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Diego Balleza, revancha pendiente

Diego Balleza espera tomar su mejor nivel y beneficiarse por las lesiones de Iván García y Germán Sánchez, al participar en las Series Mundiales de Clavados, con miras a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Alain Arenas
19 febrero 2017 21:13 Última actualización 20 febrero 2017 5:0
El clavadista mexicano ganó el selectivo nacional de 2017 para participar en los Grand Prix de Canadá, Puerto Rico y España. (Especial)

El clavadista mexicano ganó el selectivo nacional de 2017 para participar en los Grand Prix de Canadá, Puerto Rico y España. (Especial)

La alegría de Diego Balleza por clasificar a los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 sólo duró tres días. El miércoles 6 de julio de ese año había ganado en clavados -modalidad plataforma sincronizada 10 metros- junto con Jonathan Ruvalcaba, el selectivo nacional en Mérida que le daba el boleto para la justa continental. Pero el sábado 9, la Federación Mexicana de Natación (FMN) informó que, después de un análisis técnico, había decidido darle su lugar a Iván García.

La decisión, de acuerdo al entrenador Iván Bautista, obedeció a que el medallista en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 tenía más probabilidades de ganar una presea en la ciudad canadiense, la cual, de conseguirlo, le daría el boleto a Río 2016. García, al lado de Ruvalcaba, concluyó en el cuarto lugar de seis.

“Lo que sucedió prefiero dejarlo en el pasado. No soy una persona de resentimientos. Iván, Jonathan o Germán (Sánchez) no son culpables de lo que pasó. Todos son mis amigos y pese a que fue una situación extraña, no cambia la amistad y respeto que tengo hacia a ellos”, cuenta Balleza.

El clavadista ganó el selectivo nacional de 2017 para participar en los Grand Prix de Canadá, Puerto Rico y España, que se realizarán entre el 6 de abril y el 28 de mayo. En este certamen interno no pudieron participar Sánchez ni García, quienes se sometieron a cirugías de hombro derecho y rodillas, respectivamente, tras su actividad en la pasada justa veraniega.

“Por las lesiones de ambos, la FMN decidió que yo fuera uno de los sustitutos para representar al país en la Serie Mundial de Clavados de Beijing y Guangzhou, que se desarrollarán en China en los primeros días de marzo. Es una buena oportunidad para competir contra los chinos y los británicos, que podrían participar con sus medallistas olímpicos”, agrega.

El atleta de 22 años perdió el control interno contra Sánchez y García para ocupar una plaza para Río 2016. Este año quiere que sea diferente y espera clasificarse a las grandes competencias del presente ciclo olímpico, entre estos, los Campeonatos Mundiales de Natación que se desarrollarán en Budapest, Hungría, del 15 al 30 de julio.

“No tengo duda que Germán e Iván estarán listos para competir en el selectivo para ir a los Campeonatos Mundiales. Me daría gusto que su regreso pudiera darse en esas fechas, porque todos somos mexicanos. Pelearé para que pueda calificarme a esa competencia. Llegaré con la ventaja de que tendré, por lo menos, seis competencias del mejor nivel para prepararme”, destaca Balleza.

Cuando se le pregunta si podría repetirse su alejamiento de las competencias, debido a una decisión de la FMN, él la descarta. “No puedo ponerme a pensar en eso, tengo que enfocarme en pulir la ejecución de mis clavados. Si lo logro, las buenas noticias llegarán como consecuencia”.

En septiembre pasado se integró al grupo de atletas que entrena bajo las órdenes de Ma Jin. Dice que el movimiento le benefició en su técnica. “Cuando hay un cambio de entrenador, lo que más se ve afectado es el lazo de confianza que puede haber entre ambos. Con los meses se ha fortalecido y, conforme pase el tiempo, nos haremos más cercanos”.

Al agregarse a la disciplina de la asiática, Balleza dice que cambió la modalidad de sus ejercicios.

“Antes entrenaba bajo la escuela cubana, que la mayoría de las prácticas fuera del agua se realizan en un artefacto en el que el atleta se cuelga y simula dar las vueltas, pero no es tan eficiente como el que hicieron los chinos. Éste se realiza en una cama elástica, en la que se amarra con cinturones al deportista. También se recrea el clavado, permite mejorar la visión, técnica y fuerza. Este entrenamiento tiene la ventaja de que permite al entrenador impulsar a su pupilo para que dé los giros y corregirlo de ser necesario, a diferencia de la escuela cubana, que dificulta esta interacción”, sostiene.

El regiomontano espera que este ciclo olímpico pueda concluirlo con su debut en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.