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Libro... continúa el debate sobre la 'letra muerta'

La creación de la Secretaría de Cultura obliga a revisar la ley a la que la industria editorial llama 'letra muerta'. Aún no se sabe para cuándo estarán listas las modificaciones a la Ley del Libro, tan importante para un país que aún tiene 5.4 millones de analfabetas.
Eduardo Bautista
06 enero 2016 22:8 Última actualización 07 enero 2016 5:0
El debate sobre la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, sigue vigente. (Especial)

El debate sobre la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, sigue vigente. (Especial)

La creación de la nueva Secretaría de Cultura pone sobre la mesa, otra vez, el debate sobre la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, que ha sido señalada como “inoperante” desde que fue promulgada en 2008. La razón: no se castiga a los infractores del precio único de venta.

El artículo 24 de la Ley es claro: “Los vendedores de libros al menudeo deben aplicar el precio único de venta al público sin ninguna variación”. Sólo se pueden aplicar descuentos –indica el artículo 26– cuando se trate de títulos editados con 18 meses de anterioridad.

La senadora del PRI, Blanca Alcalá, presidenta de la Comisión de Cultura del Senado, asegura que en el año se le añadirán tres puntos a la Ley del Libro. Primero: ampliar la vigencia de la figura del precio único. Segundo: que las reglas que rigen al libro impreso sean las mismas que rijan al de formato digital. Y tercero: nombrar a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) como órgano regulador que pueda castigar a quienes violen la normatividad.

Sin embargo, admite, todavía no se logra un consenso en la Comisión. En parte porque –dice– los representantes del libro digital, como Amazon, han mostrado algunas oposiciones, sobre todo en lo tocante al precio único.

“Es un tema que ha generado gran controversia. Hemos encontrado resistencias de parte del sector digital porque generalmente estas empresas pueden ofrecer descuentos muy atractivos que acabarían siendo desleales para el resto de los competidores”, comenta Alcalá.
La legisladora afirma que en los últimos meses ha habido reuniones de trabajo con diversos actores del mundo editorial, como la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), Librerías Porrúa y Librerías Gandhi, que están de acuerdo con las modificaciones.

Actualmente, el artículo 5 de la Ley establece que las autoridades encargadas de vigilar la aplicación del reglamento son la SEP, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura y los gobierno estatales, municipales y el DF.

Ahora que el Conaculta ha desaparecido, ¿qué función tendrá la Secretaría de Cultura? La senadora aún no lo sabe, pero sobre el tema adelanta que esta nueva dependencia federal será la encargada de registrar el precio único del libro, el cual, en teoría, sería determinado por un convenio entre el autor y el editor.

Según datos de la CANIEM, en México hay mil 198 librerías, casi la quinta parte de las que existen en España. En el DF hay 123 mil 620 habitantes por cada librería. Lo que se necesita –señala Alcalá– es fomentar la creación de nuevos espacios y mantener a los que ya existen. Para ello, las librerías independientes son esenciales.

Pero Alejandro Zenker, dueño del sello El Ermitaño, quien lleva más de 30 años en el negocio editorial, dice que a él nunca lo han llamado para discutir la legislación. “Generalmente esas reuniones las llevan a cabo con los mismos de siempre, con los representantes de grandes editoriales”, sostiene.

Para él, la Ley del Libro es letra muerta. Afirma que de nada servirá establecer un precio único si no se implementan estímulos fiscales para crear nuevas librerías o se promueve la capacitación de los libreros ante el crecimiento digital.“Afecta la miopía de quienes articulan leyes sin una visión de conjunto. La industria en México sigue sujeta a la lógica del mercado impuesta por las grandes corporaciones internacionales. No se trata de una lucha entre libreros chicos y grandes; el problema es más complejo. Creo más en las motivaciones que en las sanciones”.

Alberto Achar, gerente de marketing de la cadena Librerías Gandhi, asegura que una ley bien aplicada y regulada permitirá hacer un negocio financieramente más viable, en el que lo principal no sería la competencia por el precio, sino por ofrecer un mejor servicio.

Aún no se sabe para cuándo estarán listas las modificaciones a la Ley del Libro, tan importante para un país que aún tiene 5.4 millones de analfabetas.