Carlos Javier Gonzalez

Colosio, el demócrata; Máynez, el esquirol del bienestar

Colosio Riojas parece ser que, honrando su trayectoria y el apellido que porta, se percata que lo que está en juego es la viabilidad misma de la democracia.

Mientras Luis Donaldo Colosio Riojas enaltece su herencia política señalando de manera clara y sin cortapisas que el tercer lugar de la contienda debe declinar en favor del segundo lugar —es decir, Máynez declinar a favor de Xóchitl Gálvez— este se aferra a la candidatura a pesar de que sabe que va a perder. ¿Cuáles son las razones de uno y otro para adoptar estas posturas? En el caso de Colosio parece ser que honrando su trayectoria y el apellido que porta, se percata que lo que está en juego es la viabilidad misma de la democracia y que lo mejor para el país es la unión de la oposición. Esta no es una propuesta nueva, lo había dicho ya con anterioridad. Colosio se comporta como un demócrata, al tiempo que va generando una trayectoria política seria, de estadista, en que transmite una posición en que hay que privilegiar los intereses nacionales por encima de los intereses particulares. Por el otro lado —y dentro del mismo partido en que también caben expresidiarios, un gobernador frívolo, candidatos oportunistas, etcétera— se encuentra el candidato a la presidencia de la República Jorge Álvarez Máynez —quién sabe por qué no pone su primer apellido, a lo mejor le disgusta lo común— quien a pocos días de las elecciones, parece caminar por el camino MORENO de la división del voto opositor, llegando incluso al absurdo de asumirse como el segundo lugar en esta elección derivado de encuestas patito y simulacros electorales pedorros que no representan nada. No, este señor no busca ganar, lo que busca es que no gane Xóchitl, busca dividir, traicionar… Y luego cobrarle a Morena si gana Sheinbaum. No puede ser tan ingenuo como para pensar que va a ganar, ni siquiera quedará cerca del segundo lugar, pero su actitud egoísta y pueril lo retrata de cuerpo entero. Aquel que se fotografía con López Obrador, que fue formado por Ricardo Monreal y por Dante Delgado, actúa igual que ellos. De convicción casquivana se posiciona muy muy lejos del pensamiento democrático de Colosio y también del prestigio de este. Uno ve hacia el futuro, hacia la construcción de un país con visión de Estado, el otro no ve nada. El futuro de ambos será disímbolo, uno se posicionará a los ojos de los mexicanos como un demócrata, el otro como un esquirol del bienestar al que queda claro, la democracia le importa un comino, lo que importa es el servicio prestado y el premio que le puedan dar. Uno se respeta, el otro es un payaso. En el futuro se verá a quién prefieren los mexicanos.

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