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CULTURAS

Molotov, el cierre 'no oficial' del Vive Latino

Dave Matthews Band cerró oficialmente el festival. Sin embargo, horas antes, las canciones de la banda capitalina formada en 1997 provocaron un temblor en el Foro Sol. El ambiente que se formó fue, sencillamente, irrepetible. 
Eduardo Bautista
16 marzo 2015 3:25 Última actualización 16 marzo 2015 12:23
Molotov fue la banda más vitoreada en el último día del Vive Latino 2015. (FOTOS: Alejandro Meléndez)

Molotov fue la banda más vitoreada en el último día del Vive Latino 2015. (FOTOS: Alejandro Meléndez)

Aunque así no lo establecía el cartel, el Vive Latino 2015 fue cerrado por Molotov. Después del concierto de la banda capitalina, poca gente se quedó a escuchar a Los Ángeles Negros y Dave Matthews Band. Canciones como Puto, Frijolero, Hit me, Gimme the Power y Chinga tu madre hicieron del Foro Sol un hervidero de euforia y deleite. Los 15 grados que marcaba el termómetro de la Ciudad de México se sintieron poco, casi nada. 

Después de las ocho y media de la noche sonó Oleré y oleré y oleré el UHU, la primera canción que interpretó Molotov ante miles de personas que atiborraron el escenario principal.

La energía se desbordó con el segundo tema: Que no te haga bobo Jacobo, de aquel álbum de 1997 llamado ¿Dónde jugarán las niñas?, censurado en varios estados del país por su contenido crítico. 

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Molotov

"Aquí les va a esta rola que cuenta la historia de la banda", dijo Tito antes de comenzar los primeros acordes de Amateur. En la multitud entonces sucedió lo esperado: el slam. Decenas de jóvenes se golpeaban los unos a los otros. Brincaban, se empujaban, cantaban. Chinga tu madreChanguich a la chichona elevaron aún más la temperatura. Las guitarras reverberaban en los oídos. La venta de cerveza no paraba. Tampoco la de Red Bull. Mientras, Aterciopelados tocaba en el escenario contiguo. 

Sin embargo, el clímax del show inició con una triada de temas que evocó la crisis social, económica y política del país. Gimme the Power, Frijolero y Hit Me (en ese orden) enmarcaron, quizás, uno de los momentos más simbólicos de esta edición 16 del Vive Latino. El rock de Molotov fue una catarsis colectiva, un escape al descontento y la apatía.

En las pantallas se proyectaron imágenes relacionadas a los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. Gimme the Power recordó los abusos policiales, Frijolero la discriminación de los mexicanos en Estados Unidos y Hit me la corrupción lacerante. Entre el público no faltaron las consignas y críticas al gobierno. Enrique Peña Nieto fue el blanco predilecto.

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​Marciano, Dance and Dense Denso, La Verga, La raza pura es la raza y Mátate teté pusieron a brincar al Foro Sol. La multitud comenzó a compactarse. Conforme avanzaban los minutos llegaba más y más gente. Muchos ya estaban borrachos. Otros más sólo eufóricos. Algunos venían de ver a Andrea Echeverri y compañía. Se veía poco espacio en las gradas. Las nubes amenazaban pero la lluvia no llegaba. La gente sudaba. Los más jóvenes se desgañitaban. ¿De verdad se sentían 15 grados en medio de ese caos?

Pasadas las nueve y media de la noche se escuchó el principio inconfundible de Puto. Era el momento esperado, el himno de Molotov. Por momentos, el sonido de la masa superaba al de la banda. El suelo vibraba. Iztacalco se cimbró por cinco minutos. La gente, entonces, se dio cuenta: el Vive Latino había llegado a su fin. 

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