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La Kurimanzutto, un Oxxo de Gabriel Orozco

La difusión de la obra artística tiene un desarrollo paralelo al de los mercados de consumo básico, dice Gabriel Orozco, quien a la luz de esta reflexión presenta su nueva pieza en la Galería Kurimanzutto: la réplica de una tienda Oxxo.
Rosario Reyes
06 febrero 2017 21:36 Última actualización 07 febrero 2017 5:0
El artista mexicano venderá los productos por él intervenidos a un precio que se duplicará en cada lote. (Braulio Tenorio)

El artista mexicano venderá los productos por él intervenidos a un precio que se duplicará en cada lote. (Braulio Tenorio)

La difusión de la obra artística tiene un desarrollo paralelo al de los mercados de consumo básico, dice Gabriel Orozco, quien a la luz de esta reflexión presenta su nueva pieza en la Galería Kurimanzutto: la réplica de una tienda Oxxo.

“Es un comentario sobre eso, una broma, una ironía, simplemente una exposición de lo que está sucediendo”, afirma. En los estantes ha colocado 300 artículos intervenidos por él con calcomanías de círculos y ejes divididos, sobre los logos de cada marca.

“Me interesó como fenómeno en nuestra cultura: cómo el Oxxo se ha convertido en un lugar común de nuestro lenguaje”, explica.

La intervención en el espacio está montada con una visión “abstracta”, que plantea una relectura.

“Estamos revisando el significado del producto y su procedencia, la memoria de ese producto en nuestro cuerpo, en nuestra historia y a nivel social. Ahí entran temas de identidad nacional, de PIB, y de distribución en mercados nacionales. Con todo lo que está pasando en relación a nuestro mercado internacional de exportación e importación, claro que viene al caso”, dice en rueda de prensa.

Detrás del mostrador de la tienda que estará funcionará como tal del 8 de febrero al 16 de marzo en la galería, Orozco explicó que su propuesta pondrá a la venta los productos intervenidos por él, cuando termine su exhibición. El primer lote se venderá en 60 dólares, pero su precio será duplicado cada vez que se agote, hasta alcanzar un máximo de 15 mil dólares por lote.

La gente podrá entrar, consumir lo que hay en una tienda y ver los productos intervenidos. “Pueden apreciarse como en una exposición, como se ve una pintura en el muro o una escultura en el piso, juzgar si es arte o no, irse de malas si no lo es, o de muy buen humor”, comparte el artista, quien, asegura, consumió todos los productos que luego intervino, y que estarán en la trastienda. “Lo que queda de mi parte para el coleccionista es la envoltura, una reflexión sobre el logo, el icono, la imagen de ese producto”.