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culturas

Penderecki, el autor
de mayor influencia
en la música aleatoria 

El compositor es piedra angular viviente de la vanguardia que cambió el rumbo de la creación sonora en la segunda mitad del siglo XX. Regresa al país que lo ha recibido en diversas ocasiones desde la década de los 70, para dirigir a la OFUNAM.
Maria Eugenia Sevilla
24 marzo 2014 23:13 Última actualización 25 marzo 2014 5:0
Hay quien lo considera el verdadero antecesor del minimalismo misticista que desplegara Karlheinz Stockhausen. (Cortesía)

Hay quien lo considera el verdadero antecesor del minimalismo misticista que desplegara Karlheinz Stockhausen. (Cortesía)

Krzysztof Penderecki (Debica, 1933) es piedra angular viviente de la vanguardia que cambió el rumbo de la creación sonora en la segunda mitad del siglo XX. Su obra, desarrollada en principio durante la Guerra Fría, lo identificó como el compositor polaco de mayor influencia en el terreno de la música aleatoria, que enarbolaron artistas como John Cage.

Es también creador de grafismos, aún vigentes, que permitieron señalar en el papel la revolucionaria ejecución de nuevas técnicas instrumentales y orquestales que desarrolló en la década de los 60. Hay quien lo considera el verdadero antecesor del minimalismo misticista que desplegara Karlheinz Stockhausen. Tras su última visita en 2011, regresa a un país que lo ha recibido en diversas ocasiones desde la década de los 70 para dirigir a la OFUNAM.

-Usted es el autor polaco de mayor influencia en el terreno de la música aleatoria, ¿qué impulsaba una búsqueda sonora tan extrema en su tiempo?

"Empecé a componer a los siete años, claro en un estilo decimonónico; pero los 50 fueron una época muy interesante de descubrimiento, en especial la música se desarrolló fuertemente y Polonia fue de los primeros en el avant garde. Fue el estudio de electrónica en Varsovia -donde estuve tres años por ahí del 57- lo que me dio una idea fresca de lo que la música debía ser en esa época. En los 50 y 60 escribí muchas piezas que fueron muy populares, y por supuesto estaban mis colegas con los que creamos la escuela polaca que fue muy influyente en toda Europa".

-Una época fértil para el arte pero difícil dentro del régimen socialista que usted mismo criticó con severidad.

"Sí, pero Polonia fue un país especial dentro del bloque socialista porque en realidad era libre en lo cultural, era muy progresiva y el régimen de hecho ayudaba: a mediados de los 60 organizamos un festival de música nueva que fue el punto de encuentro entre Este y Oeste, donde se presentaban autores que no podían hacerlo en sus propios países. Y nosotros escribíamos lo que queríamos, excepto música sacra. Estaba prohibida. Fue hasta el gran éxito que tuvo mi Pasión según San Lucas (1966) primero en Alemania y luego en otros países, que comenzaron a permitir el género en concierto primero mi obra se tocaba sólo en iglesias".

-¿Por qué era tan importante para usted escribir música sacra?

"Hay una tradición muy arraigada y crecí en una ciudad muy pequeña donde la iglesia era el centro de la cultura; toda la música que yo escuchaba era en la iglesia; eso y el violín que tocaba mi papá, que luego me instó a aprender".

-¿Es un hombre religioso?

"Sí. En mi vida tengo mis épocas de acercamiento y alejamiento con la Iglesia –no con la religión. Siempre estoy escribiendo música sacra. Escribir un Credo y no creer, no creo que funcionaría.

-¿Cómo fue su relación con Juan Pablo II?

"Sí había una relación. Era de Cracovia también, venía a mis conciertos y cuando se hizo Papa me invitó al Vaticano a dirigir".

-¿Su relación con la Iglesia ha cambiado ahora que él no está?

"La Iglesia está cambiando, o no, ese es el problema. Espero que las cosas se muevan con el nuevo Papa, que me parece muy abierto".

-En los 80 se apartó del afán experimental que en sus primeras etapas impulsó con el ímpetu de la juventud. ¿Se agotó el modelo de búsqueda estética o se disolvió con la Guerra Fría?

"Sí, a finales de los 70 mi lenguaje musical empezó a cambiar. Y es que el verdadero avant garde –el de fines de los 50 e inicios de los 60-; después ya no fue avant garde: los compositores sólo repitieron lo que hicimos. La vanguardia dura un par de años, no permanece un siglo. Así que tenía la necesidad de moverme en otra dirección. Mis colegas me criticaron, pero cinco o seis años después comenzaron a hacer lo mismo. No había otro camino. Yo fui el primero".

-¿Qué caracteriza el espíritu creativo del siglo XX? ¿Existe la vanguardia?

"En los 60 sólo había una corriente importante en la música: el avant garde -la segunda después de la vanguardia vienesa de los 20-, y se diseminó por el mundo. Ahora no veo ningún movimiento característico, el siglo XXI sigue repitiendo lo que hicimos hace 50 años. Una vanguardia significa cambiar todo y no veo compositores que puedan hacerlo. Creo que cerramos la puerta detrás de nosotros. Exploramos todo.

-La guerra desafortunadamente es fértil para la creatividad, porque obliga a empezar de nuevo.

"La Segunda Guerra Mundial fue tan fuerte que realmente cambió la mentalidad y hubo una gran revolución en un corto tiempo, pero espero que esto no vuelva a suceder".

-¿La situación en Crimea pone en riesgo la estabilidad ahora que Rusia ha sido expulsada del Grupo de los 8?

"Es muy peligroso para la estabilidad. Sebastopol es un punto estratégico en el Mar Negro y creo que Rusia se lo quedará; espero que no quiera ir por más".

-La utopía que dio en qué creer a su generación y a otras antes demostró ser una bestia que terminó devorándose a sí misma. ¿En qué creer ahora?

"Ahora pertenecemos a este gran bloque que es la Unión Europea, un bloque libre que representa una seguridad para Europa, es un progreso muy importante en lo político. Antes no teníamos seguridad, Polonia había desaparecido del mapa a fines del siglo XVIII, dividida por Austria y Rusia y ahora eso no podría suceder, por eso lo que está haciendo Rusia con Ucrania es muy peligroso".

-¿Cómo piensa que afectará esta estabilidad al arte?

"El estrés es siempre bueno para el arte. Inglaterra ha sido un gran imperio, y si comparas su arte con el de países mucho más pequeños, no se desarrolló tanto -quizá la literatura. El arte necesita la lucha… Pero es peligroso decir que necesitamos otra guerra para que el arte se desarrolle".

-Usted ha dicho que necesitaría 20 años más para componer lo que quisiera. Sólo tiene cuatro óperas.

"Estoy escribiendo una: Fedra con texto de Racine, para la ópera Estatal de Viena. La acabo de empezar, me tomará unos cuatro años que se estrene".

-¿Emplea algún método para escribir ópera?

"Siempre parto del libreto y luego busco al solista. En el caso de Fedra no he decidido aún porque no he encontrado la voz que quisiera, requiero una mezzo-soprano dramático con coloratura, voz que ahora ya no existe y que fue popular en el siglo XIX. Espero encontrarla. Siempre escribo para alguien que admiro, por ejemplo el primer concierto para violín lo escribí para Isaac Stern; el segundo para Anne Sophie Mutter, el tercero para violoncelo fue para Rostropovich. Uno no puede escribir tan en abstracto".

-¿Escribe algo más?

"Escribo casi todos los días. Estoy escribiendo una pieza para los 100 años de la Primera Guerra Mundial. Tengo que terminar mi sexta sinfonía que empecé en los 90 y que nunca terminé porque me encargaron la séptima y luego la 8. Será mi Pastorale".