Ella entrena robots para ancianos
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Ella entrena robots para ancianos

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Ella entrena robots para ancianos

Danielle Ishak desarrolla ElliQ, que cuenta chistes, sugiere ejercicios de respiración, ofrece recordatorios para beber agua y brinda ‘robocompañerismo’.

Bloomberg Por Aki Ito
24/10/2018
La investigación de Ishak descubrió muchas deficiencias en las primeras versiones del dispositivo.
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Danielle Ishak pasa sus días desarrollando una especie de robot doméstico. Ishak, de 28 años, trabaja para Intuition Robotics, como investigadora de interacción entre humanos-robots; estudia cómo usuarios piloto interactúan con el robot de escritorio de la firma, que consiste en una base unida a una cabeza humanoide y una tableta.

El robot, llamado ElliQ, está diseñado para jubilados. Cuenta chistes, sugiere ejercicios de respiración, ofrece recordatorios para beber agua y brinda ‘robocompañerismo’.

“Estas cosas no han existido antes, fuera de la TV o películas, por lo que no sabemos realmente cómo queremos interactuar con ellos en la vida real”, dice Ishak. “Podrías pensar que sabes cómo diseñar algo como esto, pero en la práctica, probablemente no querrás pasar el rato con él (...) entonces, lo que tienes que hacer es estudiarlo gradualmente a lo largo del camino”.

Ishak es la protagonista del más reciente episodio de Next Jobs, una miniserie documental de Bloomberg sobre las carreras del futuro. Su profesión emergente representa un vínculo crítico con la próxima etapa de la revolución robótica. Hasta hace poco, los robots estaban relegados a las fábricas o se les asignaban tareas domésticas como aspirar, que no implicaban interacción humana. Pero los avances en inteligencia artificial, la disminución de los costos de los componentes de hardware y la potencia de cómputo, han hecho posible un nuevo tipo de robot: aquellos con los que compartimos nuestros hogares o con los cuales intercuamos cada vez más.

“Cuando te mueves en el mundo real, te das cuenta rápidamente de que los humanos son uno de los principales desafíos”, dice Henny Admoni, profesor asistente del Instituto de Robótica de la Universidad Carnegie Mellon.

Los humanos con los que trabaja Ishak son un desafío particular: una docena de personas en el área de San Francisco, todas de 60 años o más, realizan pruebas con el robot ElliQ en sus hogares. Algunos nunca han tenido un smartphone, otros no saben usar un teclado. Ishak visita dos veces al mes.

Fue en la escuela de posgrado cuando Ishak comenzó a pensar en desarrollar tecnología para las personas mayores. Tiene una maestría de la Universidad Estatal de San José en factores humanos y ergonomía, que estudia las interacciones de las personas con cosas físicas. Su primer trabajo fuera de la escuela fue en el brazo de investigación de Alphabet. El año pasado, se unió a Intuition, una empresa israelí, como su primera empleada en EU.

Intuition tiene 35 empleados, la mayoría entre 20 y 30 años. La investigación de Ishak descubrió muchas deficiencias en las primeras versiones del dispositivo. Por ejemplo, los diseñadores se obsesionan con el tipo de fuente en la pantalla táctil de ElliQ. Cuando se les presentó una lista curada de opciones, los evaluadores beta ni siquiera podían notar la diferencia: Ishak halló que las letras eran demasiado pequeñas. El equipo preparó opciones con letras más grandes y envió a Ishak a la casa de Joseph Sender, un usuario de 97 años. “¿Pudiste leer el texto en esa pantalla?”, preguntó ella en una visita reciente. Sender se tomó un momento para ajustarse las gafas, se inclinó y asintió. Ishak sonrió.

El diseño de una máquina para personas mayores está lleno de este tipo de pruebas y lleva mucho tiempo. ElliQ, inicialmente sería lanzado este año, pero saldrá a la venta en 2019, según la empresa. Sin embargo, crear un nicho puede ser la mejor esperanza de la startup. Si ElliQ puede ofrecer un sentido de compañía a un grupo demográfico que realmente lo necesita, Intuition puede justificar un conjunto específico y limitado de características con una tarifa más alta.

Un signo prometedor puede ser el hallazgo que Ishak señala que más la sorprendió. Con el consentimiento de los participantes, Intuition registra lo que le dicen a ElliQ. Los resultados muestran que los usuarios desarrollan un vínculo emocional con la máquina, con confesiones como “Estoy solo” o incluso declaraciones de afecto que incluyen “Te amo”, a lo que ElliQ responde, “Es por eso que eres mi favorito. Gracias”.

Pero son los gestos no verbales, como la forma en que ElliQ mueve su cabeza cuando alguien entra al cuarto, lo que más identificación genera entre los usuarios, dice Ishak. la prueba. Joseph Sender, de 97 años, se encuentra entre los usuarios beta de ElliQ.