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NarcoSnobs

La publicación de la entrevista con Joaquín Guzmán Loera revela una forma de seducción entre estrellas de la pantalla y la figura mítica del capo que banaliza la criminalidad. No es de extrañarse, por tanto, que "El Chapo" deseara colocarse bajo la luz transformadora de esta industria.
Myrna I. Martínez
10 enero 2016 23:6 Última actualización 11 enero 2016 5:0
El texto publicado el sábado pasado contribuye a entregar una imagen edulcorada del narcotraficante, opinan analistas. (Óscar Castro)

El texto publicado el sábado pasado contribuye a entregar una imagen edulcorada del narcotraficante, opinan analistas. (Óscar Castro)

Convertir en héroes incomprendidos a los capos del narcotráfico y banalizar sus actos delictivos ha sido un efecto de las historias de televisión dedicadas a mostrar los claroscuros de estos personajes complejos y, en ocasiones, simpáticos y ocurrentes, coinciden el escritor Enrique Serna y el analista político Jesús Silva-Hérzog Márquez.

No es de extrañarse, por tanto, que Joaquín El Chapo Guzmán deseara colocarse bajo la luz transformadora de esta industria y, en el camino, concediera a un actor de Hollywood, Sean Penn, una entrevista gestionada por la actriz Kate del Castillo, para que se publicara en un hito de la cultura pop: la revista Rolling Stone.

A estas estrellas del cine y la televisión, “seducidas por el aura mítica de los jefes de la droga”, Serna las denomina narcoesnobs. “Son personalidades que se dejan arrastrar por esa imagen falsa de que los capos son benefactores de sus poblaciones, a pesar de que tenemos miles de evidencias de que son criminales que sólo buscan su propio beneficio; en la actualidad hay extorsiones en escuelas de los municipios”, dice el autor de novelas policiacas como El miedo a los animales.

“Perder de vista este envilecimiento del mundo criminal es un grave error por parte de la gente que tiene cierto poder de convocatoria y resonancia en los medios”, advierte.

Tanto para Serna como para Silva-Herzog Márquez, el texto publicado el sábado pasado contribuye a entregar una imagen edulcorada del narcotraficante, en una época en la que las instituciones están en absoluto desprestigio.

“El poder mediático se convierte en la única autoridad que legitima a un criminal con más de 300 asesinatos en su haber”, comenta Serna.
En efecto -dice Silva Hérzog Márquez-, existe una búsqueda de reconocimiento por parte de los criminales que han amasado enorme poder y riqueza en el país. “Es con este fin que han buscado a personajes del espectáculo, para retratarse con esa imagen de héroes incomprendidos. Ese es el mensaje que se extrae del reportaje de Sean Penn, de que se trata de un empresario que es víctima de la disparidad cultural y económica que padece México. Más que una entrevista, sirve como mecanismo par lavar la imagen de un criminal. El periodista, lo pongo entre comillas, es usado como instrumento de publicidad”.

La gravedad de esta entrevista, abunda el abogado, es relativizar el daño que provoca el protagonista en términos de crimen y violencia, al presentarlo como alguien carismático, descrito por el mismo Penn como”el verdadero Presidente de México”.

“Francamente el reportaje es de una frivolidad extraordinaria, las preguntas que le hace son muy superficiales y es difícil pensar esto como un ejercicio periodístico en la medida de que las preguntas tienen un filtro inicial”.

La nueva Reina del Sur
Kate del Castillo
protagonizó en 2011 la telenovela La Reina del Sur, a partir de la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte y producida por Telemundo. Basado en un personaje real, el papel de Teresa Mendoza, la narcotraficante nacida en Sinaloa, representó uno de los mayores éxitos en la carrera de la actriz, quien se ha adueñado del alias de la telenovela (incluso el novelista tuiteó el sábado, al enterarse de que fue ella la intermediaria para la entrevista de Penn, que “no esperaba menos de La Reina del Sur”).

En una entrevista realizada por Adela Micha en 2012, Del Castillo mostró fascinación por el personaje, por el reto dramático que implicó, y aclaró que el famoso tuit de ese mismo año, en el que dijo: “hoy creo más en el Chapo Guzmán que en los gobiernos que me esconden verdades aunque sean dolorosas” y su posterior “carta” en la que le pidió al capo que traficara mejor con el amor, fue mal interpretada. Aseguró no conocerlo, ni tener comunicación con él.

Después de la publicación de la entrevista realizada por Penn, que ha causado la indignación de la Casa Blanca, la actriz mexicano-estadounidense es investigada por la PGR, ya que según el texto del actor y director, además de fungir como conexión para el encuentro, revela que Del Castillo ha mantenido comunicación epistolar con el capo a través de sus abogados.

Enrique Serna considera que el narcoesnobismo es una situación crítica que revela que personas del espectáculo han perdido el sentido del valor de la vida humana.

“Creo que es una actitud muy frívola por parte de estos personajes porque finalmente cuando un criminal de esa envergadura está libre, toda una sociedad está amenazada y en peligro; creo que es un llamado de atención sobre la crisis de valores que estamos viviendo en México”, dice el escritor.

“El criterio de la gente del espectáculo es estar siempre donde haya más reflectores, esta avidez puede llevarle a estos personajes a cometer actitudes grotescas y aberrantes”, concluye.