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Aarón Hernán: 60 años dominando la escena

Con seis décadas sobre las tablas, el actor encuentra una veta más rica en los personajes oscuros. Tiene 83 años de edad, y Aarón Hernán ha perdido la cuenta de cuántos personajes ha encarnado, pero no duda al hablar de su predilección por los villanos. Estrena el jueves en el Teatro Helénico, "El laberinto de un hombre solo".
Rosario Reyes
19 enero 2015 22:14 Última actualización 20 enero 2015 5:0
"El laberinto de un hombre solo" se presentará del 22 de enero al 30 de abril, los jueves a las 20:30 horas, en el Teatro Helénico. (Braulio Tenorio)

"El laberinto de un hombre solo" se presentará del 22 de enero al 30 de abril, los jueves a las 20:30 horas, en el Teatro Helénico. (Braulio Tenorio)

Con 83 años de edad y más de 60 de trayectoria, Aarón Hernán ha perdido la cuenta de cuántos personajes ha encarnado, pero no duda al hablar de su predilección por los villanos. Ahora ensaya para convertirse en un individuo cuyos clarosucuros dislocan los límites entre el bien y el mal, para estrenar el jueves en el Teatro Helénico, El laberinto de un hombre solo, de Hugo Alfredo Hinojosa, bajo la dirección de Claudia Ríos.

___¿Desde que era estudiante prefería hacer villanos?
___Desde la secundaria en Chihuahua. Son más lucidos que los bonitos, los villanos no tienen límite; lo estamos viviendo desafortunadamente. Esto nunca se había visto, la violencia, la saña, la impunidad.

___Pero nos queda el arte...
___Eso es lo que nos salva. No nos quita del drama que estamos viviendo, pero es una manera de evadir, a veces para entender. Hay obras que acalambran emocionalmente, alguna semillita sembrarán por ahí. No sé por qué los gobernantes dicen que combatir la violencia es trabajo de todos; mi trabajo es ser actor, el de ellos es evitar este desastre que está pasando.

___Sin embargo, cuando llegó a México, también trabajaba en comedias...
___Sí, trabajé mucho con Emilio Brillas, que para mí ha sido el mejor comediante teatral que hemos tenido, le aprendí mucho. Yo había hecho muchas obras clásicas en los teatros del Seguro Social con el maestro Ignacio Retes, que fue quien me inició. Llegué aquí porque ganamos un concurso a nivel nacional que hacían cada año en Bellas Artes, con la obra Beso de soda, de Otón Gómez, que era una comedia. Óscar Ortiz de Pinedo, Emilio Brillas y Óscar Pulido eran los tres cómicos en ese momento.

___¿Y el teatro clásico?
___Yo empecé profesionalmente en el Teatro Xola con el maestro Retes, Pepe Solé, en fin, haciendo puro clásico. Benito Coquet, que era el director del IMSS, mandó construir los teatros del instituto en el sexenio de López Mateos, y se formó una compañía más o menos estable. Había dinero y todo lo que producían era teatro clásico, serio, con grandes actores: Pepe Gálvez, que era un actorazo; Nacho López Tarso y él han sido para mí un ejemplo a seguir por su profesionalismo, su talento. Hicimos una gira por los teatros del Seguro en la República, con Edipo Rey, Un tigre a las puertas y El tío Vania, y fue una maravilla porque los teatros que había antes de eso eran más o menos chicos, y éstos los construyeron de un gran tamaño. Ahora ya los quieren desaparecer, lo que sería terrible.

___Hay mucha historia en esos foros...
___Sí, aunque ahora ya se hacen otro tipo de obras y los teatros del IMSS son otra cosa, pero de todos modos, espero que no los desaparezcan. Otra gira que recuerdo fue ¿Quién teme a Virginia Woolf?, con Carmen Montejo, viajamos por todo el país. Hice una obra con Isabela Corona en el Hidalgo y luego hice Madre coraje, el último montaje en el que actuó María Tereza Montoya.

___¿Cómo ha resistido tantos años con un trabajo eventual?
___Es tan maravilloso actuar, que hasta cuando sufres, gozas. En este trabajo de pronto llevas tres meses sin hacer nada y piensas: “ya nadie me llama, ya me olvidaron”. Son los momentos amargos que tienen los actores, como cualquier otro profesional que hace trabajos eventuales. Pero cuando ya estoy a punto de tronar, me sale algo. He tenido mucha suerte: aparte de la fortuna de ser actor, he tenido buena ventura en mi profesión, yo creo que es porque la hago con amor. A veces es extenuante: cuando era joven, me tocó varias veces hacer al mismo tiempo radionovela, telenovela, teatro y una película; tenía esa energía. Es un privilegio, somos escogidos de Dios los que podemos vivir exclusivamente de nuestro trabajo de actor.

___¿Y sigue usted prefiriendo los personajes de villano?
___Desde luego. Este personaje (en El laberinto de un hombre solo) es orillado a ser villano por sus circunstancias, pero más bien es sórdido, requiere de muchos matices, porque al final, no se atreve a cometer un acto de maldad que le piden.

___¿No es que todos tenemos algo de maldad?
___Sí, pero también de bondad. Aunque con todo lo que veo a mi alrededor, ya lo dudo. ¿Y qué hacer? Tu trabajo. Es lo que nos queda.

EL DOMINIO ABSOLUTO DE LA ESCENA
Originario de Ciudad Camargo, Chihuahua, vive en el DF desde 1950. Tras estudiar actuación en la academia de Andrés Soler, perteneció a la compañía teatral del Seguro Social. Debutó en el cine a principios de los 60 e incursionó en televisión con la telenovela La mentira, en 1965; fue la primera de una cuarentena de este tipo de series televisivas en que ha participado. En teatro, sus montajes más recientes son Doce hombres en pugna y Elsa y Fred. El laberinto de un hombre solo se presentará del 22 de enero al 30 de abril, los jueves a las 20:30 horas, en el Teatro Helénico.