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Klezmerson reinventa a Zorn con fusión y mambo

La banda ha recorrido los linderos del son, el jazz, el rock y el klezmer. Ahora, esta agrupación mexicana se adentra en aguas mucho más profundas: las de John Zorn, uno de los referentes más reconocidos de la música contemporánea, en su  nuevo material discográfico "Amon. Masada: Book Two, Book of Angels".
Eduardo Bautista
04 mayo 2015 20:34 Última actualización 05 mayo 2015 5:0
Klezmerson y su mezcla de ritmos de la tradición judía con elementos gitanos, se ha convertido en su sello de identidad. (Cortesía)

Klezmerson y su mezcla de ritmos de la tradición judía con elementos gitanos, se ha convertido en su sello de identidad. (Cortesía)

En sus más de 10 años de vida, Klezmerson ha recorrido los linderos del son, el jazz, el rock y el klezmer. Ahora, esta agrupación mexicana se adentra en aguas mucho más profundas: las de John Zorn, uno de los referentes más reconocidos de la música contemporánea. El nuevo material discográfico de esta banda mexicana, Amon. Masada: Book Two, Book of Angels, es una reinterpretación de Book of Angels, uno de los trabajos más conocidos de Zorn.

El nuevo álbum de Klezmerson es arriesgado, inclasificable; componerlo fue un reto enorme porque antes ya se habían realizado versiones de gran calidad, asegura el compositor y líder de la agrupación, Benjamín Shwartz.

“Hacer este tipo de discos siempre es un giro saludable. Te saca de la zona de confort y te compromete todavía más, pues la vara con la que eres medido es muy alta. Fue difícil y arriesgado en términos de orquestación e instrumentación. El trabajo de Zorn me obligó a escribir música a la que yo no estaba acostumbrado”, comenta.

Shwartz conoció a Zorn hace seis años. Aunque al principio era una relación más distante, poco a poco el compositor estadounidense se enganchó a la música del mexicano. Desde entonces han trabajado juntos en varios proyectos. Su relación es fecunda –cuenta Shwartz– porque se rige bajo normas de libertad de creación absoluta.

Zorn me dijo: ‘tienes toda la libertad, conozco tu trabajo, escoge lo que más te guste del mío’. El problema vino después, cuando toda esa independencia que me dio se convirtió en un compromiso aún mayor. A él siempre le ha gustado mi música. Es un honor que nos haya volteado a ver”, señala.

Shwartz sostiene que la música pura no existe. Las mezclas –dice– son muy saludables para la evolución musical; por eso han existido desde siempre. Justo eso piensa del nuevo material de Klezmerson: “Creo que obtuvimos algo muy rico que no se puede etiquetar. Tocamos mambos con instrumentos regionales, logramos piezas cambiantes y complejas. De repente suena a música contemporánea, pero después a algo muy bailable. Es muy raro”.

Klezmerson –cuya mezcla de ritmos de la tradición judía con elementos gitanos se ha convertido en su sello de identidad– se ha presentado en países como Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Austria, Suecia y Guatemala. El grupo está conformado actualmente por María Emilia Martínez (flauta), Juan Manuel Ledezma (guitarras), Chali Mercado (batería), Marco Rentería (bajo), Chatrán González (percusiones), Daniel Zlotnik (saxofón) y Benjamín Shwartz (viola, teclado y dirección musical).

“Hemos tenido una muy buena respuesta del público por nuestro más reciente trabajo. Nos han buscado mucho para hacer conciertos en el extranjero. Sin embargo, sí nos seguimos moviendo dentro de un terreno más cultural, menos popular en términos de exposición. A veces creo que las propuestas innovadoras no prosperan mucho en México por una especie de malinchismo”, concluye Shwartz.