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Plácido Domingo homenajea con su música a las víctimas del sismo

Plácido Domingo se presentó en la Plaza de las Tres Culturas en el Concierto Homenaje a las víctimas del terremoto del 19 de septiembre de 1985; la amenaza de lluvia no fue impedimento para que muchos presenciaran un concierto del famoso tenor.
María Eugenia Sevilla
18 septiembre 2015 22:34 Última actualización 18 septiembre 2015 23:59
Plácido Domingo rindió homenaje a las víctimas y rescatistas del sismo de 1985. (María Eugenia Sevilla)

Plácido Domingo rindió homenaje a las víctimas y rescatistas del sismo de 1985. (María Eugenia Sevilla)


No se llenó. Tres mil sillas fueron demasiadas para una ciudad de más de 20 millones, aunque la entrada era libre a la Plaza de las Tres Culturas, donde se llevó a cabo el Concierto Homenaje a las Víctimas del Terremoto en la Ciudad de México.

Los que alcanzaron lugares de primera fila se habían formado desde poco antes de las dos de la tarde sin mucho tumulto. La amenaza de lluvia habrá espantado a algunos para asistir a la rara oportunidad de escuchar a Plácido Domingo en la batuta. Y una ocasión única, en esa "plaza sagrada", como le llamó la escritora Elena Poniatowska, quien fue invitada para inaugurar la reunión.

"Aquí están nuestros muertos. Aquí han sido asesinados nuestros jóvenes. Aquí se han caído edificios como el Nuevo León, que se dio vuelta como una ola. Aquí están todos ustedes, que son la gente más valiente de la Tierra, aquí debajo de la lluvia. La lluvia nos limpia", dijo la periodista.


Pero, vaya coincidencia, el agua que había arreciado y mantenía a la gente cobijada en plásticos y bajo una techumbre de paraguas, cesó con los primeros compases del Kyrie. Una entrada al programa, integrado por fragmentos del Réquiem de Verdi, cuya dirección no estuvo a cargo de Domingo, sino de José Areán, director artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México. El tenor mismo había hecho público que compartiría el podio porque no había tenido tiempo de preparar esa parte de la partitura.

Poco más de la mitad del concierto quedó por fin a cargo de la estrella tan esperada, con un elenco vocal integrado por la soprano María Katzarava -convocada especialmente por Domingo-, el tenor Dante Alcalá, la mezzo soprano Grace Echauri y el bajo Rosendo Flores, además del coro Enharmonia Vocalis, cuya potencia -lástima de ingeniería de sonido- saturaba el audio amplificado desde las bocinas.

En un ambiente finalmente despejado, que terminó por ocultar los paraguas, el concierto corrió durante poco más de una hora. Katzarava cerró con el aria final, Libérame, y el público se desbordó hacia el proscenio, celular en mano, para atrapar el momento que pronto perdió lo solemne:"que cante! Que cante! Que hable!, gritaban campechanos. "otra! Otra!"

Domingo se disculpó. Apenas ayer cantó y dirigió en Los Ángeles, explicó, y no había dormido para asistir a este concierto, por lo que el cansancio no le permitiría cantar como era debido.

"Como ha dicho doña Elena, este lugar es tan significativo para todos, nos trae tantos, tantos recuerdos... Continuemos con la emoción de hoy y con la esperanza que nunca vuelvan a suceder las tragedias que aquí han sucedido, esperemos que la próxima vez no sea un Requiem y sea una canción mas alegre", dijo.

Llegaron los reconocimientos oficiales y unas palabras cariñosas de la comunidad tlatelolca. Y un sombrero de charro, al colocarse desató la entonación multitudinaria, desde la sillería, del Cielito Lindo, que la orquesta se aprestó a acompañar.

Abajo, con su gorrita de rescatista en la mano, estaba Arturito. Un anciano que le gritaba: "¡Plácido, soy yo, soy el topo, no me dejaron subir! Cuando finalmente el cantante lo escuchó, no pudo más que sonreírle bajo los reflectores. El topo se quedó, como siempre, abajo.