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Paquito D'Rivera trae a México lo mejor del latin jazz

Paquito D'Rivera, figura emblemática del latin jazz, está listo para los conciertos en la Sala Nezahualcóyotl. El músico abandonó su natal Cuba en mayo de 1980 a causa de la dictadura de Fidel Castro, dice en entrevista. La represión, recuerda, era absoluta, siniestra.
Eduardo Bautista ! Mauricio Mejía
30 junio 2016 21:21 Última actualización 01 julio 2016 5:0
Paquito D'Rivera desconfía de la apertura que han anunciado con bombo y platillo los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. (Alejandro Meléndez)

Paquito D'Rivera desconfía de la apertura que han anunciado con bombo y platillo los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. (Alejandro Meléndez)

Abandonó su natal Cuba en mayo de 1980 a causa de la dictadura de Fidel Castro. La represión, recuerda Paquito D’Rivera, era absoluta, siniestra. Escapó dejando atrás a su mujer y a un hijo que vio mucho tiempo después.

A 36 años de aquel negro episodio, esta emblemática figura del latin jazz desconfía de la apertura que han anunciado con bombo y platillo los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. Pocas cosas podrán cambiar, dice, mientras los Castro sigan al mando de esta isla que ha regalado al mundo músicos de primera línea que, como él, han desarrollado su vida a miles de kilómetros del sol de La Habana.

Paquito, siempre afable y de buen humor, está listo para los conciertos que ofrecerá hoy, mañana y el domingo en la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM, al lado de su quinteto y la Orquesta Sinfónica de Minería.

___¿Qué opina de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba?
___Eso no es cierto. El acuerdo se dio entre el gobierno de Estados Unidos y la dictadura cubana. Más que apertura, muchos le llaman cambio. ¿Pero cómo puede ser que a usted se le pinche una llanta y entonces le cambien el carburador? ¡No! Se tiene que cambiar la llanta que no funciona desde hace 57 años. No habrá apertura mientras ellos (los Castro) sigan en el poder. Sólo están mejorando el rancho de esclavos, aunque en esencia éste siempre sea una algodonera. No habrá libertad mientras no cese la dictadura y se establezca un gobierno democrático sin ellos.

___¿Qué le diría a Fidel Castro?
___¡Nada, le patearía los huevos! ¿Qué le voy a decir al hijo de puta ése? Además, lo más probable es que ni me entienda, porque ya no ve ni oye ni nada.

___¿Cree que a Fidel le guste el jazz?
___Para nada, a ese hombre no le gusta la música. Ni a él ni al Che Guevara. No tiene sentido de la entonación. Lo sé por la historia que me contó mi amigo, el trombonista Pucho Escalante. Él tocó el himno nacional al lado de Fidel, quien no tenía ni la menor idea de por dónde iba la nota. ¡Una cosa tremenda aquella!

__¿Cómo fue su infancia en Cuba?
___Yo tengo un recuerdo muy lindo, vengo de una familia muy modesta. Todos fuimos a la escuela. La Habana era una ciudad monumental, bellísima. Tanto así que a alguien se le ocurrió declararla La ciudad maravilla, aunque a mí me parece una burla. Parece que le gustan las ruinas al tipo ése. ¡No, la ciudad en la que yo me crié sí era una maravilla! Había un movimiento cultural extraordinario. Mi mamá era ama de casa, cosía muy bien. Mi papá fue músico militar, y después se retiró. Era un saxofonista clásico. Él fue la persona que importó la escuela de saxofón clásico del Conservatorio de París. Era maestro.

___¿En qué momento decidió abandonar la isla?
___Aquello se puso muy caliente. Ellos controlan todo, absolutamente todo. Usted no puede decidir nada. Ellos te dicen qué tocar, con qué mujer salir. El partido lo domina todo. Pero eso sí: la culpa la tiene el imperialismo. Ja, decir eso es muy fácil, es como los religiosos: las cosas buenas las hizo Dios; las malas, el Diablo. Siempre hay alguien a quien culpar en este sistema (comunista). Un sistema que, donde quiera que cayó, fue un fracaso. La prueba está en Europa del Este. O en Corea del Norte. O en Venezuela. ¡Pero todavía la gente sigue defendiéndolo! Sucede igual que en los toros: como mejor se ven es desde la barrera, pero adentro, es peligroso.

___¿Aún tiene ganas de volver?
___Claro, es mi país, yo nací ahí. Ellos no tienen absolutamente ningún derecho, por mucho que los gobernantes mexicanos se empeñen en apoyarlos como lo han hecho durante todo este tiempo vergonzosamente, de limitar nuestro derecho de entrar y salir de Cuba. Nosotros podemos quedarnos el tiempo que se nos dé la gana. Pero nos lo han prohibido con el beneplácito de muchos gobiernos y pueblos del mundo. Esa es la verdad. Hace poco alguien me dijo: es que muchos artistas ya están actuando allá. Sí, pero ninguno ha dicho una sola palabra en contra de la dictadura. Todos dicen: abajo el bloqueo. Pero ninguno dice: abajo la dictadura.

___¿Qué piensa usted de México y la ola de violencia en la que vive?
___Es un país maravilloso. Sonrío en cuanto aterrizo aquí. Pero sí, la violencia es una pena. Ustedes están pasando por lo que ya había vivido Colombia. Y todo por el desgraciado narcotráfico. Una verdadera pena, porque son un país entrañable. Las drogas están acabando con México. Yo he viajado por todo su país y es hermoso. El público mexicano es una cosa fenomenal. A mí no me gusta tocar al aire libre, eso es para el futbol. Pero yo toqué aquí en el Zócalo frente a más de 80 mil personas y me encantó. Hice una cadencia y paré de tocar para escuchar el silencio. Dije: ¡qué buena audicencia! Los mexicanos son muy respetuosos de los distintos géneros musicales. Porque yo no creo que haya 80 mil aficionados al jazz. Más bien los mexicanos son gente dispuesta a escuchar.

___Ha vivido en un país libre, Estados Unidos, con una persona como Donald Trump, y una Cuba subyugada bajo una dictadura...
___No hay comparación. Uno a Trump lo puede ignorar. Yo no pienso que vaya a llegar a la presidencia, pero tampoco pensábamos que la dictadura en Cuba duraría 57 años. Por eso hay que estar siempre con el ojo avizor. Por supuesto que los artistas estamos en contra de Trump; nos da miedo.