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Capricho a la medida

Con un mercado millennial al alza, diferentes marcas 'fast fashion' aprovechan su interés por las tendencias de alta costura,
pero a un bajo costo.
Lizbeth Hernández
27 noviembre 2017 21:22 Última actualización 28 noviembre 2017 5:0
ropa

Por 99.99 euros, puedes adquirir este abrigo de Mango. (Especial)

Después de hojear una revista, ver un programa de televisión o echarle un ojo a las tendencias en su Instagram, el deseo por poseer el modelo de temporada se apodera de ellos. En su memoria se quedaron guardados los colores y las formas, que de manera inconsciente buscarán en su próxima visita al centro comercial. Ese es el efecto que desean provocar las firmas de fast fashion para posicionar sus prendas y hacer que el comprador regrese una y otra vez.

De la pasarela a la tienda en un tris, así es el consumo actual. El mundo digital lo modificó, ya no hay que esperar a que se devele el misterio del largo de la falda, el ancho de los pantalones o si los sacos deben ir ceñidos u holgados, basta con que alguien a miles de kilómetros de distancia agregue una foto en sus redes sociales para dar a conocer la novedad.

“El término fast fashion o pronto moda se originó hace 15 años. Se refiere a las colecciones que se renuevan cada 14 días, prendas modernas a precios bajos y con calidad limitada, que alimentan a un mercado deseoso de nuevas tendencias,” explica Lydia Lavín, diseñadora y académica de la carrera de Diseño de Indumentaria y Moda de la Universidad Iberoamericana.

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(Ropa)
 
Por 27 euros, Forever 21 (izquierda) tiene este conjunto de short, botas y bomber jacket; un look de Balenciaga (derecha) puede llegar a  los 895 euros.


Los millennials son su principal objetivo, aunque su mercado llega a expandirse a compradores que superan los 45 años.

La pronto moda es una democratización de las tendencias que hace más accesible el consumo, pero esas prendas son producidas por trabajadores en ínfimas condiciones con largas jornadas laborales y reducidos salarios; todo para mantener los bajos costos.

Para que el modelo continúe siendo exitoso, sus diseñadores van contra reloj, constantemente replican o copian modelos que presentan casas de alta moda. Diseños de firmas como Gucci, Fendi, Chanel o Balenciaga son reproducidos, a veces de manera idéntica, por marcas como Zara, Old Navy, Mango o Forever 21.

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Max Mara
 
Pantalón, blusa y abrigo de Max Mara por mil 815 euros.


Las fast fashion se especializan en agilizar el consumo y ofrecen prendas que se acomodan al presupuesto de los jóvenes. “Quizá alienten, en un futuro, el deseo de los compradores jóvenes por adquirir verdaderas prendas de alta costura, cuando tengan el dinero suficiente para comprarlas”, advierte Lavín.

En la edición española de la revista Vogue, en marzo pasado se publicó el estudio realizado por la IE Business School y Condé Nast, en el que se delinean los hábitos de consumo de esa generación. Ahí se destacan cinco características: marcan tendencia, dominan las redes sociales, entienden la compra como una experiencia, su teléfono es la principal conexión con el mundo, y justo con ese aparato es con el que se empapan de las campañas publicitarias.

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Un look de Gucci (izquierda) tiene un costo de 3 mil euros y el outfit de Zara (derecha) lo puedes adquirir por 29.95 euros.


Para Guillermo Mariotto, diseñador y director creativo de las colecciones prêt-à-porter de Maison Gattinoni, los millennials son un mercado al que se tiene que conquistar. “Las marcas pronto moda se llevan la mejor tajada, el reto es seducirlos con propuestas novedosas”.

El representante de la casa italiana, que vistió a iconos de estilo como Audrey Hepburn e Ingrid Bergman, añade que las réplicas o descarados plagios que se hacen, a veces son un orgullo para el diseñador porque “en el mundo de la moda si te copian vales, lo que importa es que hablen de tu ropa”.

Mariotto resalta que el mercado millennial está a la alza y que cada vez son más los jóvenes interesados en vivir la verdadera alta costura confeccionada con calidad artesanal. “Una vez que prueban el lujo es difícil acostumbrarse a otra cosa”.