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culturas

Berlín, vanguardia electrónica

La caída del Muro de Berlín dejó un terreno muy fértil para el surgimiento de lo que hoy es la escena de música electrónica más grande del mundo. Los clubes proliferaron así como las fiestas ilegales en las zonas aledañas a lo que había sido la barda divisora.
Eduardo Bautista
04 noviembre 2014 0:5 Última actualización 04 noviembre 2014 5:0
Uno de los más emblemáticos -y aún existentes- es Tresor, que oficialmente fue inaugurado como centro nocturno. (Cortesía)

Uno de los más emblemáticos -y aún existentes- es Tresor, que oficialmente fue inaugurado como centro nocturno. (Cortesía)

La caída del Muro de Berlín dejó un terreno muy fértil para el surgimiento de lo que hoy es la escena de música electrónica más grande del mundo. Los clubes proliferaron así como las fiestas ilegales en las zonas aledañas a lo que había sido la barda divisora. Poco a poco, estos lugares se consolidaron como casas productoras de diferentes géneros electrónicos, como el house y el trance, pero sobre todo el techno.

“Cuando cayó el muro quedaron muchos edificios abandonados y fueron ocupados por gente dispuesta a tocar el techno que provenía de Londres. Lo que se respiraba era una atmósfera de ilegalidad y libertad total, donde los DJ’s podían experimentar sin necesidad de tener un patrocinador o una disquera”, afirma Marc, integrante de Sportbrigade Sparwasser, grupo de techno alemán con más de 13 años de trayectoria.

Fue así como surgió en Berlín una escena underground llena de espacios cuyos propósitos no estaban orientados a la explotación mercantil. Uno de los más emblemáticos -y aún existentes- es Tresor, que oficialmente fue inaugurado como centro nocturno y disquera hasta marzo de 1991. Sin embargo, sus orígenes se remontan a 1988, “cuando era sólo un sótano de conciertos ilegales en Berlín Oriental”, acota el DJ.

“Para crear cosas nuevas era necesario tener espacios libres. Para los artistas de Alemania Oriental, los clubes fueron una oportunidad de empezar desde cero. La música unió a los alemanes. Recuerdo que cuando llegué a Berlín en los 90 todo me parecía raro, muy libre”, observa Mark, el otro miembro de la agrupación.

Ahora la escena ya no es tan subterránea, coinciden los músicos, quienes como ejemplo, citan al Bar 25. “Se quiso hacer lo mismo que en los 90, que todo tuviera un toque libertario e ilegal, pero no se pudo. Al poco tiempo de su inauguración, en 2004, llegaron los patrocinadores y el turismo de la ciudad lo convirtió en un club comercial más”.

La música electrónica berlinesa sigue marcando vanguardia, considera Mark. “Pese al mainstream, es una escena muy diversa. Las nuevas generaciones están revolucionando la música, pues no se estancan en el techno del pasado, más bien quieren renovarlo”.