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CULTURAS

Escuchar a la ciudad y convertirla en música

El músico mexicano Héctor Infanzón y su Citadino Big Band se presentará el 20 de abril en Coyoacán y el 25 en Texcoco para ofrecer una serie de conciertos donde se combinarán ritmos soneros y música jazz.
Rosario Reyes
03 abril 2014 21:48 Última actualización 04 abril 2014 5:0
Héctor Infazón y su Citadino Big Band. ()

Héctor Infazón y su Citadino Big Band. (Archivo)

El virtuosismo de 18 músicos hace posible un sueño largamente acariciado por Héctor Infanzón. La Citadino Big Band debuta esta noche en el XV Festival Internacional de Jazz de Campeche.

Para el estreno de su agrupación, cuenta el autor del Huapango para piano, tendrá como invitados a tres pianistas: Óscar Hernández, Arturo Ortiz y el mexicano Irving Lara.

Originario de Nueva York, Óscar Hernández ha tocado con Ismael Miranda, Ray Barretto, Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Rubén Blades, entre otros. En 2002 fundó la Spanish Harlem Orchestra. El puertorriqueño Arturo Ortiz, tecladista de Seis del Solar de Rubén Blades y colaborador de Willie Colón y Gilberto Santa Rosa. Irving Lara, conocido como “El rey del sabor”, con más de 30 años de trayectoria, acompañó durante una década a Celia Cruz. Ha sido miembro de La Sonora Veracruz y La Justicia.

Héctor Infanzón ha combinado su cepa sonera, que le viene de familia (su padre, el tresero Carlos Infanzón, formó con su hermano René un grupo de son tradicional, y sus tíos por parte de madre, fundaron la orquesta Poder Antillano, con la que Héctor Infanzón comenzó a tocar el piano) con géneros como el jazz y la música de cámara. Se presentará con la recién nacida Citadino Big Band el 20 abril en el Centro de Coyoacán, y el 25 en Texcoco, en conciertos al aire libre.

“Yo creo que la música hay que llevarla a todo público, no hay que encerrarnos, llevarla a la calle, devolverla de donde la tomamos nosotros”, dice con un tono vivaz.

Con la intención de hacer de ésta “la orquesta de nuestra ciudad”, Infanzón pretende poner a bailar a todo mundo.“Hemos oído una tradición de músicos, que respetamos y nos han influenciado, pero también hay nuevas generaciones; para mí es muy importante que este tiempo que estoy viviendo se traduzca musicalmente. Esta es la música de 2014, estamos creando, proponiendo, traduciendo lo que vivimos diario”, asegura este hombre que quiere acompañar las vivencias de la gente común.

No hay- sostiene- mejor memoria que una melodía, porque remite indudablemente a una situación específica.

Para el también director musical, la labor del artista está, entonces, en reflejar la actualidad que será recordada en el futuro. “Qué hacer con nuestros tiempos es responsabilidad de nosotros, hay muchos antecedentes, figuras que así empezaron, queriendo traducir su tiempo”.
Y ahora a eso se dedicará, a traducir el barrio, la calle a niveles más altos. El reto es traducir a México en el lenguaje del jazz.

Éste -enfatiza- es un país salsero, y para atender a sus bailadores, esta orquesta está haciendo música a partir de lo que observa en la ciudad, que es mucho, según él. Con su disco Citadino intentó hacerlo y el resultado fue favorable. Existe en él la intención de hacer más lúdica la alta música y más educada la popular.

“Cuando escribo mi música no la pienso con arena, mar, cocos y palmeras, para mí es la ciudad de noche; me encanta sentir eso, el ambiente, los amigos, las vivencias, lo oscuro, esa parte fuerte, densa. Por eso suena diferente, suena a noche, es lo padre, todos traducimos la música, nuestro entorno”.

 
EL ESFUERZO POR LLEVAR LA MÚSICA A TODO MÉXICO


Heredero de una tradición sonora, el músico y compositor Héctor Infanzón nació en la Ciudad de México. Estudió en la Escuela Superior de Música, en la Escuela Nacional de Música y en Berklee College of Music de Boston.

Ha creado conciertos para violín y orquesta, flauta de pico y orquesta de cuerdas; concierto para piano y orquesta; huapango para piano y orquesta; para trío de jazz y orquesta, música de cámara, así como para cine y teatro. Fue uno de los pianistas de la gira Livin la Vida Loca 1999-2001, de Ricky Martin, y ha sido director musical de Emmanuel, Armando Manzanero, Mijares, Eugenia León y Tania Libertad entre otros muchos.