'Bird Box': el sentido de la conexión
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

'Bird Box': el sentido de la conexión

COMPARTIR

···

'Bird Box': el sentido de la conexión

La cinta con Sandra Bullock que ha dado de que hablar en las últimas semanas, ubicada en una realidad distópica, plantea un sencillo pero no por ello menos actual mensaje.

Redacción
05/01/2019
Actualización 06/01/2019 - 11:55
La cinta de Netflix es protagonizada por Sandra Bullock.
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.

En una escena de Birdbox, Jessica (Sarah Paulson) se acerca a su hermana Malorie (Sandra Bullock) y al cuadro que está pintando, en el cual hay un grupo de personas; la primera dice que a pesar de que están juntos, parece que cada uno está solo, a lo que su hermana responde que el problema no es ese, sino que no saben cómo conectarse. Ese será el eje de la más reciente producción de Netflix.

En un futuro distópico, Malorie (Sandra Bullock) es una mujer despegada y sin ninguna clase de vínculo con el bebé que espera; en lo que parece ser una ironía, Malorie es una artista, actividad para la cual, suponemos, se tienen que estar en contacto con todos los sentidos. En cuestión de instantes, su mundo se ve alterado por unos seres de los que nunca se especifica su origen pero que obligan a quitarse la vida a aquellos que los ven.

A dos tiempos, la película va mostrando cómo un grupo de personas que se refugia en la misma casa, entre ellas la misma Malorie, coincide en espacio, pero no en ideas ni emociones o sentimientos; cómo ella deberá embarcarse en un viaje de dos días por río para salvar a los dos niños que están a su cuidado, con el añadido de que los tres deberán tener los ojos vendados en todo momento; las únicas armas a su alcance serán los otros sentidos y una caja de pájaros, los cuales alertan cuando esos entes se encuentran cerca.

La película logra su cometido de hacer transitar al espectador por el desconcierto, la angustia, el miedo y la frustración; por momentos pareciera que éste también tiene los ojos vendados; más allá de sus comedias simplonas, Bullock se revela como una actriz que le da a su personaje la sensación de vivir primero en la indiferencia y después en el filo de la navaja. John Malkovich y Trevante Rhodes complementan este trío en un duelo de cinismo y nobleza.

Las referencias que la directora Susanne Bier ha tomado para Birdbox son bien visibles para el ojo medianamente entrenado; aquí vemos guiños a Un lugar en silencio (2018), un poco de Dimensión desconocida, otro tanto de Black Mirror y un pedazo más grande de Ensayo sobre la ceguera de José Saramago y hasta de sus propios trabajos como Cosas que perdimos en el fuego (2008) con ellos, prepara un sobrecogedor coctel que plantea lo que tal vez ya sea un cliché pero no por ello pierde su vigencia y sentido de alerta: si no vemos con los ojos de dentro, si no conectamos con los de afuera, ni siquiera en el más mínimo nivel, algo en el exterior, llámese miedos, tristezas o soledad, inevitablemente vendrá por ti para devorarnos.