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Orquestas Juveniles de Venezuela, acorde integral que llega a México

El programa de Orquestas Juveniles de Venezuela comparte experiencia en México. Es el único espacio académico que permite a los jóvenes capitalinos acceder a una educación musical formal sin contar con estudios anteriores.
Creado en 1978, este ensamble es uno de los principales del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. (Especial)

Creado en 1978, este ensamble es uno de los principales del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. (Especial)

En este país, la educación musical parte de una paradoja: que el requisito para ingresar en cualquier escuela es tener por lo menos un par de años de formación artística previa, advierte Ariel Hinojosa, coordinador de Coros y Orquestas Juveniles de la Ciudad de México.

Por el contrario, este sistema, inspirado en las Orquestas Juveniles de Venezuela, es el único espacio académico que permite a los jóvenes capitalinos acceder a una educación musical formal sin contar con estudios anteriores.

El programa local contará por primera vez con la presencia de profesores de Venezuela, que estarán en México en el contexto de la visita de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, que bajo la batuta de Diego Matheuz, tendrá una presentación mañana en el Auditorio Nacional, en la que interpretará obras del compositor venezolano Inocente Carreño, del mexicano Carlos Chávez y del austriaco Gustav Mahler.

La Sinfónica Simón Bolívar es mundialmente reconocida por la labor educativa que realiza con jóvenes que se encuentran en situación de riesgo. Y desde el pasado lunes, un grupo de 37 maestros de ese sistema imparte lecciones a estudiantes mexicanos, las cuales se extenderán hasta el viernes.

ACUDA
Sinfónica Simón Bolívar
Dónde: AuditorioNacional, Reforma 50, Bosque de Chapultepec
Cuándo: Jueves 23 de junio, 20:00 horas
Localidad: $150 a $300


Creado en 1978, este ensamable es uno de los principales del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, fundado a mediados de la década de 1970 por José Antonio Abreu con el objetivo de recuperar a los grupos vulnerables a través de la enseñanza musical. Actualmente, más de 4 mil jóvenes forman parte de esta iniciativa.

Directores como Eduardo Mata, Carlos Chávez, Claudio Abbado, Daniel Baremboim, Lorin Maazel, Akira Endo y Gustavo Dudamel -vigente en el podio de la orquesta- han estado al frente de la agrupación, que ha acompañado a artistas como Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, Montserrat Caballé o Chick Corea. Sus integrantes, jóvenes de entre 18 y 28 años, son Embajadores de Paz por la Unesco.

Coros y Orquestas Juveniles de la Ciudad de México
forma parte del programa fundado hace 28 años por el director concertador Fernando Lozano, quien lo implementó tras una visita a Venezuela, con apoyo inicial del país sudamericano.

“En México ha tenido un desarrollo propio, independiente del venezolano, pero para los muchachos es muy importante este intercambio”, observa Hinojosa, quien explica que, a diferencia del pionero, el esquema local no se dirige sólamente a la población vulnerable, pues, asegura, “la música es para todos”.

La propuesta mexicana cuenta con alrededor de mil alumnos en la Ciudad de México y tiene agrupaciones en prácticamente toda la capital.

“Tenemos orquestas en 13 delegaciones y además, coros en nueve. Nos falta Coyoacán y Xochimilco; en Azcapotzalco solamente tenemos coro”, comparte Hinojosa.

El esquema plantea un trabajo permanente en la formación académica, con un propósito social y educativo.

“La consecuencia es que los chicos pueden dar conciertos, pero no se forman para ello -ése es el propósito de una agrupación profesional-, sin embargo existe el compromiso de que todas las orquestas ofrezcan por lo menos una presentación cada mes en sus comunidades”, agrega.
Auspiciado por la Secretaría de Cultura, el programa sigue creciendo. Este año se creó una orquesta en la delegación Iztacalco.

Hinojosa destaca que si bien no todos los integrantes de las agrupaciones se dedican posteriormente a la música, la experiencia siembra en ellos una semilla artística.

“De otra manera no habrían tenido acceso a este mundo. A algunos, pasar por las Orquestas Juveniles les ha permitido entrar a las orquestas profesionales, cuando muchas veces no tienen ni siquiera el dinero para comprar el instrumento. También han sido contratados por nosotros para trabajar a los niveles más altos, como directores concertadores; en Gustavo A. Madero, Tláhuac, Miguel Hidalgo, Iztacalco, los directores empezaron en las Orquestas Juveniles”, destaca.