AFTEROFFICE
culturas

Cuba: hay censura y autocensura

Thaís Valdés comparte su visión sobre el cine y la realidad cubana. Cuenta en entrevista que a muy temprana edad se enamoró del cine y por eso decidió ser actriz. Radicada en México desde 2003, actualmente participa en la obra "Chamaco".
Rosario Reyes
27 septiembre 2015 21:10 Última actualización 28 septiembre 2015 5:0
Thaís Valdés debutó en 1985 en la ópera prima de Orlando Rojas Una novia para David. (Óscar Castro)

Thaís Valdés debutó en 1985 en la ópera prima de Orlando Rojas Una novia para David. (Óscar Castro)

Con 30 años de trayectoria, la actriz cubana Thaís Valdés protagonizó la primera cinta del siglo XXI en la isla, Nada, de Juan Carlos Cremata, un homenaje a la cinematografía de Cuba con influencias del cómic y el cine mudo que fue premiada en los festivales de La Habana y Huelva, además de haber sido nominada como mejor ópera prima en los premios Goya y el festival de Cannes.

Cuenta que fue una niña tímida que a muy temprana edad se enamoró del cine y por eso decidió ser actriz. Radicada en México desde 2003, actualmente participa en la puesta en escena Chamaco, en El Círculo Teatral, un thriller del autor cubano Abel González Melo, en el que, al igual que la cinta de Cremata (en la que interpreta a una empleada de correos que cambia el contenido de las cartas por lo que ella cree que quieren leer sus destinatarios), se plantea la existencia de una historia predeterminada para cada uno y la imposibilidad de cambiarla.

Valdés comparte su visión sobre el cine y la realidad cubana.

___¿Cómo recuerda su debut en el cine, con una ópera prima y un equipo de jóvenes?
___En Una novia para David nos estrenamos Francisco Gattorno, Pedro Sicard y un elenco muy grande de actores que ahora estamos repartidos por el mundo. Aunque Cuba siempre ha sido muy generosa con sus actores jóvenes, las generaciones anteriores a la nuestra estaban muy instaladas en el cine de adultos y de adultos mayores. Se habían realizado varias obras, desde luego, pero tenía que ver con los jóvenes en la Revolución, no de la juventud cubana de los años 60, que era muy similar a la de los años 80, cuando se filmó la película, con conflictos que siguen siendo muy vigentes.

___¿Sufrieron algún tipo de censura?
___Sí, en Cuba hay censura y autocensura también. Yo la viví en Alicia en el pueblo de Maravillas que todavía sigue estando prohibida, aunque ya por ahí están los videos y mucha gente la puede ver, pero fue un gran escándalo. Se estrenó en Alemania, en 1992. Fueron momentos difíciles en Cuba y hubo un gran revuelo en el mundo cultural.

___Era la época en la que empezaba el “Periodo Especial”, una de las mayores crisis económicas de su país, tras el retiro del apoyo económico y político de la extinta Unión Soviética...
___Sí, Cuba estaba verdaderamente ardiente y los dirigentes políticos no entendieron el mensaje de la película. Se trataba de una estudiante de teatro que va al pueblo de Maravillas, donde están todos los sancionados del gobierno. No es una película política como tal. Es una Alicia, que entró por el hoyo y encontró un mundo surrealista, un poco como ha sido la realidad cubana. Había un personaje que era el médico de un sanatorio a donde los sancionados iban a curarse de los errores cometidos y todo aquello se tergiversó y se decía que si era Fidel Castro y que si yo cuando huía del pueblo me iba a Miami. Creo que ha sido de lo más duro que he vivido en mi carrera. Afortunadamente somos una comunidad muy unida. Hay otros caminos para la expresión como el cine independiente, la Escuela Internacional de Cine. Siempre hay manera de expresar lo que queremos, eso sí.

___Con Nada, no pasó lo mismo, fue muy bien recibida dentro y fuera del país...
___Juan Carlos Cremata es un creador impresionante, un gran director, un gran dramaturgo y tiene una visión del cine muy especial. Nada marca una nueva etapa del cine cubano, retoma el cine mudo, se colorea el celuloide. El tema fundamental es, independientemente si Carla decide irse o no de Cuba, que una persona le cambia la vida a los demás. Es una película poética, muy bonita.

___¿Cómo ve la cinematografía cubana a la distancia?
___He visto muchas cosas muy interesantes, siguen habiendo grandes directores. Me sigue gustando el estilo, sigo confiando en los directores, tengo conocimiento de los grandes guionistas que hay. Pero para mi gusto, está siendo muy repetitiva, el tema está siendo siempre el mismo: “¿qué hacemos en Cuba?, ¿nos vamos? falta la comida, el champú, ¿me tengo que prostituir?”. Creo que a Cuba le hace falta un poquito más de apertura, hacer una cinematografía más hacia afuera.

___A Ernesto Daranas le fue muy bien con su película Conducta, que compitió por el Goya...
___Sí, tiene el acierto de abordar estas temáticas desde el punto de vista de cómo educar a los niños y lo que hacemos los adultos para cuidarlos. Es una película bellísima, una joya que me hace llorar cada que la veo. Es una lástima que yo no estuviera allá, hubiera participado aunque fuera con un papel pequeño.

___¿El restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos propiciará esta apertura?
___Definitivamente, es un gran paso, algo que todos hemos esperado mucho, creo que sucederán grandes cambios económicos, sociales, culturales. Será un proceso largo, pero va a enriquecernos a todos. Yo creo que van a surgir grandes ideas a partir de ahora.

TRES DÉCADAS DE HACER DEL CINE UNA RESPUESTA
Thaís Valdés
debutó en 1985 en la ópera prima de Orlando Rojas Una novia para David. Participó en las cintas más destacadas del cine contemporáneo cubano como Plaff, de Juan Carlos Tabío; Adorables mentiras y Paraíso bajo las estrellas, de Gerardo Chijona o Alicia en el pueblo de Maravillas, de Daniel Díaz Torres. Filmó también Amor, la primera cinta de la Escuela Internacional de Cine. En México es maestra de actuación y ha trabajado sobre todo en teatro.