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CULTURAS

80 años sin Carlos Gardel no son nada

Hoy se cumplen ocho décadas sin el exponente más reconocido en la historia del tango. "Carlitos" no sólo fue el cantante de la nostalgia; fue también el paradigma de los argentinos, la encarnación de una sociedad en proceso de modernización. 
Rosario Reyes / Eduardo Bautista
23 junio 2015 22:12 Última actualización 24 junio 2015 5:0
Carlos Gardel

Carlos Gardel

A Carlos Gardel le decían El Zorzal Criollo por su melódico canto y su ascendencia francesa. Se quedó con las ganas de levantar el vuelo hace exactamente 80 años, cuando una falla técnica provocó que el avión en el que viajaba se estrellara contra otro antes de despegar de la pista del Aeropuerto Las Playas en Medellín, Colombia. Tenía 44 años y una fama que subía tan rápido como la espuma de la champaña que tanto le gustaba.

Todo en Gardel es misterio. Desde su nacimiento, su vida estuvo predestinada al mito. Hoy uruguayos y argentinos se pelean su ascendencia. Adquirió la nacionalidad argentina desde muy joven. Según detallan algunos historiadores, nació en Tacuarembó, Uruguay, entre 1883 y 1887. La biografía oficial de su museo en Buenos Aires afirma que fue en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890. De lo que no cabe duda –escribió Julio Cortázar en A Gardel hay que escucharlo en la vitrola– es que su música y su figura representaban a la perfección la identidad del hombre porteño.

Carlitos –como le llaman familiarmente en Sudamérica– fue el símbolo de la urbanización de la sociedad argentina, el arquetipo del porteño que puede triunfar en Nueva York o París, considera en entrevista desde Buenos Aires Jorge Retamoza, uno de los exponentes más reconocidos del tango contemporáneo.


“Gardel modificó el relato del tango, llevándolo de la tradición pícara y costumbrista al drama social. Su música reflejó bien ese tránsito del pueblo a la ciudad que vivieron los argentinos en las primeras décadas del siglo XX”, refiere Retamoza.

Cuenta el músico que la figura de El Mago en Argentina –y en general en Latinoamérica– no es otra que la de un ídolo popular. Tan importante es, que cuando un argentino hace bien su trabajo le dicen: “Sos Gardel”. Borges, en cambio, y siempre lleno de ironía desconfiaba del ánimo quejoso y dramático que impuso en la letra del tango. “Gardel y yo tenemos algo en común, a ninguno de los dos le gusta el tango”, escribió.

Hoy, justamente en el aeropuerto donde falleció (el actual Aeropuerto Olaya Herrera) habrá un concierto sinfónico en su honor a cargo del cantor Ariel Ardit y la Orquesta Filarmónica de Medellín. Será transmitido en vivo en los principales canales de Colombia, Argentina y Uruguay. Quienes realizarán este homenaje son músicos jóvenes; ni el tiempo provoca que El Zorzal caiga en el olvido.

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LA VIGENCIA DE GARDEL

     

Carlos Gardel


Daniel Ruggiero tiene 35 años. Vive en Buenos Aires y compone lo que hoy llaman “nuevo tango” o “tango contemporáneo” con su Trío Quasimodo. Reconoce que Carlos Gardel sigue vigente, pues –agrega– aún se versionan sus composiciones y se lanzan álbumes enteros de su obra.

“Gardel simboliza lo mejor; es el paradigma del argentino. Sus melodías, su canto y su fraseo tan inconfundible son inigualables. Su obra es fundamental para todo el que hoy componga tango desde cualquier perspectiva”, sugiere Ruggiero. Señala que el compositor de temas como El día que me quieras y Caminito ha impregnado la cultura argentina y su geografía en todos sus niveles; desde la estación del subterráneo hasta los barrios del conurbado; desde los bares y restaurantes hasta las ventanas del transporte público.

El bandoneonista argentino César Olguín, director de la Orquesta Mexicana de Tango, admite que Gardel –junto con Astor Piazzolla– fue el músico que llevó al tango al panorama internacional. Por él, dice, hoy el género se escucha en cualquier parte del mundo.

Sin embargo, asegura que no sabe si Gardel es el símbolo de “lo argentino”. Prefiere relacionarlo sólo con la zona urbana del Río de la Plata, conformada por Buenos Aires y Montevideo. “Más que de un país, Carlos Gardel representa el hombre de cualquier ciudad. Por eso hasta el día de hoy la gente se identifica con sus canciones, por eso lo siguen difundiendo y escuchando”, comenta.


Pablo Hiriart se suma al coloquio con una aseveración: Gardel escribió una de las grandes canciones del siglo (dice él, que tan grande como Yersterday, de McCartney): Por una cabeza.

En México, las celebraciones por el 80 aniversario luctuoso de El Mudo estarán a cargo de los cantantes María Inés Montilla, Pablo Ahmad y Valentina Álvarez. El espectáculo comenzará a las 18:00 horas en la Librería Rosario Castellanos, del Fondo de Cultura Económica.

Será una velada tanguera como pocas porque, a decir del bandoneonista mexicano-argentino Raúl Vizzi, integrante de la Orquesta Mexicana de Tango, la interpretación de Gardel era única: sus melodías, sus letras y sus formas son, sencillamente, irreemplazables. “Hoy, en Argentina todavía se pronuncia mucho ese famoso dicho de que ‘Gardel cada vez canta mejor’, aunque se haya muerto hace 80 años”.

Hubo un tiempo –asevera Retamoza– en que la sociedad argentina olvidó al tango y a Gardel. Pero, advierte, hoy aún se escuchan las canciones y se ven sus películas. Está permanentemente presente en la cultura popular. “Su mito es tan grande que se suele decir que el tango empezó con él, aunque sabemos que no es así”.


ILUSTRACIÓN: Sabina Iglesias FOTOS: Jesús Sánchez

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