí borrado,
busqué mi identidad y mi identidad sangraba.

Manuel Espinosa
(Poema en totonaco, de Puebla)



Lichwinankgoy lapaxkit ninín
Lichiwinankgoy lapaxkit ninín,
lilakgastakgwanankgoy kiwi’
tipalhuwa tachiwin lichiwinankgó
xalikaxtlawan kgalhpuxum.

Lantla ti katsekg lapaxkikgó,
lantla paxkinán kgalhtuchokgó,
lantla chan kpupuná’.

Lichiwinankoy lapaxkit ninín,
niakxnikú niy xnakukán,
jalhanán kxpulakni kataxawat,
xlakata wa lapaxkit xaxlipán.

Lichiwinankgoy lapaxkit ninín,
mapixnukgó xanat lalakapastakat,
niakstu nipatankgó ninín.


Los muertos hablan de amor
Los muertos hablan de amor,
de sus carnes resucitan árboles,
cuentan miles de historias
las cruces de sempoalxochitl.

De los amantes clandestinos,
de los ríos que penetran y se secan,
de los que se entregan al mar.

Los muertos hablan de amor,
su corazón nunca muere,
late en el vientre de la tierra,
porque el amor es perenne.

Los muertos hablan de amor,
le ponen collares de flores al recuerdo,
se niegan a morir abandonados.

Hubert Matiúwàa
(Poema en mè’phàà)