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El actor que quiso ser presidente de EU y lo logró... a medias

Alec Baldwin soñaba con ser presidente de Estados Unidos. Pronto se percató que lo suyo no era Maquiavelo, sino Strasberg. Sin embargo, el sueño del actor se ha cumplido a medias: desde el 1 de octubre imita al hombre que ocupará la Casa Blanca durante los próximos cuatro años.
Rosario Reyes
19 enero 2017 21:14 Última actualización 20 enero 2017 5:0
Alec Baldwin

Alec Baldwin

Alec Baldwin estudió Ciencias Políticas en la Universidad George Washington para convertirse en presidente de Estados Unidos. Pronto se percató que lo suyo no era Maquiavelo, sino Strasberg. Su sueño se ha cumplido a medias: desde el 1 de octubre imita al hombre que ocupará la Casa Blanca durante los próximos cuatro años. Sus actuaciones en el programa Saturday Night Live (NBC) confirman que lo suyo es la parodia de lo que alguna vez quiso ser.

Mucho maquillaje Clinique Stay-Matte, una peluca pálida y cejas postizas es lo que necesita para convertirse en Trump. Lo demás le sale natural: los movimientos lerdos, las gesticulaciones toscas, las palabras atropelladas. Mil 400 dólares es lo que recibe por cada imitación del sujeto que detesta.

Los republicanos no le causan ninguna gracia, pero su Trump vaya que arranca carcajadas. Es lo que sucede cuando un actor con aspiraciones políticas satiriza a un político con vocación farandulera.

Su primera aparición en la TV
Fue el uno de octubre del año pasado. El programa Saturday Night Live (SNL) abrió con un fragmento del primer debate ante Hillary Clinton (Kate McKinnon). Fui implacable con ella. Recuerdo bien que le dije a la cara: “Tiene mal temperamento, siempre está gritando, miente constantemente, su pelo es una locura, su rostro es completamente naranja excepto alrededor de los ojos, donde es blanca, y cuando deja de hablar su boca parece... un culo pequeño”.

Se ha convertido en el personaje estrella del programa...
¿Y qué esperaba? Mis apariciones han sido tan contundentes que ahora soy un invitado indispensable. Llevo ocho. Después de aquel primer debate, regresé al estudio a enseñarle al mundo para qué sirve el Twitter, les recordé mis promesas de campaña y cómo debe tratarse a la prensa. Fui tan convincente que la crítica me premió con un Critics’ Choice Television Award, el 12 de diciembre.

¿De dónde se inspira?
de las noticias y del Twitter @realDonaldTrump. Pero debo reconocer que no todo se lo debo a mi talento; como lo he dicho antes, probablemente deberíamos, de acuerdo con el Sindicato de Guionistas de Estados Unidos, darle crédito a Trump por todo lo que ha hecho por nosotros.

Tras su primera rueda de prensa, se consolidó en el elenco de SNL...
Tuve mi más larga intervención: ¡ocho minutos! En ella aclaré muchas dudas sobre la manera en que veo mi periodo presidencial. Dije: “Quiero empezar por contestar lo que está en la cabeza de todos: sí, esto es real, esto realmente está pasando. El 20 de enero, yo, Donald J. Trump, me convertiré en el presidente 45 de Estados Unidos, y dos meses después, Mike Pence (vicepresidente electo), se convertirá en el 46”. También anuncié que, entre los invitados a mi toma de protesta estarían Angelina Jolie, Ryan Gosling y Jennifer Lawrence, por cortesía del Museo de Cera Madame Tussauds. Va a estar buena la fiesta.

¿No le intimidan las descalificaciones de Trump?
para nada. Recuerdo que, semanas antes de los comicios, el candidato tuiteó: “Vi el ataque premeditado de SNL contra mí. Es hora de retirar este programa aburrido y sin gracia”. Y después de la parodia de su primera conferencia de prensa, insistió: “@NBCNews es malo, pero SNL es lo peor de la NBC. No es divertido, el elenco es terrible, siempre tratando de atacar. Realmente esa es mala televisión”. Pero muchos me han defendido. Alec Baldwin, por ejemplo, consideró que las reacciones del candidato eran “graciosas” y a los pocos días comenzó a circular una noticia falsa sobre su muerte.

¿Piensa abandonar la pantalla?
Cuando Trump haga pública su declaración de impuestos, como lo prometí. Pero mientas eso no suceda, seguiré aquí tanto como pueda, con el respaldo que me ha dado la NBC. Porque, como se lo dije a la cadena ABC en una entrevista: “Existen diálogos sobre otros lugares en los que podríamos seguir para expresar nuestra gratitud y admiración por el Gobierno de Trump”.

¿Alec Baldwin tiene al enemigo en casa?
A pesar de que Donald Trump lo expulsó dos veces del reality show
Celebrity Apprentice, en 2013, su hermanito Stephen fue una de las primeras celebridades que lo apoyó. Tiene tanta simpatía por la familia, que acude al mismo club de fumadores que Eric Trump, el hijo de Donald. Así que tampoco le caigo bien: en octubre pasado, le dijo a Entertaiment Weekly que yo me estaba convirtiendo “en algo desagradable”.

¿Alec Baldwin le debe algo?
Casi nada: su resurgimiento en la TV. Desde que 30 Rock salió del aire en 2013, Alec se había alejado de la pantalla. Así que, a riesgo de que Donald Trump termine por matar a Jack Donaghy -el productor novato de NBC que encarnó en la serie-, gracias a mí goza de un nuevo éxito.

LO QUE VIENE
La respuesta inmediata de tuits desde la Casa Blanca. El nuevo mandatario se tomará -todos los sábados- la molestia (ego al margen) de ver la transmisión semanal de la NBC y al tiempo que escuchará, en la sala oval, a sus asesores sobre temas de seguridad nacional, China, Europa, Oriente y México, sobre todo México, pedirá a sus jefes de prensa que escriban: “Es la imitación más barata, simple y sucia que he visto; pobre bufón”. Y así. Lo que viene es una parodia de una película de Woody Allen en la que el animador no causa la menor diversión al ejecutivo; pero todos reirán por él. —Mauricio Mejía.