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Oakland, territorio incierto

En la cancha, los Raiders viven su mejor temporada desde 2002, pero fuera de ésta, el dueño de la franquicia debe decidir si continúa en Oakland o se muda a Las Vegas.
Alain Arenas
20 diciembre 2016 22:21 Última actualización 21 diciembre 2016 5:0
El condado de Alameda, Oakland, autorizó el plan para construir un nuevo estadio para mantener al equipo en la ciudad. (Óscar Castro)

El condado de Alameda, Oakland, autorizó el plan para construir un nuevo estadio para mantener al equipo en la ciudad. (Óscar Castro)

La primera acción que realizó Mark Davis cuando heredó la propiedad de los Raiders de Oakland, luego de que Al, su padre, falleciera en 2011, fue armar un consejo que se encargara de manejar las operaciones deportivas del equipo. Tres años más tarde, nombró a Jack Del Río como nuevo entrenador en jefe, luego de que éste fuera el coordinador defensivo de Denver en el Super Bowl XLVIII.

En la presente temporada la reorganización rindió frutos. Marcha con récord de 11-3, la segunda mejor marca en la Conferencia Americana, y ya aseguró su calificación a la postemporada por primera vez desde 2002, año en el que también tuvo su última aparición en un Super Bowl.

“Es un equipo que creció junto, es positivo porque en el vestidor se crean lazos fraternales. En la ofensiva, Derek Carr (quarterback) y Amari Cooper (receptor) llegaron juntos en el Draft de hace tres años y son figuras. En la defensiva cuentan con los linebackers Bruce Irvin y Malcolm Smith que llegaron en la agencia libre, provenientes de Seattle, donde fueron campeones. Es un equipo talentoso, en el que la gerencia general hizo un gran trabajo”, destaca Roberto Garza, analista de la cadena ESPN.

Garza, quien también fue liniero de los Osos de Chicago entre 2006 y 2014, dice que el ataque de Oakland es funcional debido a la protección que le dan a Carr para lanzar. “Es discreto el trabajo de la línea ofensiva, pero aguantar los disparos de defensivas como Denver, Kansas City y San Diego es muy destacado”.

“Le dan el tiempo exacto para que lance, aunque creo que no realizaron un desempeño igual con Latavius Murray, quien no impuso el juego terrestre en lo que va del año”.

Mientras los Raiders buscarán en las siguientes dos fechas ganar su primer título división en más de una década, el futuro de la organización es una incógnita. Desde el deceso de su padre, Davis, de acuerdo con reportes de las cadenas CBS y ESPN, habló con autoridades de San Antonio, Los Ángeles y Las Vegas para negociar una mudanza de la franquicia. Fue esta última ciudad la que le autorizó en octubre pasado la construcción de un estadio de mil 900 millones de dólares para ser su nueva sede.

“No estoy seguro de que sea una buena idea la mudanza a Las Vegas. Es un lugar en el que nunca hubo un equipo de deporte profesional de NFL, MLB o NBA. No hay referencias sobre el caso, ni siquiera se sabe cuántos aficionados al futbol americano hay en la ciudad”, dice Marcus Allen, excorredor del equipo entre 1982 y 1992, en entrevista con El Financiero. “Es una gran ciudad, no quiero que se preste a malas interpretaciones, pero es una apuesta arriesgada llevarse al equipo ahí”.

En respuesta, el condado de Alameda, Oakland, autorizó el plan para construir un nuevo estadio para mantener al equipo en la ciudad. El inmueble costaría 600 mdd menos en comparación con el de Las Vegas. El proyecto está impulsado por Ronnie Lott’s group, un conjunto de inversionistas que encabeza Ronnie Lott, ex jugador del equipo y miembro del Salón de la Fama de la NFL.

“Sería devastador si dejan Oakland. Los Warriors (NBA) se mudarán próximamente y hay rumores sobre que los Atléticos (MLB) lo harán también. No queremos que se vaya nuestro equipo. En los juegos llamamos la atención con pancartas y damos entrevistas para que se hable sobre el tema en los medios de comunicación. Ejerceremos presión sobre el resto de los dueños de la NFL para que no autoricen la mudanza”, explica Christopher Dobbins, presidente de la organización Save Oakland Sports, que trata de mantener a los equipos profesionales en la ciudad.

La asociación, dice Dobbins, tiene presencia en el condado de Alameda y también mantiene comunicación con el grupo de inversionistas. Según él, los aficionados que viven en Oakland no viajarían a Las Vegas para ver los partidos del equipo, en caso de que se concrete el cambio.

“Tengo 20 años en los que no me perdí ningún juego como local de los Raiders. Si se mudan a Las Vegas sólo los podré verlos una vez al año, porque los viajes son muy caros”, explica Alfredo Alvarado, fanático mexicoamericano de los malosos. “Las Vegas no tiene ningún tipo de identidad con el equipo, no tiene sentido que se muden allá”.

Los Raiders jugarán en enero el primer partido de postemporada de su historia sin Al Davis como dueño, mientras que en ese mismo mes -con fecha por definirse- los propietarios de los equipos se reunirán para aprobar la mudanza de la franquicia a Las Vegas. Para que la propuesta se apruebe, debe sumar 24 de 32 votos posibles.