La tecnología en tiempos del coronavirus: China usa drones para combatir el brote
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La tecnología en tiempos del coronavirus: China usa drones para combatir el brote

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La tecnología en tiempos del coronavirus: China usa drones para combatir el brote

bulletEl gobierno chino ocupa drones equipados con altavoces en donde advierten a aquellos que no siguen las prácticas de seguridad de salud pública.

Bloomberg /Kari Soo Lindberg y Colum Murphy
04/02/2020
Actualización 04/02/2020 - 11:54
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En China, golpeada por el coronavirus, no usar un cubrebocas está muy mal visto. Ahora, drones equipados con altavoces advierten a aquellos que no siguen las prácticas de seguridad de salud pública.

En la plataforma de microblogging Weibo, un video publicado por el canal de transmisión de Zhejiang News muestra un dron despegar y escanear el suelo en busca de infractores.

En una escena, identifica a una mujer mayor que no lleva una cubrebocas. “¿No puede ver? Estoy hablando con usted. Póngase la mascarilla y váyase a casa de inmediato”, dice la voz cortés pero firme del dron.

La mujer parece confundida al principio y levanta la vista repetidamente hacia la máquina flotante, luego se pone el cubrebocas y corre de regreso al edificio de apartamentos.

Imágenes publicadas por Global Times muestran a personas en zonas rurales de China avergonzadas públicamente por un dron por no usar un cubrebocas o por aventurarse a salir innecesariamente. No está claro quién creó los segmentos.

“¿No es cómodo quedarse en casa, con comida y bebidas?”, pregunta una voz a un granjero en los campos de Mongolia Interior. “Ni siquiera llevaba una máscara”.

El granjero sonríe, a lo que el dron responde que no es divertido, y agrega: “no salga si no es necesario”.

Los drones están siendo puestos en servicio a medida que China busca frenar la propagación del coronavirus, que ha infectado a más de 20 mil personas en el país más poblado del mundo.

Muchos en línea aprecian el alivio cómico que brindan estos materiales en un momento problemático, así como el uso práctico de la tecnología para acceder a partes remotas del país.

Los escépticos, sin embargo, lo ven como una prueba más de una represión de las libertades individuales.

Los drones no solo vigilan a los rebeldes sin cubrebocas: según informes de los medios chinos, los han desplegado en todas partes, desde la construcción hasta la agricultura.

El fabricante de drones agrícolas con sede en Guangzhou, XAG, está trabajando para desplegar una flota de drones que pueden rociar desinfectante en áreas afectadas, como estaciones de autobuses y trenes y otros espacios públicos. Su cofundador, Justin Gong, asegura que la compañía había establecido un fondo de 5 millones de yuanes (715 mil dólares) para equipos de voluntarios en todo el país, incluso en Hubei, el epicentro del brote.

Gong asegura que usar drones con el propósito de hacer cumplir las prácticas de salud pública no era lo ideal.

“Definitivamente llamará la atención, lo cual son buenas relaciones públicas. Pero en cuanto a eficiencia, no es tan bueno como el aerosol”.

China ha sido pionera en el uso generalizado de la tecnología, incluidas las cámaras y el reconocimiento facial, para controlar el comportamiento de los ciudadanos, imponiendo multas por delitos menores como transitar por vías peatonales y otras infracciones de tránsito.

Se estima que su oficina de seguridad pública posee unos 30 millones de cámaras de vigilancia.

Un dron del Gobierno fue probado en Chengdu, en la provincia de Sichuan, para dispersar a un grupo de ancianos que jugaban mahjong.

En Shanghái, los drones se han utilizado para supervisar el tráfico, mientras que en Wuhan proporcionaron la muy necesaria luz nocturna para la construcción del hospital.

Una publicación en Twitter del medio estatal People’s Daily muestra un dron que mide la temperatura de los residentes en un edificio de apartamentos de gran altura en la provincia de Jiangxi.

“La mayoría de los ciudadanos occidentales podrían enloquecer por esto, debido a preocupaciones de privacidad”, asegura Mark Tanner, director gerente de la firma de consultoría tecnológica China Skinny, con sede en Shanghái.

“En China, las personas están tan acostumbradas a la vigilancia que podrían no reaccionar con tanta fuerza”.