El ‘embrujo’ económico de inicios del sexenio
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El ‘embrujo’ económico de inicios del sexenio

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El ‘embrujo’ económico de inicios del sexenio

16/01/2019
Actualización 16/01/2019 - 9:29

Aunque el Congreso aprobó el Presupuesto para 2019 sobre supuestos macroeconómicos razonables y conservadores, persiste el riesgo de un bajo crecimiento de la economía mexicana.

Incluso, el crecimiento en este año será menor al 2 por ciento contemplado en el Presupuesto, según estimaciones de analistas.

El economista en jefe para México y Canadá de Bank of America Merrill Lynch, Carlos Capistrán, anunció ayer un recorte a su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para este año de 2 a sólo 1 por ciento.

Y el economista en jefe para América Latina de Credit Suisse, Alonso Cervera, dice que para 2019 mantiene su pronóstico de un crecimiento económico en 1.2 por ciento.

La principal razón para suponerlo es –dicho por este reportero– el ‘embrujo’ económico de cada inicio de sexenio, donde el cambio de administración y, en este caso, de partido en el poder, introducirán retrasos en el ejercicio del gasto público y la inversión privada.

La falta de gasolinas en varias entidades a principios del año tampoco ayuda, pues inevitablemente tendrá afectaciones en la actividad económica y la inflación de enero.

Por cierto, al margen del combate al ‘huachicoleo’, el cierre de ductos y el desabasto de gasolinas, hay fuertes preocupaciones del mercado y las calificadoras sobre el futuro de Pemex.

Les inquieta el nuevo modelo de negocios de la petrolera, enfocado más a la refinación que a la producción y exportación de crudo.

Las persistentes dificultades financieras de Pemex, que este año enfrenta vencimientos de deuda por 5 mil 400 millones de dólares, contribuyen al ambiente de incertidumbre sobre México.

Hay inquietud por la toma de decisiones en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, centralizada y alejada de la lógica económica.

En el reporte 'México: convirtiéndose en un país más típico de mercado emergente', Cervera dice que “el flujo de noticias ha tendido a ser desfavorable” durante los últimos meses.

Los factores que han acentuado la incertidumbre son “la cancelación de la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco, el congelamiento de los precios de la gasolina en términos reales en 2019 y la decisión de detener por al menos tres años las nuevas subastas de petróleo realizadas por la Comisión Nacional de Hidrocarburos”.

A eso se suma el riesgo de un posible recorte de la calificación soberana de México, lo que tendría efectos directos en el costo financiero de la deuda pública.

En su reporte, Cervera advierte lo siguiente para 2019 por parte de las principales agencias calificadoras:

Las acciones adversas sobre la calificación de la deuda soberana “podrían ser en forma de recortes o cambios en la perspectiva a ‘negativa’, y probablemente serán en función de los desarrollos en los frentes de crecimiento y fiscal”.

Además, “creemos que la calificación de A3 otorgada por Moody’s a México hace cinco años parece particularmente generosa, dado el crecimiento y los resultados fiscales que el país ha tenido desde entonces”.

Está claro que los primeros pasos del nuevo gobierno serán observados de cerca por el mercado y las calificadoras, para ver si hay algo que justifique su ‘llamado de atención’.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.