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Pinturas del siglo XVIII ven la luz, luego de estar ocultos 50 años

Tres de los cuatro murales encontrados son advocaciones de la Virgen María con el Niño, y el otro es una representación de La Dolorosa; se localizaron durante la remodelación de las salas en el Museo Nacional del Virreinato, en Tepotzotlán, Edo. de Mex.
Redacción
21 julio 2014 18:55 Última actualización 21 julio 2014 18:59
Los murales (cuyas medidas son de 80 cm por 90 cm) ya habían sido localizados en la década de los años 60 del siglo pasado. (Cortesía INAH)

Los murales (cuyas medidas son de 80 cm por 90 cm) ya habían sido localizados en la década de los años 60 del siglo pasado. (Cortesía INAH)

TEPOTZOTLÁN.- Cuatro pinturas murales del siglo XVIII, que permanecieron ocultas durante 50 años en el claustro alto de los Naranjos del Museo Nacional de Virreinato (MNV), recibieron un tratamiento de estabilización por parte de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por lo que ya pueden ser admiradas por los visitantes del recinto.

Las tres representaciones de la Virgen María con el Niño y una de La Dolorosa pintadas al óleo, estaban bajo capas de papel, pintura y tela que recubrían los aposentos de los novicios, en el Ex Colegio Jesuita de Tepotzotlán, en el Estado de México, hoy sede del museo, que este año llega a su 50 aniversario.

Xochipilli Rossell, restauradora del MNV, informó que los murales (cuyas medidas son de 80 cm por 90 cm) ya habían sido localizados en la década de los años 60 del siglo pasado por otro equipo de restauradores, quienes los velaron (cubrieron) para protegerlos y evitar daños durante el montaje de la exposición El Galeón de Manila.

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Las pinturas son del siglo XVIII.

Estaban bajo capas de papel, pintura y tela que recubrían los aposentos de los novicios, en el Ex Colegio Jesuita de Tepotzotlán, en el Estado de México

Pintura

Las obras, dijo, comenzaron a aparecer en junio de 2012, con el inicio de los trabajos de remodelación de esa área, aunque precisó: más que un hallazgo fue un redescubrimiento, porque los murales fueron registrados por el equipo que intervino el edificio en 1964 para su adaptación como museo.

La especialista abundó que, una vez desveladas las pinturas, se realizó una propuesta de intervención para estabilizarlas, la cual estuvo a cargo de la restauradora Mariana Lemus, de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO), y de Gonzalo J. Fructuoso, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC).

Rossell puntualizó que La Dolorosa fue la única obra que requirió intervención mayor por parte de los especialistas de la CNCPC, a la cual le reintegraron el color, pues la idea es que el público pueda hacer una lectura completa de la imagen, “que perciba el trabajo de restauración y lo compare con las otras tres pinturas, que sólo fueron estabilizadas para su exhibición”.

La experta agregó que, además de las cuatro obras encontradas en las salas restauradas (una en cada aposento), existen otras dos en el ala sur del claustro, que serán desveladas en una segunda fase de recuperación a realizarse en un corto plazo.