La compra de Google que pone los ‘pelos de punta’ de los reguladores
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La compra de Google que pone los ‘pelos de punta’ de los reguladores

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La compra de Google que pone los ‘pelos de punta’ de los reguladores

bulletLa firma de relojes inteligentes es el motivo del debate por cómo gigantes de la tecnología usan los datos.

Bloomberg / David McLaughlin y Aoife White
11/02/2020
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El plan de Google para comprar Fitbit se ha encontrado con un muro de preocupaciones antimonopolio y de privacidad en Estados Unidos, Europa y Australia, donde los funcionarios de competencia desconfían cada vez más de cómo las gigantes de Internet pueden ejercer control sobre los datos para consolidar su dominio.

La adquisición por parte de Google de la fabricante de relojes inteligentes y rastreadores de actividad física por 2 mil 100 millones de dólares, anunciada en noviembre, agregaría dispositivos vestibles al negocio de hardware de la gigante de Internet.

También avanza las ambiciones de la matriz de Google, Alphabet, de expandirse en el sector de la atención médica agregando datos de los más de 28 millones de usuarios de Fitbit. Google, además, ha establecido asociaciones de servicio en la nube con grupos de hospitales.

En el pasado, el acuerdo de Fitbit no habría despertado mucha preocupación entre los encargados de hacer cumplir las leyes de competencia, ya que la compañía no compite directamente con Google. E incluso con Fitbit, Google tendría una participación minúscula en el mercado de hardware y rastreadores de actividad física.

Hoy hay mayor preocupación, particularmente en la Unión Europea (UE), sobre cómo las compañías tecnológicas pueden aprovechar su control sobre los datos para ser cada vez más poderosas.

Los reguladores también enfrentan críticas de que han sido demasiado permisivos al avalar acuerdos tecnológicos como la adquisición por parte de Facebook del servicio de mensajería WhatsApp por 19 mil millones de dólares en 2014 y su compra de mil millones de Instagram en 2012.

“Sería un gran caso de prueba”, asegura Maurice Stucke, profesor de derecho antimonopolio de la Universidad de Tennessee que llama a compañías como Google “Datopolios”, debido a la gran cantidad de datos que mantienen. “La preocupación es que Google usaría estos datos para ayudar a reforzar su dominio en otros segmentos”.

El acuerdo, que Google espera cerrar este año, está bajo investigación por la división antimonopolio del Departamento de Justicia de Estados Unidos, según una persona familiarizada con el asunto, y sería sometido a revisión por parte de la Comisión Europea.

“La preocupación que tiene la gente es, bueno, podría haber dado mi consentimiento para que Fitbit tuviera esta información, pero no le di mi consentimiento a Google”, y ahora Google podría combinarlo con todos sus otros datos, explica Justin Warren, miembro de la junta de Electronic Frontiers Australia.

Google declinó hacer comentarios. Fitbit no respondió inmediatamente a una solicitud.

En cada región, las tecnológicas están bajo una supervisión más estricta debido a su tamaño y sus prácticas de recopilación de datos y privacidad, lo que plantea nuevos obstáculos para las adquisiciones.

El regulador australiano, por ejemplo, está estableciendo una unidad especial para escudriñar a los gigantes de la tecnología, luego de un informe del gobierno que plantea preocupaciones sobre el uso y el almacenamiento de datos personales y la erosión de los principales medios de comunicación.

Los encargados de hacer cumplir la ley antimonopolio y los legisladores en Estados Unidos analizan cómo las fallas de privacidad plantean problemas de competencia.

En la UE, donde las empresas están sujetas a la amplia ley de privacidad del bloque, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager ha pedido reglas adicionales para controlar cómo las compañías tecnológicas recopilan y usan los datos.

Google ya está luchando contra amplias investigaciones antimonopolio en todo el mundo.

A medida que avanzan las consultas, hay un reconocimiento generalizado de que los datos obtenidos por las tecnológicas han creado barreras casi insuperables para la competencia.

Cuantos más datos controlen, mejores serán sus productos. Algunos han argumentado que los datos del consumidor son tan valiosos para las plataformas que las compañías deberían pagarle a los usuarios por ellos.