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Correr, la interminable guerra contra el yo: Brenda Flores

La atleta mexicana se convirtió el pasado 23 de julio en la mujer más rápida del continente al ganar la prueba de los 10 mil metros planos en los Juegos Panamericanos de Toronto. Ella es la otra cara del deporte mexicano.
Eduardo Bautista
02 agosto 2015 21:43 Última actualización 03 agosto 2015 5:0
Admite que ganar dos medallas panamericanas brinda mucha confianza. (Braulio Tenorio)

Admite que ganar dos medallas panamericanas brinda mucha confianza. (Braulio Tenorio)

Es la celebridad del Comité Olímpico Mexicano. Lo es desde que el pasado 23 de julio se convirtió en la mujer más rápida del continente en la prueba de los 10 mil metros planos en los Juegos Panamericanos de Toronto. Todos en las instalaciones del complejo han escuchando su nombre. Sus compañeros corredores le lanzan sonrisas discretas y miradas cómplices. Saben que Brenda es el arquetipo del triunfo. Pero ella, joven de 23 años y estudiante de Sicología, no está acostumbrada a la fama. El tiempo que antes utilizaba para ver una película en la Cineteca Nacional o leer una buena novela romántica, ahora lo gasta en dar entrevistas.

Los medios la buscan porque no es una atleta común. Es la otra cara del deporte mexicano. Una en la que el estudio y el alto rendimiento se complementan. Brenda estudia la carrera en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM. Le faltan sólo tres materias para concluirla, pero confiesa que el atletismo es extenuante. Ha tenido que desfasar materias y modificar horarios. Pero no se arrepiente. Dice que es justo la preparación académica lo que la mantiene en el máximo circuito de la disciplina. Ahora se declara lista para participar en los Campeonatos Mundiales de Beijing y en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

Cuando corre, libra verdaderas batallas mentales. Asegura que la preparación física es importante, pero no lo es todo. La sicología le ha enseñado que es en la mente donde se gestan los monstruos más temibles de la personalidad. Y antes de correr, hay que luchar contra ellos; domarlos o a veces convertirlos en otra cosa. Por eso se prepara sicológicamente antes de cada competencia. Sostiene que una carrera es una interminable guerra contra el yo.

Brenda comparte que para su preparación mental recurre a dos métodos sicoterapéuticos: la visualización y la desensibilización sistemática.

El primero, explica, consiste en imaginar los posibles escenarios de una competencia, analizarlos y plantear distintas alternativas para ganarla. El segundo, mucho más complejo, es utilizado para tratar pacientes con fobias o problemas de ansiedad. Se trata de acercar al paciente a sus propios miedos mediante estímulos externos. Ella, por ejemplo, relaja todas las partes de su cuerpo, desde los párpados hasta la punta de los pies. En los Panamericanos, confiesa, resultó fundamental desensibilizar el cuerpo y la mente.

Brenda Flores es originaria de la colonia Pirules, en Nezahualcóyotl, uno de los municipios más pobres del Estado de México. Después del atletismo, el basquetbol es el deporte que más le gusta. Lo juega desde muy pequeña. Dice que aún se da el tiempo para practicarlo con su familia, a la que ve poco porque desde hace meses está hospedada en el Comité Olímpico Mexicano. Su padre es comerciante y su madre ama de casa. Su hermano menor estudia Ingeniería Mecatrónica en la UNAM.

A los 17 años se enamoró del mundo del atletismo. Entonces estudiaba en la Escuela Nacional Preparatoria 3 “Justo Sierra”. Una maestra se percató de su talento. La invitó a formar parte del equipo del colegio y después conoció a su actual entrenador, Juan Luis Nemer, con quien se ha fijado la meta de ser maratonista para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Admite que ganar dos medallas panamericanas brinda mucha confianza. Ganó plata en los cinco mil metros y oro en los 10 mil. Rompió récord panamericano al cronometrar 32:41.33 minutos. Su sueño se ha convertido en realidad: ya tiene su pase asegurado a Río de Janeiro.

“Los Juegos Olímpicos son una competencia muy fuerte, de mucha presión sicológica. Estoy muy emocionada. Nervios siempre habrá, sólo hay que saber enfocarlos y controlarlos. No hay que pensar en los medios ni en la presión social, sino en el objetivo, que es la carrera. En el deporte hay que enfocar toda la energía en un sólo momento”, comparte Flores.

Presionada porque debe viajar a Cuautla para entrenar con su equipo, Brenda se apresura a terminar la entrevista. Su vida es ajetreada, pero sabe que no será así para siempre. Asegura que la etapa del alto rendimiento es muy corta. Toma su mochila, se prepara para posar frente a la cámara y dice mirando a la pista: “es reconfortante saber que, cuando todo esto llegue a su fin, voy a poder ser sicóloga”.