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El cine Continental, una historia que culmina para ser tienda de autoservicio

Su fachada tenía un pequeño castillo similar al de la Bella Durmiente, y los niños tenían un lugar de esparcimiento sinigual. Pero, ahora, ese recinto está deteriorado y a punto de ser convertido en un Superama, según fuentes consultadas por este diario.
Carmen García Bermejo
17 marzo 2014 22:15 Última actualización 18 marzo 2014 12:25
Ubicado en avenida Coyoacán y el Eje de Xola, colonia Del Valle, el Continental fue inaugurado el 24 de abril de 1958.

Ubicado en avenida Coyoacán y el Eje de Xola, colonia Del Valle, el Continental fue inaugurado el 24 de abril de 1958.

Su fachada tenía un pequeño castillo similar al de la Bella Durmiente y sus muros estaban tapizados de personajes animados salpicados con polvo de hadas. La entrada al cine Continental fue toda una aventura. Los niños tenían un lugar de esparcimiento sinigual. Pero, ahora, ese recinto está deteriorado y a punto de ser convertido en un Superama, según fuentes consultadas por este diario.

Ubicado en avenida Coyoacán y el Eje de Xola, colonia Del Valle, el Continental fue inaugurado el 24 de abril de 1958 con un aforo de 2 mil 350 butacas. En sus primeros 15 años, funcionó como una sala de exhibición de películas de estrenos nacionales y extranjeras, como Amor sin barreras, "Mary Poppins", "La novicia rebelde", entre muchas otras.

A principios de los años 70 cerró sus puertas para ser remodelado. El 22 de agosto de 1974 fue reinaugurado como “La Casa de Disney”. A partir de esa fecha, se convirtió en un recinto exclusivamente para la proyección de cintas de esos estudios: Blanca Nieves y los siete enanos, Bambi, Robin Hood, 101 Dálmatas...

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Antes

 

cine continental antes

Por su ubicación, este cine tuvo impacto sobre todo en la población infantil de las colonias Del Valle, Narvarte, Nápoles y Roma. Gozó de una peculiaridad: los sanitarios estaban diseñados para el público infantil. Además, su gran lobby se convirtió en un espacio de reunión en el que las familias disfrutaron del surtido de una dulcería única: ofertó pasitas con chocolate, copas y de helados de limón beteado de Holanda. Niños y padres disfrutaron del concepto “permanencia voluntaria” y vieron dos o tres veces la misma película.

Al cineasta Juan Antonio de la Riva, el Continental le genera grandes recuerdos:

“Soy originario de Durango y cuando llegué a la Ciudad de México conocí varios cines. Pero recuerdo bien que fui al Continental, antes de que fuera la ‘Casa de Disney’, a ver la película italiana "Quemada", protagonizada por Marlon Brando, es una de las grandes cintas del cine político de los años 70 que me gustó muchísimo, por eso recuerdo bien dónde la vi”, cuenta.

Varios años después, cuando ya era cineasta, De la Riva realizó la cinta La última batalla, de corte infantil y producida por Televicine.
“Mi filme se exhibió en ese cine y puedo decir que una de las emociones más gratas de mi vida como director fue acudir a una de las funciones del Continental y ver cómo el público infantil gritaba de emoción. Es una película muy divertida y los niños gritaban, aplaudían, coreaban, alertaban a los niños de lo que su enemigo les estaba haciendo. Tengo un gran recuerdo de ese lugar”, advierte.

Lamenta que ese derrumbe sea uno más de los muchos por los que ha pasado la Ciudad de México. Una historia que culmina, poco a poco.

“Al revisar La cartelera cinematográfica, de Jorge Ayala Blanco y María Luisa Amador, me doy cuenta de la cantidad de películas que se estrenaban en el Continental, una programación rica y plural con cintas de todo el mundo. Ya cuando se convirtió en la ‘Casa de Disney’ se proyectaron muchas cintas de esa marca, pero también de producción nacional”, precisa.

El también director de "Pueblo de madera" añade que a través de la revisión de la industria cinematográfica se puede notar la forma “en cómo el país se nos fue de las manos”. Lamenta que no haya autoridades que valoren el patrimonio y la memoria de séptimo arte en la capital y varios cines mitológicos terminen como centros comerciales o torres de condominios:

“Tendría que existir la voluntad política para encontrar solución a todos estos grandes problemas que vivimos en el cine, no sólo con la falta de exhibición de las películas nacionales, sino con esos espacios arquitectónicos que aún quedan, pero que están abandonados o a punto de ser demolidos sin que ninguna autoridad proponga su reutilización como espacios culturales”, concluye.
Mantener la memoria

Aunque muchos años el Continental conservó su arquitectura, no escapó a la transformación a finales del siglo XX. En 1998, su gran salón de proyecciones fue remodelado para dividirse en ocho salas equipadas con sonido dolby y asientos reclinables, convirtiéndose así en el Multimax Continental Cinema, con exhibición de filmes para jóvenes y adultos.

Jorge Ayala Blanco -crítico de cine y decano profesor universitario- explica que todos los cines del país los fueron fragmentando al comienzo de los años 90, pero que el Continental duró mucho tiempo como gran sala de exhibición, hasta que terminó abandonado.

“Es una verdadera lástima lo que ha pasado con estos palacios de exhibición que México tenía. Recuerdo con alegría especialmente el Continental porque ahí llevaba a mi pequeño hijo. Como vivía en la calle de Adolfo Prieto, recuerdo que asistimos como 20 veces a ver la película animada de Robin Hood. Mi hijito no se cansaba de ir. Siempre elegía ese lugar para ver la misma cinta”, apunta.

Indica que era un cine con butacas muy cómodas. Pero, además, era ese tipo de salas bien diseñadas porque donde las personas se sentaran apreciaban muy bien la película. “Era una gran sala sin columnas: amplia, muy ancha, con una pantalla gigante; era monumental, pero no apabullaba”.

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AHORA

 

Continental Ahora

Ayala Blanco señala que el Continental vivió esa época en la que había salas de exhibición con carácter; es decir, que tenían una vocación específica. Por eso considera que históricamente es el único cine infantil que existió en México en esas dimensiones y en esa época. Porque los de antes, como el Cinelandia, ubicado en la entonces San Juan de Letrán, eran muy pequeños y pasaban caricaturas en serie.

“Con el caso del cine Continental podemos ver perfectamente la forma cómo a principios de los 90 las viejas salas fueron sufriendo los efectos de las subdivisiones, el deterioro y el abandono hasta llegar a su desaparición. Es lamentable que, ahora, esos espacios sólo queden en la memoria de quienes asistimos a ellos”, finaliza.

En 2008, aún modificado, el Multimax Continental Cinema cerró sus puertas definitivamente. Hoy permanece como un inmueble grafiteado, deteriorado y abandonado. Sólo espera su remodelación para ser convertido en una tienda de autoservicio. Su nuevo concepto sepultará más de medio siglo de tradición cinematográfica que entre esos muros se proyectaron.