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Bares Speakeasy, secreto a voces

De Tijuana a Mérida, pasando por la Ciudad de México, los bares Speakeasy han encontrado a un público cautivo que se divierte con buena música y tragos sofisticados en un ambiente exclusivo.
Lizbeth Hernández
19 septiembre 2016 20:56 Última actualización 20 septiembre 2016 5:0
Nórtico. El interior sorprende por su elegante modernidad. (Cortesía)

Nórtico. El interior sorprende por su elegante modernidad. (Cortesía)

La seductora clandestinidad es parte de su esencia. Las llaves de entrada son invitaciones de boca en boca, mensajes a teléfonos que pocos conocen y membresías exclusivas. Están ocultos detrás de algún restaurante, plaza comercial o antojería. El concepto speakeasy comenzó en los años 20 y se mantiene vigente.

Para ser considerados en esta categoría, los bares deben cumplir con ciertas características, estar detrás de un negocio que hace las veces de pantalla, contar con una amplia carta de coctelería, alojar una propuesta musical ecléctica y diversa, ofrecer botanas gourmet y tener un filtro que asegure exclusividad; sólo se puede llegar por invitación de alguien que explique cómo asegurar la entrada.

NÓRTICO
Tijuana, Baja California
El filtro para acceder es un número celular para hacer una reservación. Semioculta y cercana a los baños del restaurante Oryx Capital, la puerta de entrada se encuentra con ayuda de alguien que sabe qué hay detrás. El interior sorprende por su elegante modernidad.

Es íntimo y acogedor, en sus paredes cuelgan fotos en blanco y negro que enmarcan la historia de Tijuana y cómo fue sede del casino más próspero de América Latina en 1927, el Agua Caliente, frecuentado por Clark Gable, los hermanos Marx, Dolores del Río y Rita Hayworth, entre otros. “Es un homenaje a la época de oro de Tijuana que crece económicamente durante el tiempo de la prohibición. Fue inspiración para lo que después sería Las Vegas”, comenta Ruffo Ibarra, su propietario.

Sólo caben 34 personas que pueden elegir entre cocteles clásicos y de casa, preparados con aromáticos y licores que ellos mismos elaboran, además de fruta y una cuidada selección de destilados. Uno de los más pedidos es el Zaragoza, que lleva mezcal espadín, licor de chile ancho, jarabe mascabado, aromáticos y ácido de fosfato; el Agua Caliente tiene mezcal, cognac, ácido de fosfato, aromáticos, jarabe de agave y se sirve humeante. Los tragos fueron ideados por el mixólogo Fernando Villalobos en colaboración con Stephan Kurpinsky, de Snake Oil.

HANKY PANKY
Ciudad de México
La dirección que aparece en su página de Facebook es incierta. La expectativa por visitarlo es tal que uno de sus clientes tuvo que peregrinar por puestos de comida en las calles de la colonia Juárez; tras preguntar a varios vecinos y después de desembolsar 300 pesos, alguien le reveló el secreto. Ubicado detrás de una fonda, se puede poner un pie en el Hanky Panky después de sortear un cuidadoso filtro de seguridad que incluye el paso por una puerta secreta con combinación digital.

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Hanky Panky


Lo primero que salta a la vista es su moderna barra adornada con espejos y sofisticadas lámparas. Cálido y sensual, el ambiente se completa con una mezcla de blues, jazz y soul. Se llama así en honor al primer trago ideado por Ada Coleman, pionera de las bartenders. La creatividad, amabilidad y fácil trato de Isaac y Pepe, sus mixólogos, han sido claves para posicionar el lugar que además de manejarse por recomendaciones, también lo hace a través de una membresía. Debe probar el Coley’s Blush, coctel que incluye champaña, mezcla casera de jerez, cubos de azúcar y bitters de paprika; o el Fortunight, que lleva mezcal espadín, uvas, apio y jugo de limón.

MALAHAT
Mérida, Yucatán
Sólo caben 30 personas que pueden deleitarse con un grupo en vivo, al tiempo que beben un coctel y admiran la barra inspirada en una antigua biblioteca, en la que las botellas están dispuestas para ser alcanzadas con ayuda de una escalera. Esa imagen aparece después de cruzar por el estacionamiento de la plaza de los restaurantes ubicados en el Parque de Santa Lucía. “Le pusimos así porque era el nombre de un barco famoso que contrabandeaba alcohol en los años 20”, aclara Arnie Murillo, gerente del lugar.

Su coctelería es amplia y atractiva; además de hacer sus propios licores y cerveza de jengibre, combinan ingredientes de la región como naranja agria o lima. El menú para picar incluye burritos de costilla, tacos de atún o de pavo, perfectos para acompañar con un trago como el Nativo, que es de los más pedidos e incluye ginebra, jarabe de jengibre, pepino, limón y soda. Su apuesta por la música en vivo ofrece jazz, covers de Elvis Presley, además de Swingatumadre, agrupación que integran miembros de la sinfónica de Yucatán.

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MALAHAT
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