Los jóvenes, y no solo las personas mayores, también enferman gravemente por coronavirus
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Los jóvenes, y no solo las personas mayores, también enferman gravemente por coronavirus

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Los jóvenes, y no solo las personas mayores, también enferman gravemente por coronavirus

bulletPacientes entre los 20 y los 40 también han ingresado a los hospitales debido al COVID-19.

Bloomberg /Michelle Cortez y Angelica LaVito
19/03/2020
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Nueva evidencia procedente de Europa y Estados Unidos sugiere que los adultos jóvenes no son tan inmunes al nuevo coronavirus que circula por todo el mundo como se pensaba en un principio.

A pesar de los datos iniciales de China que mostraban que las personas mayores y las personas con otras afecciones de salud eran las más vulnerables, los jóvenes -desde los veintitantos a principios de los cuarenta- están gravemente enfermos. Muchos requieren cuidados intensivos, según datos de Italia y Francia. El riesgo es particularmente grave para aquellos con dolencias que aún no se han diagnosticado.

“Puede que en la generación millennial, nuestra mayor generación, la generación futura que nos llevará a través de las próximas décadas, haya una cantidad desproporcionada de infecciones en ese grupo”, dijo Deborah Birx, coordinadora de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, en una conferencia de prensa el miércoles, citando los informes.

Los datos confirman esa preocupación. En Italia, el país más afectado en Europa, casi una cuarta parte de los casi 28 mil pacientes con coronavirus tienen entre 19 y 50 años, según datos del sitio web Statista.

Se han visto tendencias similares en EU. Entre los cerca de 2 mil 500 de primeros casos de coronavirus, 705 tenían entre 20 y 44 años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Entre 15 y 20 por ciento finalmente terminaron en el hospital, de ellos 4 por ciento necesitó cuidados intensivos. Pocos murieron.

Uno de esos adultos jóvenes es Clement Chow, profesor asistente de genética en la Universidad de Utah. “Soy joven y no tengo un alto riesgo, pero estoy en la Unidad de Cuidados Intensivos con un caso muy grave”, explicó Chow en un tuit el 15 de marzo. “La verdad es que no sabemos mucho sobre este virus”.

Según sus publicaciones en Twitter, Chow tuvo fiebre leve durante unos días y luego una tos fuerte que provocó insuficiencia respiratoria. Resultó ser el coronavirus. Terminó con oxígeno en la UCI. Cuando llegó el jueves pasado, era el primer paciente ahí. “Ahora hay muchos más”, tuiteó.

Chow no dio su edad en los tuits, pero el sitio web de su laboratorio indica que se graduó en la universidad en 2003 y tiene dos hijos revoltosos. No respondió a un correo electrónico y Bloomberg no pudo confirmar de manera independiente su estado como paciente.

Es cierto que el riesgo de muerte aumenta drásticamente con la edad. Si bien solo había 144 pacientes mayores de 85 años, hasta el 70 por ciento fueron hospitalizados y 29 por ciento necesitaron cuidados intensivos, según el informe de los CDC. Uno de cada cuatro falleció, señaló la agencia en el Informe semanal de morbilidad y mortalidad.

En la conferencia de prensa de la Casa Blanca el miércoles, el presidente Donald Trump pidió a los jóvenes que dejaran de ser imprudentes, y no fuesen de fiesta, a la playa o a los bares.

Sin embargo, a medida que los campus universitarios de todo el país cierran y requieren que los estudiantes se marchen, incluso los adultos jóvenes más conscientes se enfrentan a una elección difícil. Ante un año académico más corto y planes de graduación que se esfuman, muchos vuelven a casa en coche o en avión, donde corren el riesgo de exponer a sus padres y abuelos a COVID-19.

La misma preocupación se aplica a los jóvenes en las grandes ciudades que de repente sienten la presión para regresar a sus ciudades de origen. El padre de Livia Calari le ha rogado que vuelva a casa durante semanas.

La joven de 25 años y su novio viven en Brooklyn, Nueva York, y han estado observando nerviosamente cómo se intensifican las advertencias de las autoridades y se cierra la ciudad en la que viven. Pero se quedan ahí, al menos por ahora.

“Tengo mucha ansiedad, tal vez irracional, de llevarle el virus”, explicó Calari sobre su padre, de 65 años. “Me sentiría fatal”.