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La Fórmula Uno y los ambientes sociales que la envolvieron

En su libro "Héroes al volante, la Formula Uno en México", que saldrá a la venta en pocos días, el historiador Alejandro Rosas recrea la vida cotidiana en dos periodos en México: el del llamado milagro mexicano, de 1962 a 1970, y el de la gran crisis económica de 1986 a 1992.
Ma. del Refugio Melchor S.
16 agosto 2015 21:23 Última actualización 17 agosto 2015 5:0
Héroes al volante hace antesala al Gran Premio que se correrá el próximo 1 de noviembre. (Cortesía)

Héroes al volante hace antesala al Gran Premio que se correrá el próximo 1 de noviembre. (Cortesía)

Confiesa que no es un experto en automovilismo, pero las carreras lo apasionan, así que el historiador Alejandro Rosas se permitió adentrarse en el mundo de la velocidad para retratar dos momentos que marcaron a México: uno de bonanza económica que fue magullado por una tragedia deportiva y otro que inauguró la etapa de las crisis económicas.

En su libro Héroes al volante, la Formula Uno en México (Planeta) que saldrá a la venta en pocos días, Rosas recrea la vida cotidiana en dos periodos en México: el del llamado milagro mexicano, de 1962 a 1970, y el de la gran crisis económica de 1986 a 1992.

Por medio de una investigación hemerográfica, Rosas introduce al lector en un país que ahora parece muy lejano, que tenía estabilidad cambiaria y crecía a un siete por ciento. El presidente era Adolfo López Mateos, un gran fanático del automovilismo. Durante su administración se construyó el autódromo, inaugurado en diciembre de 1959, y gracias que destacaban los pilotos mexicanos Pedro y Ricardo Rodríguez la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) volteó a ver a México.

“Aquí adquirió mucha fama la Fórmula Uno porque ya había precedentes, fue famosa la Carrera Panamericana que se corrió de 1950 a 1954, los grandes pilotos de entonces como Juan Manuel Fangio recorrieron toda la República y eso entusiasmó mucho a la gente”.

La tragedia
La primera carrera de Fórmula Uno que se corrió en el país resultó traumática. “Muy al estilo de nuestra trágica historia mexicana, en el primer Gran Premio de 1962, en esos primeros entrenamientos muere Ricardo Rodríguez, en la famosa curva peraltada”, el 1 de noviembre.

“Fue el gran estigma: el gran piloto mexicano que tenía 20 años, que ya había ganado Le Mans y otros grandes premios se mata en México; debutamos en la Fórmula Uno con una tragedia”. En 1971 también fallece en la pista su hermano Ricardo Rodríguez.

Esa primera época concluyó con otro escándalo. En 1970 a México se le retiró la organización de grandes premios por un grave incidente. “La gente dio el portazo, se atravesó en la pista en plena carrera; además un perro se mete, lo atropella Jackie Stewart y tiene que abandonar la carrera porque se le rompe la transmisión”.

Tuvieron que pasar 16 años para que la F1 regresara a México. Fue en 1986, cuando dos tortas y dos refrescos costaban 45 mil pesos en el autódromo. Pero por aquel entonces, observa Rosas, muchos de los espectadores asistían a las carreras como villamelones, a posar para el gran evento.

Pero llegaron los problemas económicos y los mexicanos fueron atropellados por sucesos que nunca imaginaron. El espectáculo de la velocidad se terminó.

“Después de 1992 podías ver las carreras en la televisión, pero lo que nos importaba era el error de diciembre del 94, la roqueseñal, el levantamiento zapatista, el TLC. El mexicano tuvo que preocuparse de otras cosas”, indica Rosas.

Héroes al volante hace antesala al Gran Premio que se correrá el próximo 1 de noviembre. Alejandro Rosas destaca las nuevas circunstancias que viven los pilotos.

“Les llamo héroes al volante porque antes tenían un clutch, un supermotor y la palanca al piso, hoy necesitan una habilidad impresionante para manejar un F1, pero todo es desde el volante. La tecnología ha cambiado, ayuda; antes esos primeros cuates prácticamente corrían en ataúdes de metal”.