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Plaza de la Soledad, una mirada inédita a la prostitución

El debut en cine de la fotógrafa Maya Goded, realizadora del filme "Plaza de la Soledad", revela con una mirada inédita las formas de supervivencia de las prostitutas en la Ciudad de México, dentro de la programación de Ambulante. 
Rosario Reyes
28 marzo 2016 21:37 Última actualización 29 marzo 2016 5:0
La cinta es el resultado de dos décadas de trabajo, de las cuales, la autora dedicó cinco años a su realización. (Especial)

La cinta es el resultado de dos décadas de trabajo, de las cuales, la autora dedicó cinco años a su realización. (Especial)

Cuando la fotógrafa Maya Goded mostraba una de las imágenes de su largo ensayo sobre sexo servidoras en la Ciudad de México, le extrañaba el escozor que provocaba la toma en la que aparecía Margarita, una mujer mayor, tumbada en la cama junto a uno de sus clientes. Entonces, encontró el tema para su primera película.

¿Por qué nos da miedo que la mujer tenga sexualidad?, se pregunta la realizadora del filme Plaza de la Soledad, que después de su premiere en enero pasado en el Festival de Sundance, forma parte de la décimo primera edición de Ambulante. Gira de Documentales, que inicia este jueves.

La cinta es el resultado de dos décadas de trabajo, de las cuales, la autora dedicó cinco años a su realización.

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Plaza de la Soledad

En su debut como cineasta, Maya Goded mantiene la visión de género con la que comenzó hace 20 años su ensayo fotográfico en las calles de Loreto y Circunvalación, en La Merced, y en las aledañas al Metro Revolución, donde ha visto envejecer a algunas de las trabajadoras que se han convertido en sus amigas.

Fue madrina de la boda de Carmen -una mujer que espera a sus clientes en la calle de Loreto- con Carlos -mesero de un antro-, quienes terminaron por separarse después de 13 años de matrimonio, por las infidelidades de él.

La realizadora pretende crear una empatía, hacer que el espectador pierda el miedo de conocer al otro. “Que a través de mi trabajo se conozcan personas que de otra forma no se conocerían. Que las veas y te identifiques con ellas, pienses en tu mamá, en tu tía, las veas como mujeres, no como mercancía o estadística”, explica.

Goded llama la atención sobre el tabú social respecto al erotismo femenino. “Está bien que el hijo chiquito o el abuelo vivan su sexualidad, pero en la mujer se vuelve una amenaza”, asegura la realizadora, cuyas imágenes de prostitutas aparecieron primero en un libro y una exposición, en 2006.

Hace cinco años retomó aquel trabajo para la realización del documental que resume sus preocupaciones artísticas: el sexo en la mujer, la violencia de género y los grupos sociales desfavorecidos.

UN HOGAR EN LA CALLE
En la Plaza de la Soledad y en La Merced el comercio sexual tiene lugar desde hace más de cuatro siglos. Es el hogar de las protagonistas de esta película.

Ahí llegó Esther, una indígena oaxaqueña expulsada de su comunidad tras haber sido violada. Ella, que no quiso aparecer en el libro de la fotógrafa, ahora le cuenta su historia frente a la cámara.

“Para mí era muy importante que apareciera su testimonio, porque hay muchísimas mujeres indígenas que vienen a la ciudad y no tienen más opción que prostituirse”, afirma Goded. Mientras más las conoce, comparte, más admira su capacidad de sobrevivir.

“Cuando me acerqué por primera vez y luego cuando saqué el libro, (la supervivencia) no era uno de los temas más relevantes (de la investigación). Del tiempo que llevo en La Merced, es impresionante la cantidad de mujeres que han muerto, ya sea porque las mataron o por alguna enfermedad; es una vida muy dura. Valoro mucho a las que quedan y siguen luchando, por eso es uno de los puntos importantes de este documental”, agrega.

Con una clara división generacional -las mayores están en Loreto o en la zona del Metro Revolución, mientras las más jóvenes en Fray Servando y Circunvalación-, la mayoría de las sexo servidoras comenzaron a trabajar desde pequeñas. A algunas las llevaron sus maridos, otras fueron asimilando que a través del intercambio sexual iban a sobrevivir y, en general, fueron violentadas desde niñas.

Con todo en contra, las protagonistas de esta película hacen honor a la sobrevivencia que admira en ellas la realizadora. Son divertidas, sensuales y hasta optimistas. Tienen un entorno familiar que comparten frente a la cámara en distintos momentos, en un permanente diálogo con la directora.

“La fotografía es más difícil que el video, porque están más preocupadas de cómo las voy a tomar. Todo el trabajo fue una colaboración, la edición, por ejemplo, es un diálogo; después de tantos años de conocernos pudimos incluir lo que había vivido con ellas y no había podido retratar”, concluye la realizadora.

EXHIBICIÓN
Distribuido por Cinépolis, el documental se presenta los días 1, 2, 5, 10 y 12 de abril en el marco de Ambulante.

VISIÓN INCLUYENTE
Este año, Ambulante está dedicado al concepto de interdependencia. La perspectiva de género se hace presente en cintas sobre maternidad o violencia contra las mujeres, en una muestra que abre el jueves a las 19:30 horas en el Monumento a la Revolución, con Sonita, película sobre una joven afgana que vive como indocumentada en Irán y sueña con ser cantante, mientras su familia espera venderla en matrimonio por 9 mil dólares.