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Guillermo Cuadrado, crack sobreviviente

Juan Guillermo Cuadrado nació y creció en la época en que la región colombiana de Necoclí vivía una guerra entre las FARC y grupos paramilitares, la cual le arrebató a su padre, pero no su sueño de triunfar en el futbol.
Alain Arenas
21 febrero 2017 22:15 Última actualización 22 febrero 2017 5:0
El jugador fundó la Escuela de Futbol Juan Guillermo Cuadrado en La Sierra, a unos 255 kilómetros al Este de Medellín. (Especial)

El jugador fundó la Escuela de Futbol Juan Guillermo Cuadrado en La Sierra, a unos 255 kilómetros al Este de Medellín. (Especial)

Guillermo Cuadrado trabajaba de repartidor de refrescos cuando se estableció, junto a Marcela Bello, su esposa, en la localidad de Necoclí, Colombia -región localizada a 387 kilómetros al norte de Medellín- a principios de 1990. En aque entonces el territorio, según cuenta Jaime Herrera, asesor de Comunicaciones de Antioquia, estaba en disputa entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y grupos paramilitares que buscaban adueñarse de las rutas del narcotráfico que pasaban por la zona.

Los padres le habían indicado a Juan Guillermo, su hijo de 4 años, que cuando escuchara disparos debía esconderse debajo de la cama. El niño obedeció en una mañana de 1992, cuando se desató una balacera afuera de su casa. Después del episodio, el pequeño salió de su domicilio y encontró a su papá sin vida, víctima del fuego cruzado de la pelea entre ambos grupos armados.

“Dos años después del fallecimiento de su padre, el visor León Renglifo le sugierió a la madre de Juan Guillermo que el muchacho debe entrenar futbol y lo mete a un equipo que se llamaba Necoclí, como la región en la que nació. Ahí le apodaban Cortico, porque era muy pequeño. En algún tiempo alternó el futbol y realizó “mandados” en las empresas bananeras que estaban en Apartadó (localidad a 311 kilómetros al norte de Medellín), en las que trabajaba su mamá”, recuerda Herrera, quien también realiza un libro sobre los deportistas colombianos que nacieron en la zona.

Hasta los 12 años, cuenta el también periodista, permaneció con ese equipo, hasta que en un torneo juvenil lo observó Nelson Gallego, visor que lo llevó a Atlético Urabá, otro club amateur de la región. Éste último equipo lo transfirió a Deportivo Rionegro, de la segunda división del futbol colombiano. En 2008 firmaría por el Independiente de Medellín del máximo circuito del balompié cafetalero.

“Debutó como lateral en la Primera División. Tenía muy buena velocidad y llegaba hasta línea de fondo. Sabíamos que tarde o temprano se iría al futbol europeo, por eso cuando el Udinese lo compró en 2009, nadie se sorprendió. Era algo natural por el nivel que tenía”, cuenta Rafael Castillo, periodista del diario El Heraldo de Bogotá.

En el Udinese estuvo dos temporadas en las que no figuró. El cuadro bianconeri lo prestó en 2011 al Lecce, en el que retomó su nivel al participar en 34 de 43 encuentros, en los que marcó tres goles y dos asistencias. Al invierno siguiente la Fiorentina negoció con su traspaso.
Con la Viola, Cuadrado arrojó sus mejores números en su carrera en el futbol europeo. En dos campañas y media anotó 25 goles en todas las competencias. Delio Rossi, entrenador del equipo, lo ubicó como extremo, luego de que había actuado en esa posición con la Selección de Colombia.

“José Néstor Pekerman lo colocó como extremo. Ahí jugó el Mundial de 2014. Es un jugador mulfifuncional, ya que también puede jugar de volante y de lateral. Cuadrado es determinante para el equipo del entrenador argentino, porque si no tiene un buen nivel James Rodríguez, el seleccionado cafetalero se puede amparar al juego que produzca el extremo. Si él tiene regularidad en su club, juega bien, y si eso pasa, el cuadro colombiano tiene un buen nivel”, agrega Herrera.

Para febrero de 2015, el antioqueño fichó con el Chelsea. Con los blues tendría sus números más bajos en Europa, al registrar sólo cuatro partidos como titular. En agosto de ese mismo año se fue a préstamo con la Juventus, donde milita actualmente, aunque como préstamo.

Cuadrado -que hoy enfrenta con la albinegra al Porto en la ida de los octavos de final de la Champions League- encontró con la Vecchia Signora regularidad para participar en el certamen continental. Antes de su llegada al club, sólo había disputado un encuentro y ahora registra 13.

“Retomó el nivel que perdió cuando estuvo con poca actividad en el Chelsea. Aún tiene la asignatura pendiente de ser indiscutible en el equipo y de ser más contundente cuando tiene oportunidades frente a la portería. Si lo logra, podría saltar a otro club como el Barcelona, que ya hubo rumores de que se interesó por él”, añade Castillo.

REGRESO A SUS ORÍGENES
Las regiones de Necoclí, Apartadó y Uraba, según cuenta Herrera, dejaron la violencia atrás, luego de que las FARC y los grupos paramilitares firmaran acuerdos de paz en 2012, con colaboración del gobierno colombiano. Gracias a ello, Cuadrado tuvo la oportunidad en 2015 de regresar a la localidad que lo vio nacer, donde convivió con los niños que viven ahí.

“Fundó la Escuela de Futbol Juan Guillermo Cuadrado en La Sierra, a unos 255 kilómetros al Este de Medellín. También tiene una fundación que lleva su nombre, la cual recolecta fondos para la escuela de futbol mediante la venta de pantalones de mezclilla. Esa fue la forma en que el futbolista logró darle mejores oportunidades a los niños colombianos”, señala Herrera.