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DEPORTES

¿Cómo cambió el basquetbol la vida
de los niños Triquis?

Los niños triquis que el año pasado se coronaron campeones del mundo en basquetbol hoy tienen un futuro promisorio, pues varios de ellos cuentan con becas en EU y España. "Cuando hay hambre se tiene otra actitud", asegura Sergio Zúñiga, su entrenador.
Ma. del Refugio Melchor
20 febrero 2014 22:38 Última actualización 21 febrero 2014 5:0
Los niños triquis sorprendieron por su gran habilidad para jugar sin zapatos deportivos. (Cuartoscuro)

Los niños triquis sorprendieron por su gran habilidad para jugar sin zapatos deportivos. (Cuartoscuro)

El basquetbol cambió sus vidas, en cuatro meses han recibido toda clase de reconocimientos, los más destacados serán becados en escuelas de Los Ángeles (EU) y las Islas Canarias (España), pero lo importante es que el proyecto deportivo escolar que se generó en Oaxaca aún tiene mucho que cosechar.

Sergio Zúñiga es más que un entrenador de basquetbol, es el líder que organiza clases, partidos e invitaciones, para los dos mil miembros de su equipo. Su última tarea consiste en tramitar permisos para que sus niños triquis puedan ser acompañados por familiares en los lugares que fueron becados.

Los pequeños que causaron sensación al jugar descalzos y ganar sus seis partidos para coronarse en Argentina ya fueron reclutados. Dos de ellos lo harán en Islas Canarias con becas completas otorgadas por la NCAA, otros cinco radicarán en Los Angeles, apoyados por la comunidad oaxaqueña.

Su actitud y disciplina los hizo ganar becas en el extranjero. “En diciembre que los vieron jugar en Los Ángeles hubo varios colegios que se interesaron porque estos niños tienen el carácter y talento para desenvolverse en otro país”, señaló Sergio Zúñiga.

Un trabajo intensivo de tres años que se realizó por los lugares más recónditos de Oaxaca permitió detectar a mil 800 potenciales basquetbolistas y 200 entrenadores rurales. “Uno de los objetivos era que un niño indígena tuviera las mismas oportunidades que uno de la ciudad, que tuviera sus tres comidas al día, una educación digna y pudiera desenvolverse fuera de sus regiones, de sus montañas”.

Ligeros de talla, con menos estatura que sus rivales, los pequeños triquis suplen sus carencias físicas con un gran tesón. “Considero que cuando hay hambre se tiene otra actitud, ellos vivieron un proceso en el que comprendieron que cuando más se esforzaban, más corrían, ganaban y sobresalían tenían mejor calidad de vida”.

Su éxito en el deporte de las canastas cambió la vida de estos pequeños. “Llevar ropa, alimentos a sus casas, salir poco a poco de la pobreza, estos niños comprendieron que el baloncesto se ha convertido en una salida a la problemática que enfrentan en sus localidades”.

Como quieren formar atletas integrales, Sergio Zúñiga planeó un sistema con el que también alimenta la cultura de los infantes. “Algo que es fundamental, que nos ha dado esa mentalidad ganadora es que tienen que leer un libro por semana y entregar un reporte los domingos para que tenga derecho a entrenar”.

Las lecturas van desde cuentos, biografías de basquetbolistas de la NBA, hasta textos de superación personal.