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CULTURAS

Cine de Fernando de Fuentes llega a la UNAM

La trilogía de cintas de Fernando de Fuentes, la cual refleja su visión de la Revolución Mexicana con sus finales originales, será
proyectada este miércoles y el jueves en la sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario.
Rosario Reyes
20 noviembre 2017 21:20 Última actualización 21 noviembre 2017 5:0
revolución mexicana

(Cortesía)

ASISTE
El prisionero 13. Miércoles 22,
11:00 y 19:30; jueves 23, 13:00 horas.

El compadre Mendoza. Miércoles 22, 13:00; jueves 23, 11:00 horas.

Vámonos con Pancho Villa. Miércoles 22, 16:30; jueves 23, 19:30 horas.

Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario. Insurgentes Sur 3000, CU
Localidad: $40

Dos de las películas de su trilogía de la revolución tenían otro final. La censura del recién fundado Partido Nacional Revolucionario obligó a Fernando de Fuentes a filmar finales distintos a los programados para El prisionero 13 y Vámonos con Pancho Villa, relata Francisco Gaitán, quien en 2011 coordinó los trabajos de restauración de las cintas.

En aquel año estaba al frente de ese departamento en la Filmoteca de la UNAM. La trilogía digitalizada, a la que se agrega El compadre Mendoza, se proyectará mañana y el jueves en la sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario.

Fernando de Fuentes filmó un segundo final de Vámonos con Pancho Villa porque no le gustó al gobierno mexicano el primero y se eliminó. Hay una secuencia que cambió por completo, en la que se ve muy mal al caudillo: cobarde, asesino y traicionero”, comparte Gaitán.

“Esta trilogía es sin duda lo más importante que hizo Fernando de Fuentes”, asegura el especialista, quien cuenta que El prisionero 13 ofreció mayores dificultades para su restauración. “No teníamos el negativo, así que primero se tuvo que restaurar en digital la copia y luego se pasó a película”.

De acuerdo con Gaitán, El prisionero 13 fue ideada por Miguel Ruiz, un guionista amigo de de Fuentes, quien era fotógrafo durante la Revolución. A ambos le emocionaba ser pioneros del cine sonoro y de la identidad nacional construida a través de la gran pantalla.

“Si la guerra civil nos enseñó a mirarnos a nosotros mismos, conviene especificar quiénes somos, cómo nos acepta, esencializa y distorsiona el espejo del cine”, escribe Carlos Monsiváis en el libro Rostros del cine mexicano, editado por Bancomer en 1993.

A propósito del cine de la época en la que Fernando de Fuentes filmó su trilogía, apunta Monsiváis: “No es exagerado decir que cuando un mexicano de esos años quiere imaginarse al Pueblo, solo puede acudir a sus recuerdos del cine nacional”.

Al respecto, el documental La revolución desde la butaca, de Héctor Ramírez Williams, producido por la UNAM en 2011, detalla que el argumento de El prisionero 13 presenta a un personaje similar a Victoriano Huerta y describe “la injusticia del gobierno impuesto por un cruento golpe militar”.

En tanto, en El compadre Mendoza hay un diálogo que hace referencia a Carranza como enemigo de Zapata. En la ficción, Zapata es representado por el general Felipe Nieto, quien es víctima de una trampa urdida por su peor enemigo. Y en Vámonos con Pancho Villa, un grupo de hombres se adhieren a la bola, como el único camino frente a la pasividad, que también (como la lucha armada) los podía llevar a la muerte.

La trilogía presenta las contradicciones que la realidad no puede expresar, sostiene el documental. “Estas películas descubren verdades y fantasías que se han incorporado al imaginario mexicano, como el sueño de un país igualitario, vigente hasta nuestros días”, cuenta Ramírez Williams.