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El 'Pedro Páramo' que no debió ser

Con John Gavin -futuro embajador de Estados Unidos en México- como protagonista, la película de 1966 fue un fracaso. El cineasta español Carlos Velo eligió, entre una larga lista de candidatos, al actor estadounidense.
Rosario Reyes
16 mayo 2017 21:52 Última actualización 17 mayo 2017 5:0
Susana San Juan y Pedro Páramo. Pilar Pellicer y John Gavin en una escena de la película de Carlos Velo, de 1966. (Especial)

Susana San Juan y Pedro Páramo. Pilar Pellicer y John Gavin en una escena de la película de Carlos Velo, de 1966. (Especial)

Cuando Pedro Páramo fue llevada al cine, en 1966, el protagonista de la gran novela mexicana fue encarnado por un gringo.

El cineasta español Carlos Velo eligió, entre una larga lista de candidatos, al actor estadounidense John Gavin. Seis años atrás, cuando comenzó a darle forma a su idea de trasladar a la pantalla la obra de Juan Rulfo, junto al escritor Carlos Fuentes y el productor Manuel Barbachano Ponce, tenía en mente a Pedro Armendáriz para dar vida al cacique de Comala.

“Fue un grave error. El reparto era muy bueno, exceptuando al personaje central”, afirma Ignacio López Tarso. El actor interpretó a Fulgor Sedano, la mano derecha de Pedro Páramo en la cinta, cuyo argumento fue fiel a la novela del jalisciense, de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento.

Gavin -quien fue embajador de EU en México durante la administración de Ronald Reagan- tenía una sólida carrera en Hollywood. Por su ascendencia mexicana hablaba español, y su atractiva presencia física parecía garantizar el éxito de la película entre el público latino de Estados Unidos. Eso nunca sucedió. Ni a la crítica ni a los espectadores les gustó.

Raúl Miranda López, subdirector de Documentación y Catalogación de la Cineteca Nacional, asegura que, si bien John Gavin fue criticado, se ganó el papel entre cientos de candidatos y con el aval del escritor Carlos Fuentes. “El proceso de selección fue muy difícil para Carlos Velo. Consideró entre los más famosos a Anthony Quinn, a Narciso Busquets, incluso a López Tarso”.

Sería una contradicción que, de haber sido posible, el actor Pedro Armendáriz interpretara a Pedro Páramo, agrega el investigador. “Era un espléndido actor, pero simbolizaba una época que ya había terminado. En los años 60, en México se estaba haciendo una producción que buscaba resarcir la caída del cine mexicano. Fue el periodo del Cine de aliento, que se montaba en grandes textos literarios”.

LA PERFECTA SUSANA
La primera vez que la actriz Pilar Pellicer vio a Gavin fue frente a su camerino en los Estudios Churubusco cuando audicionaba para interpretar a Susana San Juan.

“Tenía una figura hermosa”, recuerda la actriz. “Era un hombre muy cortés. Él llamo a la puerta de casa de mis padres justo cuando acababa de colgar la llamada que me hicieron de la producción para decirme que el papel era mío. Se apareció con un ramo de flores y me dijo: ‘Tú eres Susana San Juan’. La misma frase que tiempo después me diría Juan Rulfo”.

Pilar Pellicer acostumbraba a hablar de literatura con Rulfo, pero no pudo hablar con él durante el proceso de filmación y sentía inquietud por saber qué le había parecido su encarnación del amor imposible de Pedro Páramo.

“Después hice otra vez a Susana San Juan con Nancy Cárdenas en el Teatro Xola. Rulfo fue a ver la obra y no estaba muy contento. Pero entonces tampoco hablamos de la película. Posteriormente me tocó viajar con él en las Jornadas Culturales que organizaba Bellas Artes y le pregunté: ‘¿qué te parecí como Susana?’, y me dijo algo maravilloso: ‘Tú tienes el alma de Susana San Juan. Tú eres Susana San Juan’. Con esas palabras me quedé tranquila. Susana es un personaje complejo, mágico, como la novela”.

López Tarso fue uno de los pocos actores que la producción invitó a la presentación de la cinta en el festival de Cannes en 1967.

“Desgraciadamente no pasó nada con la película, porque la crítica allá la tomó muy por encima. Dijo: ‘no, esto no es Pedro Páramo, la novela es mucho más profunda, más ambiciosa’”.

“Pero para mí, filmar Pedro Páramo fue muy provechoso y de muy gratos recuerdos”, comparte el actor. En ese viaje aprovechó para trasladarse a París, donde se encontró con Eugene Ionesco. El dramaturgo rumano le regaló los derechos de El rey se muere, que López Tarso montó en el Teatro Hidalgo y llevó al Teatro Nacional de Cuba. Alejandro Jodorowski dirigió la puesta y la escenografía la hizo Leonora Carrington.

LA DIFICULTAD DE LLEVAR LO MURMULLOS DE RULFO AL CINE
A la distancia, la cinta de Carlos Velo ha crecido mucho, pero en su momento no fue bien recibida, dice el crítico de Rafael Aviña.

“El gran problema del traslado de Rulfo a la pantalla es que sus relatos son muy anímicos y de atmósferas, eso es muy difícil llevarlo a la pantalla. Creo que ha funcionado más cuando las adaptaciones han sido libres, como en el caso de El hombre de la media luna, de José Bolaños”, comenta.

Recientemente, el director español Mateo Gil tenía el plan de llevar Pedro Páramo al celuloide con Gael García Bernal como protagonista, pero no se concretó, dice Rafael Aviña.

“Seguimos esperando la gran adaptación de Rulfo al cine. En la década de 1970 había otro proyecto con los cuentos de El llano en llamas mezclados con Pedro Páramo, que iba a dirigir Salomón Láiter, y que tampoco se realizó. Pero la verdad es que Pedro Páramo y La media luna son muy buenas versiones, que merecerían volver a verse”, agrega.

El personaje de Pedro Páramo no es un narrador y ni siquiera habla mucho. Es un murmullo, como todos los otros personajes. Y llevarlo a la pantalla es un reto, reconoce finalmente el actor Ignacio López Tarso.

“Es inapresable, es una literatura que vuela, va por el aire, está en la imaginación del lector, que imagina tanta cosa porque Rulfo lo sugiere, y luego todo eso que ha imaginado, resulta que en la película es imposible expresarlo”, concluye.