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Así promocionan a turistas de EU la celebración de Día de Muertos

Cada año, del 31 de octubre al 2 de noviembre, los habitantes de México dejan sus casas y visitan los cementerios locales para recibir y convivir con las almas de sus seres queridos.
Bloomberg
31 octubre 2016 10:0 Última actualización 31 octubre 2016 10:17
Dia de Muertos

(Cuartoscuro)

No se le ocurra llamarlo el Halloween mexicano.

Aunque el festejo del Día de los Muertos es identificado en la conciencia colectiva por sus trajes de novia zombie y pintura facial de esqueleto, es un espectáculo en sí mismo.

"Es una experiencia muy profunda y mística", dijo el especialista de viajes a México Zachary Rabinor, que lleva 20 años ofreciendo viajes por el Día de los Muertos y es considerado uno de los principales expertos en viajes de vanguardia al país.

Cada año, del 31 de octubre al 2 de noviembre, los habitantes de México dejan sus casas y visitan los cementerios locales para recibir y convivir con las almas de sus seres queridos. Hay flores de cempasúchil y velas por doquier, y las lápidas son limpiadas y decoradas con flores. Las familias de algunas comunidades se visten con trajes indígenas bordados y cocinan los platillos favoritos de sus parientes fallecidos. Y, por supuesto, hay tequila.

Rabinor ha participado en al menos una docena de estos eventos, la mayoría en Pátzcuaro, una ciudad del siglo XIV ubicada unas horas al oeste de la Ciudad de México en Michoacán y Oaxaca, donde las festividades son más grandes y vívidas.

Sin embargo, dice que son difíciles de describir. "Es espectacular", dijo. "Una de esas experiencias que te ponen la piel de gallina".

Las referencias de la cultura pop al festejo -como la dramática escena inicial de la película de James Bond 'Spectre', han contribuido a la popularidad del Día de Muertos, así que las solicitudes de viaje están rebasando la capacidad de Oaxaca para recibir viajeros. (El estado de Michoacán, donde se encuentra Pátzcuaro, no es tan segura como Oaxaca, lo que vuelve menos viable viajar por cuenta propia).

Por lo tanto si quiere ser testigo de la magia, tendrá que empezar a hacer planes con antelación.

Rabinor sugiere reservar su hotel para el 2017 desde ahora, porque los pocos hoteles de lujo de Oaxaca se llenan con antelación. Ben Gritzewsky, un especialista en viajes a México de la agencia Frosch, dijo que se puede esperar hasta febrero y conseguir una buena habitación.

Con respecto a los vuelos, los expertos de datos de Kayak dicen que es más probable conseguir las mejores tarifas esperando al periodo comprendido entre el 15 y el 31 de octubre, el mismo día que comienza el festejo.

No obstante quizá quiera llegar antes. Los desfiles inundan las calles de Oaxaca conforme los locales empiezan a preparar los cementerios para la celebración, y el tráfico también puede verse afectado.

Hay dos experiencias para elegir: el jolgorio listo para el Instagram y la experiencia cultural más auténtica que implica permanecer despierto toda la noche para convivir con los espíritus a la luz de las velas.

Rabinor y Gritzewsky buscan asegurarse de que sus clientes vivan la segunda experiencia.

Para ello los asignan a guías locales que tienen contactos en las ciudades aledañas más pequeñas. "Se necesita a alguien que no solo tenga acceso sino que también conozca a la gente y sea parte de la comunidad", dijo Rabinor.

OTROS ATRACTIVOS

"Oaxaca merece ser un destino por sí sola", dijo Gritzewsky sobre la capital culinaria emergente, que siempre ha sido apreciada por su autenticidad.

La ciudad tiene algunos de los mejores chefs de México, como Alejandro Ruíz, que administra Casa Oaxaca, que según Gritzewsky y Rabinor, es uno de los mejores lugares para comer y dormir en la ciudad.

El área que rodea Oaxaca es un caldo de cultivo para la agricultura, lo que da a Ruíz una gran variedad de ingredientes indígenas, como 500 variedades de hierbas para condimentar sus ceviches y taquitos. (También imparte clases de cocina sobre pedido).

Rabinor describe el paisaje topográficamente diverso de la ciudad como "una especie de Shangri-La" que se puede ver en el Jardín Etnobotánico público de la ciudad.

Contiene altas paredes de nopales y árboles de higo, así como esculturas hechas de madera de ciprés y enormes plantas de agave. Todo lo que está plantado allí guarda cierta relación con la cultura gastronómica o artesanal de Oaxaca.

Por cierto, hablando de artesanías, Oaxaca es una meca de buena fe para comprarlas. En las comunidades cercanas de artesanos como Teotitlán del Valle, San Bartolo Coyotepec y San Martín Tilcajete uno puede comprar alfombras tejidas, cerámica negra y figurillas míticas de madera, respectivamente.

También están los sitios arqueológicos zapotecos de Monte Albán y Mitla, a menos de 45 minutos en coche. "Son diferentes de todo lo que hay en Yucatán", dijo Gritzewsky, cuando se le preguntó cómo se comparan estos lugares con Chichen Itzá, cerca de la Riviera Maya.

Para quienes buscan ir a la playa en la Costa del Pacífico hay destinos como Huatulco o Puerto Escondido, donde el Grupo Habita opera el impresionante Hotel Escondido, que tiene 16 búngalos de techo de paja ultra modernos. También está Casa Wabi, diseñada por Tadao Ando, que el propietario Bosco Sodi ha llamado una "versión contemporánea de Marfa".

En la actualidad muestra una exposición conceptual tipo diorama de los artistas holandeses Michel François y Harold Ancart.

Huatulco, por su parte, es ideal para los aventureros que gustan de bucear o hacer snorkel en sus bahías de aguas cristalinas.

Gritzewsky y Rabinor suelen combinar los viajes por el Día de los Muertos con una visita a la Ciudad de México y Puebla, otro popular destino en el interior del país en el que la cadena de hoteles Rosewood pronto abrirá un hotel de cinco estrellas.

También tiene un impresionante museo de arte moderno diseñado por el arquitecto conceptual japonés Toyo Ito.

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