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CULTURAS

La obra de 'Gabo' es el arco mágico de la lengua

La comunidad cultural realiza un análisis de la importancia de la obra de Gabriel García Márquez, quien murió hoy en la Ciudad de México. "De Cervantes a Gabo se extiende el arco mágico de la lengua”, afirma el escritor nacaragüense Sergio Ramírez. 
Carmen García Bermejo
17 abril 2014 20:32 Última actualización 17 abril 2014 20:32
Gabo ha plasmado su gusto por el balompié en algunas de sus obras. (Archivo)

El colombiano murió hoy a los 87 años de edad. (Cuartoscuro)

Como su personaje Úrsula Iguarán, Gabriel García Márquez también murió un Jueves Santo. Artistas y escritores destacan la fina pluma del prolífico escritor, para quien el periodismo era “el mejor oficio del mundo”.

Desde su natal Nicaragua, el escritor y político Sergio Ramírez comenta:

“La lengua española ya nunca fue la misma con Gabo y nunca volverá a serlo sin Gabo. Mi sentimiento es de desolación. El lugar de la Mancha de cuyo nombre Cervantes no quiso acordarse es Macondo. De Cervantes a Gabo se extiende el arco mágico de la lengua”.

Por su parte, el poeta y escritor Homero Aridjis recuerda su acercamiento con el Premio Nobel de Literatura (1982) y narra que le tocó conocerlo desde 1962, época en que lo veía a diario en el Café Tirol, que estaba en la Zona Rosa:

“En ese lugar establecíamos largas conversaciones. Hablábamos de todo. En ese momento todavía era un escritor muy desconocido, hasta que publicó Cien años de soledad, un libro que fue una llamarada por su popularidad. Pero con su obra se convirtió en un autor que tiene asegurado un prominente lugar en la literatura del siglo XX”.

Otro aspecto que resalta Aridjis es que, con la muerte de Gabo, se cierra el ciclo de literatura del Realismo Mágico en Latinoamérica. Explica que ésa es una tradición que fue muy animada por los Cronistas de Indias del siglo XVI que descubrieron, en el Nuevo Mundo, una flora y una fauna fantástica, dando origen a innumerables relatos y leyendas de la época.

“En el siglo XX, tuvimos un resurgimiento de la tradición del Realismo Mágico con el escritor cubano Alejo Carpentier y su novela El reino de este mundo, ubicada en Haití. Entre nosotros, Juan Rulfo, con su Pedro Páramo, y luego García Márquez. Pero su obra también fue muy animada por el mundo en el que nació y creció: Aracataca, que él convirtió en Macondo y en fuente de historias mágicas”, asegura.

Son múltiples los artistas que también se acercaron a García Márquez, como el compositor y director de orquesta Sergio Cárdenas, quien considera las novelas de este autor como parte de la literatura universal. Destaca que El amor en los tiempos del cólera se llevó a la escena como ópera en Alemania: “Mi maestro de composición en Salzburgo lamentó ese hecho porque también él tenía en la mira esa novela para la ópera. Pero alguien se le adelantó y dejó el proyecto”, señala.

El músico también recuerda aquel famoso discurso que el autor de Doce cuentos peregrinos emitió en Zacatecas, durante las Jornadas Iberoamericanas de la Lengua, y propuso la abolición de la ortografía:

“Aunque esto se divulgó en los medios a ocho columnas, considero que lo más importante que mencionó Gabo fue la importancia de rescatar la sonoridad del idioma español, ésa que en los pueblos latinoamericanos existe como una gran riqueza, por los parlantes en lenguas indígenas. En ese sentido, le puso una especie de regañiza a la Real Academia Española y le recordó que la grandeza del lenguaje es la que se encuentra en la calle, la que hablan la gente día con día. Este lenguaje sonoro García Márquez lo incorpora en toda su literatura y así va tejiendo la riqueza de la diversidad de voces que se hablan en América Latina”.

En tanto, el periodista y productor de cine y televisión Héctor Tajonar subraya que, además de ser el impulsor del Realismo Mágico, fue un estupendo cronista.

“Él surge realmente del periodismo. En este momento que es muy triste por su pérdida, hay que recordar que García Márquez se refirió a Octavio Paz ‘como un milagro de la naturaleza y de la creación artística y literaria’, lo cual revela que el distanciamiento que tuvieron ambos por razones ideológicas y políticas fue trascendida por el reconocimiento que le da a Paz. Lo cual revela que también era un hombre muy generoso”.

Tajonar indica que no se puede olvidar que García Márquez ligó su vocación de periodista con la literatura, fusión que lo condujo hacia el Realismo Mágico: “De ahí su pluma incansable, pues era un hombre de imaginación prodigiosa y de una calidad narrativa sin igual”.

A su vez, el crítico literario y poeta Juan Domingo Argüelles expresa que el autor de Ojos de perro azul es el más grande narrador que dio la lengua castellana en el siglo XX, junto con Juan Rulfo.

“García Márquez es ese gran escritor que surge una vez, cada mil años. Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba y Crónica de una muerte anunciada son libros absolutamente extraordinarios, al igual que sus cuentos y su obra periodística. Es de esos escritores que el lector cree que siempre va a estar vivo porque su obra y su nombre perdurarán por mucho tiempo”, comenta.

Argüelles explica que Gabo abracó la segunda mitad del siglo XX con una plenitud extraordinaria, sobre todo con obras como El otoño del patriarca y La mala hora, así como con sus cuentos y los grandes reportajes que también hizo, como Noticia de un secuestro. De modo que ocupa un lugar fundamental en las letras universales.

“Más allá de esa muerte física, es un hombre que tendrá una larga perdurabilidad en nuestro mundo”, concluye.

Aunque la conmoción y la sorpresa agobian a buena parte de los escritores mexicanos, hay quienes se limitan a dar un breve comentario, es el caso de José de la Colina quien manifiesta: “Lamento su muerte. Fue un buen narrador, pero sobre todo un buen cuentista”.

Mientras que el historiador Enrique Krauze opina: “Su prodigiosa literatura acompañó a mi generación e iluminó nuestras vidas. Ahora, Gabriel García Márquez pertenece a la eternidad”.

Por su parte, el cineasta Guillermo Arriaga comenta en su cuenta de Twitter: “García Márquez está, sin duda, entre los grandes escritores de la historia. Lo conocí muy brevemente, apenas un saludo. Suficiente”.

El narrador y poeta Teófilo Huerta ha decidido escribir lo que él llama un homenaje compartido entre Juan Rulfo y Gabriel García Márquez, que titula Comala y Macondo:

Pueblos mágicos, fantasmas,
/surrealismo vivo/de imaginería literaria./El calor asfixiante de Comala/se refugia en el hielo de Macondo,/del primero son los difuntos,/del segundo las almas solas./Pueblos que derivan hermanos/por la pluma y la lectura,/pueblos muy cercanos/y de mística hondura./De Comala limones/y naranjos idos,/de Macondo almendros/y bananos partidos./Comala se llena de ecos/en sus calles vacías,/Macondo de verdades encantadas/y mariposas disecadas./El aire de Comala es viejo y entumido,/el de Macondo está lleno de hormigas,/en ambos pueblos veladoras/y cruces religiosas


En tanto, la editorial Diana, que maneja los derechos de autor en México del célebre escritor, envió un comunicado de prensa para manifestar:

“La muerte de Gabriel García Márquez marca la línea en la que la obra de un clásico vivo se tornará un clásico de la literatura universal. Editorial Diana se enorgullece de ser la casa mexicana desde la cual millones de lectores han podido disfrutar la riqueza de su obra. A Mercedes, Rodrigo, Gonzalo y a toda su familia, los acompañamos, junto con los millones de lectores que hoy lamentamos la usencia física de Gabo”.