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ENTREVISTA
Carlos Slim Domit, presidente de Escudería Telmex

Decidido a triunfar
con su escudería

El empresario capaz de invertir en escuderías como Ferrari o McLaren, prefiere ajustar el cinturón en su propia firma basado en resultados. "El automovilismo es un deporte muy difícil y hay muy poco espacio para tantos pilotos en el mundo", sostiene. 
Mauricio Mejía
25 febrero 2014 20:20 Última actualización 26 febrero 2014 5:0
El empresario asegura que se han hecho las alianzas pertinentes para llevar al éxito a su escudería. (Fabián García)

El empresario asegura que se han hecho las alianzas pertinentes en su escudería. (Fabián García)

Roland Barthes asegura que la velocidad es la recompensa a la lentitud extrema. La observación, validísima para las pistas de Fórmula Uno, es oportuna también para el mundo del negocio, sobre todo si éste tiene que ver, justamente, con la Fórmula Uno y otros seriales de competencia comparativa a nivel internacional.

Carlos Slim Domit juega a los carritos con fórmulas uno de verdad. La enorme colección de cascos (muchos dedicados a él por afamados pilotos) que descansa en la sala de juntas del piso 10 de Plaza Carso, a un costado de su despacho, demuestra que el hombre que habla tan suelto sobre el mercado del automovilismo reconoce el peligro de la velocidad máxima en la parrilla y en la empresa: una impericia, una imprudencia puede echar para abajo la mejor carrera. Ahora que su escudería pasa por su décimo tercer año, reconoce que la serenidad es el mejor aliado para conseguir el podio en ambas autopistas. Suena contradictorio, no lo es.

“Éste es un proyecto basado en resultados. Llevamos a los pilotos de la mano desde sus etapas más jóvenes hasta los seriales más importantes a nivel mundial. También hemos ido construyendo las alianzas necesarias para poder estar bien informados de lo que nos conviene. Cuáles son los seriales que realmente nos permiten crecer, cuáles son los equipos más competitivos y, también, quiénes son los mejores ingenieros. Buscamos saber, siempre, en dónde están los mejores resultados. Una vez cumplidos los nuestros, buscamos crecer en otras carreras más importantes”, dice.

Quienes lo conocen bien saben que esa mirada se repite siempre que el tema de conversación tiene que ver con su gran pasión: la competencia de autos. Para él la pole es un domicilio de arranque; lo que importa es la bandera a cuadros, el lugar de llegada. El hombre que puede invertir en las más importantes escuderías, Ferrari, Red Bull, Mercedes o McLaren, prefiere ajustarse el cinturón y marcar bien los cambios de velocidad de su propia prueba.


¿Cuál es su resultado presupuestado para este año?

“Volver al podio. Será un inicio de temporada muy incierto por todos los cambios de competencia. En la tercera carrera veremos en dónde estamos parados y en dónde están parados los demás. Si el coche lo permite, lograremos una temporada de buenos resultados”, menciona.

Steven Landsburg asegura que casi toda la economía se puede resumir en cinco palabras: las personas responden a incentivos. Cuando alguien como Slim Domit dice ‘estamos en la pole’, se refiere a estamos en la cima del negocio mundial, y no habla necesariamente de dinero sino de incentivos: de toma de decisiones para el posicionamiento de una marca entre las mejores y más grandes del mundo. En los grandes negocios no importan los chasises; las que importan son las bujías.

“No somos los únicos patrocinadores de este proyecto. Hemos participado continuamente con alrededor de ocho patrocinadores. No hemos ido todos los años a las mismas categorías. El proyecto de inversión ha ido modificándose muchas veces. Muchos de los equipos punta ya traían sus propios patrocinadores. Lo que sí: hemos ido construyendo un presupuesto viable para todos. Es importante saber que creímos conveniente que el proyecto tuviera la capacidad de financiarse de acuerdo a los procesos normales de evolución, no más no menos”, destaca.

En la década de los ochenta, Antoine van Agtmael acuñó el término “mercados emergentes” para calificar a las economías en las que sucedían emergencias. La globalidad ha permitido que empresas sólidas de países “reemergentes” compitan de lleno con otras de países más seguros: en el pavimento del libre mercado, la batalla no la libran países, sino empresas. Slim Domit basa el éxito de su escudería en cuatro puntos.

“Nunca olvidar que estamos basados en resultados: todos tienen años malos, temporadas difíciles, pero si se pierde el objetivo, los resultados, la empresa pierde autoexigencia. Integración: trabajamos con varios patrocinadores, con ellos nos reunimos varias veces al año. Todos opinan. Construimos sobre lo que creemos conveniente para todos. Hablamos de carreras y de marketing. Difusión: hacemos todo lo posible para que la gente se identifique con nuestros pilotos, con nuestra empresa. Y asimilación: reconocer y aprender de nuestros errores. El automovilismo es un deporte muy difícil y hay muy poco espacio para tantos pilotos en el mundo. Los que pelean por el título no contratan a novatos. Los que están muy atrás no se pueden dar el lujo de arriesgar en experimentos. Queda Toro Rosso, Sauber, Force India y, quizá, Lotus. Allí estamos nosotros”.

Varía mucho el respaldo financiero cada año. Lo que nosotros buscamos, como patrocinadores , es seguir al lado de los pilotos. Como fue el caso de Segio Pérez con McLaren: nuestra negociación llegó mucho tiempo después de que ellos se arreglaran