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Los nuevos 'amos' de México tienen identidad múltiple: Jean Meyer

El motivo de la entrevista con el historiador y escritor Jean Meyer es la publicación de su nuevo libro, "Manuel Lozada: El Tigre de Álica", el producto de varias décadas de investigación. La conversación sobre Lozada conduce, inevitablemente, al presente, tan díficil de asimilar.
Eduardo Bautista
19 abril 2015 21:38 Última actualización 20 abril 2015 12:48
"Los gobernadores se han convertido en unos sátrapas como en el siglo XIX", afirma el historiador. (Alejandro Meléndez)

"Los gobernadores se han convertido en unos sátrapas como en el siglo XIX", afirma el historiador Jean Meyer. (FOTO: Alejandro Meléndez)

Jean Meyer ama la historia. Se le nota. Sus pequeños y azules ojos parecen salirse de su cuerpo francés cuando habla sobre México, su segunda patria. Le duele ver al país desmoronándose. Le indigna que a Rodrigo Vallejo –hijo del ex gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo, acusado por cubrir a Los Caballeros Templarios– lo hayan liberado con una fianza de siete mil pesos.

Deja en claro que el origen de esta crisis política no se explica con teorías elaboradas a botepronto. Este poder indiscriminado que han adquirido los gobernadores no es nuevo, asegura el autor de La Cristiada, un clásico de la historia nacional .

El motivo de esta entrevista es la publicación de su nuevo libro, Manuel Lozada: El Tigre de Álica, el producto de varias décadas de investigación. Dice que Lozada es uno de los personajes más desconocidos y fascinantes del siglo XIX. Fue niño pobre y huérfano, joven bandido y violento, adulto cacique y conservador, precursor del agrarismo, amo y señor de Nayarit, pilar fundamental para la conformación territorial de la República.

La conversación sobre Lozada conduce, inevitablemente, al presente, tan difícil de asimilar.


___¿Se puede decir que los gobernadores actuales son como nuevos caciques de sus estados?

___Sí, pero ahora nos encontramos con caciques de identidad múltiple. Ya no sabemos si el gobernador es el verdadero cacique o si sólo es la pantalla de otros, como los narcotraficantes o algunos empresarios. Cuando un narcotraficante lava dinero se vuelve un empresario decente. Sólo así podemos explicar fenómenos como la burbuja inmobiliaria del DF. Los gobernadores se han convertido en unos sátrapas como en el siglo XIX.

___¿Y los narcotraficantes?

___Compararlos con caciques es un error. Hay elementos que lo impiden, como la globalización. Sin ella, no podemos entender la prosperidad del crimen organizado. El narcotráfico, en efecto, es el origen de la vorágine horripilante y sádica de violencia que vivimos. Sin embargo, al negocio ya se han sumado prácticas de carácter multinacional, como La Tuta lo hizo al exportar minerales a China. Sin embargo, la violencia sí es la misma. Si realizamos una retrospectiva histórica nos hallaremos con lo mismo. En la Revolución ya se desollaban las plantas de los pies para caminar sobre carbones ardientes. Muchos dicen que con la barbarie regresamos a la prehistoria, yo digo que no, que este fenómeno es tristemente moderno. El elemento nuevo es la droga. Los matones y sicarios de hoy tienen que drogarse antes de cometer sus atrocidades. En el siglo XIX no tenemos testimonio de ese tipo de cosas.

___La violencia parece ser una práctica recurrente en México...

___Hay momentos de la Revolución en los que nos topamos frente a una violencia extrema. En Pueblo en vilo, de Luis González, se cuenta cómo terribles bandidos azoraron Michoacán y Guanajuato después de la derrota de Francisco Villa. En total había más de mil bandoleros. Existía un personaje siniestro llamado Mano Negra. Tenemos registro de muchos como él, que secuestraban grupos de unas 10 personas y, a uno de ellos, le decían: ‘te perdono la vida si agarras el machete y le cortas la cabeza a tus nueve compañeros’. Y todo mientras se obligaba al mariachi a tocar canciones. México ha vivido un bandolerismo permanente y atroz, peor que el de hoy en día, aunque muchos no lo crean.

___¿Dónde se halla el origen de esta violencia?

___Muchos historiadores invocan causas genéticas, herencias de la Conquista, de los sacrificios prehispánicos o del desastre de raza que es el mestizaje. Pero yo no acepto ese tipo de teorías que suenan bonitas, pero no significan nada. Quizás el origen es el déficit de Estado en el cual se encontraba México durante el proceso de Independencia. Desde ese tiempo hemos alimentado un Estado débil y fragmentado.

___¿Ha fracasado el federalismo en la conformación política de la Nación?

___La paradoja es increíble. Yo diría que al contrario: ha tenido demasiado éxito, pero para mal. Y nadie controla a los gobernadores. No hemos logrado un federalismo positivo. México es un país de extremos: o mucho centralismo o mucho federalismo. Eso es antidemocracia.

___Si hurgamos en la historia, ¿podremos hallar alguna solución? Alguna vez apoyó la creación de una policía única...

___Claro, es una lección histórica. Después de la Revolución, Francia vivió momentos de caos, saqueo y violencia. Hasta podríamos hablar de crimen organizado. Una banda llamada Los Calentadores propagaba terror en Normandía. Entonces Napoleón, como pacificador del país, construye una gendarmería de 100 mil hombres. En un año ya no había bandidos en Francia. Lo mismo sucedió en España con la formación de la Guardia Civil. Era una nación famosa por ser bandolera. Y, otra vez, en un año, se aniquiló al crimen. Algo similar sucedió en Chile con Los Carabineros, un cuerpo policial respetado y querido por el pueblo. Nuestro secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong debería estudiar esos antecedentes y solucionar las cosas.