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A 100 años de la Teoría que revolucionó la Física

Desde aquel día nada fue igual. El 20 de marzo de 1916, el científico alemán Albert Einstein publicó la Teoría General de la Relatividad. Sin eso, simplemente la vida como la concebimos en 2016 no sería posible.
Alba Velasco
17 marzo 2016 20:41 Última actualización 18 marzo 2016 5:0
El físico alemán publicó el artículo científico "Las bases de la Teoría General de la Relatividad" en la revista "Anales de la física". (Especial)

El físico alemán publicó el artículo científico "Las bases de la Teoría General de la Relatividad" en la revista "Anales de la física". (Especial)

Tocó el violín, trabajó como burócrata, fue rechazado del politécnico en Zúrich y su primer trabajo científico, que hizo a los 16 años, no fue publicado. Pero sin él, la vida como la concebimos en 2016 simplemente no sería posible.

En noviembre de 1915, Albert Einstein (1879-1955) terminó de escribir la Teoría General de la Relatividad. Cuatro tratados presentó ante la Academia Prusiana de la Ciencia. Fueron aceptados. Así que para marzo de 1916 -una semana después de su cumpleaños-, el físico alemán publicó el artículo científico Las bases de la Teoría General de la Relatividad en la revista Anales de la física.

Una de las herramientas más importantes para entender la existencia del cosmos, dice el investigador del Instituto de Física de la UNAM, Luis Acosta, es el gran colisionador de partículas. Este dispositivo funciona con base en el principio de que la materia no puede trasladarse a una velocidad mayor que la de la luz, el cual emana de la teoría planteada por Einstein.

LAS ONDAS GRAVITACIONALES
La Relatividad también dio pie a la detección de un fenómeno que proporcionará una visión nueva del universo.

“La información que se obtendrá a partir de la lectura de las ondas gravitacionales servirá para comenzar el trazo de una cartografía del universo, porque corrobora la existencia de hoyos negros, lo cual desecha a todas las teorías que no los consideran. Viene una nueva era en la investigación de la física”, afirma William Lee Alardín, coordinador de Investigación Científica UNAM.

Miguel Alcubierre Moya, del Instituto de Ciencias Nucleares UNAM, explica que, de acuerdo con la Relatividad, objetos acelerados, como dos estrellas en órbita, generan estas ondas, que se llevan energía del sistema, por lo que su órbita decae lentamente. “Pero como la gravedad es muy débil, para que el efecto se note se requiere que masas enormes en órbitas muy cercanas se muevan a velocidades muy altas. Con las ondas gravitacionales, lo que uno busca medir es un cambio en el tamaño de los objetos, es decir, un cambio en distancias”.

Pero la teoría de Einstein también ha tenido un impacto en la cotidianidad de la Tierra. Por ejemplo, ha sido fundamental para el desarrollo de la geolocalización: hoy no sería posible imaginar la búsqueda de rutas viales sin el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) del celular, tampoco se podría aprovechar las ventajas que esta tecnología aporta a la navegación marítima, a la capacidad de reacción en casos de desastre o a la agricultura de precisión, que permite planificar cultivos de manera más certera.

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