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CULTURAS

Enrique Nery, el mentor del jazz nacional

El pianista y compositor mexicano Enrique Nery, quien falleció ayer tras 7 años de padecer insuficiencia renal, era un auténtico mentor de músicos, "un músico humilde, generoso" que ayudó a profesionalizar el jazz nacional. 
Myrna I. Martínez
23 febrero 2014 20:59 Última actualización 24 febrero 2014 5:0
Enrique Nery

Enrique Nery nació en la Ciudad de México, en 1945. (Tomada de Twitter)

La muerte del pianista Enrique Nery no tomó por sorpresa a los jazzistas del país, el músico padecía desde hace siete años insuficiencia renal, pero, a pesar de que su estado de salud se fue agravando con los años, él nunca dejó de hacer lo que amaba: tocar, compartir y enseñar música.

A Enrique Nery le gustaba ir a comer a El Convite y pedir un plato que los hermanos Alberto y Edgardo Aguilar crearon para él: el sampler, el cual contiene cinco porciones pequeñas de sus risottos favoritos.

La última vez que fue a comer al restaurante de la colonia Portales fue en noviembre del año pasado, donde se mostró orgulloso y le presumió a su amiga este platillo sincopado con el que disfrutaba hablar de música y tomar una copa de vino.

“Lo que nos queda a nosotros es que en su última etapa de vida contribuimos, junto con otros músicos y promotores, a ponerlo arriba del escenario otra vez, donde debía de estar”, platica Alberto Aguilar, chef y copropietario de El Convite, espacio dedicado a la difusión de jazz desde hace más de 10 años.






El promotor recuerda que la primera vez que Enrique Nery tocó en ese lugar, fue hace once años, y lo hizo en un piano Clavinova, que “es el equivalente a tocar en un pianosaurio”.

“Después de ser tan famoso, tocar en un Clavinova y en un lugar pequeño y desconocido, cualquiera se hubiera negado, pero él dijo: ‘bueno, es lo que hay, comencemos’ ”,
recuerda Aguilar, “El lugar estaba abarrotado y en silencio para escuchar al maestro”.

No se puede entender la historia de la música sincopada del país sin la obra de Enrique Nery, que además de ser considerado uno de los padres del jazz nacional, quienes lo conocieron, coinciden en que era un músico humilde, generoso, que compartía sus conocimientos y que ayudó a profesionalizar el jazz en México.

“Es una pérdida irreparable, maestro cercano, mentor de músicos, pianista con un estilo propio, que ayudó a revolucionar el entendimiento de esta música sincopada y le dio un lugar importantísimo a través de las enseñanzas y los materiales que dejó. Es una pérdida irreparable, un gran maestro”, dice en entrevista Erik Montenegro, crítico de jazz y conductor de Horizonte 107.9.

Amante de la música de Bill Evans y del jazz europeo, Enrique Nery dejó un legado de una decena de discos de jazz y de música de orquesta, pero también un álbum inédito, el cual se empezó a grabar hace dos años en la Sala Nezahualcóyotl junto con el contrabajista Aarón Cruz. El disco se fue completando en el estudio de Salvador Tercero en los momentos libres que tenían.

“Justo en estos días platicamos de tratar de completar lo que faltara para editarlo pronto. Es curioso porque es un tributo a sus amigos músicos ya fallecidos, como Mario Ruiz Armengol, de hecho, así se llama Un Tributo”, dice en entrevista Cruz.

“De él aprendí secretos, sentires y maneras de percibir la música, de hacer la música en equipo, con su partida, se va un gran conversador, un gran amigo, hacía mucho énfasis en el valor de la amistad, se daba el tiempo de compartir”.

La falta de su cálido síncope, así denominado por Susana Harp, dejará un gran silencio en los escenarios mexicanos, una pérdida de la que, quizás, el jazz nacional no se recupere.

“Es como cuando en las grandes familias el abuelo falta y empiezan a desperdigarse los hijos, los hermanos y la familia”, dice Erik Montenegro. “Nery es como el punto de reunión de músicos, viejas y nuevas generaciones estaban unidas a través del maestro. Va a ser un trago difícil, pero tendremos que salir adelante”, concluye.