Un ‘año perdido’ en la 4T para la economía
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Un ‘año perdido’ en la 4T para la economía

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Un ‘año perdido’ en la 4T para la economía

06/11/2019

Sobre la estimación oportuna del PIB al tercer trimestre del año que dio a conocer el Inegi la semana pasada, de un crecimiento de 0.1 por ciento en el periodo julio-septiembre respecto a los tres meses previos, el presidente Andrés Manuel López Obrador consideró que, “en materia económica, de acuerdo a mis datos, vamos muy bien”.

Habría que ver todos los indicadores, no sólo el de crecimiento, dijo AMLO. “Técnicamente, no hay recesión”. Además, “se están creando empleos y el salario ha aumentado como nunca”.

El presidente tiene razón, pues la situación económica actual no es indicativa de un periodo recesivo, la creación de puestos de trabajo afiliados al IMSS se mantiene y el salario mínimo se incrementó considerablemente desde principios del año.

Sin embargo, hay signos evidentes de estancamiento de la economía y debilidad del mercado laboral reflejada, principalmente, en el aumento de la ocupación en el sector informal y de la subocupación.

El riesgo en este momento es que los indicadores de actividad económica continúen deteriorándose en las próximas semanas y anuncien que la debilidad de la economía puede acentuarse aún más.

La información de las encuestas entre analistas señala que 2019 será un año de crecimiento cero o casi nulo, que marcará el peor arranque de gobierno desde el de Vicente Fox en 2001.

El crecimiento esperado para este año por los analistas del sector privado en la encuesta de expectativas del Banco de México, publicada el viernes pasado, es de 0.2 por ciento, pero con riesgo de que cierre por debajo de esa cifra.

Eso sugiere la proyección de los analistas de mercados financieros en la encuesta de Citibanamex, publicada ayer, que anticipa un crecimiento de sólo 0.1 por ciento.

En términos de actividad económica, 2019 será un año perdido.

Lo que hay que cuidar son 2020 y los años siguientes para revertir el estancamiento de la economía en un entorno de incertidumbre y riesgos.

La incertidumbre está asociada en buena medida a factores internos ante las dudas en las políticas públicas de la nueva administración.

Eso afecta la confianza y las perspectivas sobre la economía mexicana.

Tan es así que las previsiones de los analistas para el próximo año se siguen revisando a la baja y, en las encuestas de Banxico y Citibanamex, apuntan a un crecimiento de 1.2 por ciento.

Pero es mucho menor al 2 por ciento que se asume en el Paquete Económico de 2020 para las estimaciones de finanzas públicas.

Según la encuesta de Banxico, para 2021 se espera un crecimiento de la economía de 1.8 por ciento.

Es así que durante el periodo 2019-2021, que corresponde a los tres primeros años de la 4T, se prevé que el crecimiento de la actividad económica en México sea de 1.1 por ciento, en el mejor de los casos.

AMLO sostuvo hace unos días que en su gobierno habrá crecimiento y se llegará a la meta de 4 por ciento anual promedio.

Pero no se ve por dónde ni para cuándo alcanzar esa meta de crecimiento sexenal, ni siquiera en la segunda parte de la administración.

El escenario de mediano plazo se presenta retador para la 4T, que debe mantener los pilares de la estabilidad económica, aunque su asignatura pendiente seguirá siendo la falta de crecimiento en el país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.