Del TLCAN imperfecto al T-MEC… ¿‘mágico’?
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Del TLCAN imperfecto al T-MEC… ¿‘mágico’?

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Del TLCAN imperfecto al T-MEC… ¿‘mágico’?

01/07/2020
Actualización 01/07/2020 - 9:29
columnista
Víctor Piz
Dinero, Fondos y Valores

La entrada en vigor hoy del nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, que sustituye al TLCAN, plantea retos legales importantes para nuestro país, principalmente en materia laboral.

México tiene que cumplir los compromisos internacionales asumidos en la reforma aprobada el año pasado para evitar que se instalen paneles arbitrales laborales para solucionar controversias con EU.

Si bien no habrá inspectores estadounidenses en los centros de trabajo de México, sí habrá verificaciones in situ por parte de expertos independientes seleccionados por cada país.

Una falta a la ley laboral puede derivar en la aplicación de sanciones económicas a las empresas que incumplan con los derechos laborales de sus trabajadores, incluidos los relacionados con la negociación colectiva y la libertad sindical.

Por lo pronto, apenas se aprobaron en el Senado de la República y la Cámara de Diputados las cinco leyes secundarias y el acuerdo sobre cooperación ambiental entre los tres países para armonizar la legislación mexicana con el TMEC.

En la Ley Federal de Protección a la Innovación Industrial, cuya discusión fue la más polémica, se llegó a un acuerdo sobre patentes a farmacéuticas, sin impedir el desarrollo de medicamentos genéricos ni su entrada al mercado.

En la nueva etapa del comercio regional, México enfrenta un reto aún más significativo: la caída en mayo de 57.2 por ciento anual en las exportaciones no petroleras dirigidas a EU, principal destino de las mercancías mexicanas.

Por primera vez desde que hay cifras disponibles, el valor de las exportaciones mexicanas a EU registró un retroceso de tal magnitud.

Una de las razones de lo anterior es el desplome de 90.7 por ciento anual en las exportaciones de la industria automotriz canalizadas a ese mercado, producto de la contracción en la actividad económica por los efectos del Covid-19.

El impacto de esa caída condujo a que la participación de mercado en EU se redujera a sólo 1.2 por ciento en mayo, cuando un año antes 16 de cada 100 autos vendidos en ese país fueron armados en México.

La industria automotriz del país y su cadena productiva tuvieron sus peores momentos en abril y aún en mayo ante el cierre de plantas armadoras al no ser consideradas actividades esenciales por las autoridades.

El sector automotor jugará un papel clave durante el arranque del TMEC, pero se le impusieron condiciones restrictivas en valor de contenido regional y reglas de origen sobre acero.

Antes de la pandemia, México fue el país que más incrementó sus exportaciones hacia EU como resultado de los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a las mercancías chinas.

Aunque la pandemia de Covid-19 causó severos estragos en la relación comercial bilateral, México se ha mantenido como el principal socio mercantil de EU.

El TLCAN no condujo a una relación económica o comercial perfecta, pero cumplió su cometido al mejorar la competitividad de las exportaciones de América del Norte.

El TMEC refrenda la permanencia de México en la región y abre una oportunidad inigualable para el país, pues el resurgimiento de las tensiones con China hará que EU busque aliados cercanos y socios confiables que se sumen a sus cadenas de suministro para competir.

Además, probablemente EU salga de esta crisis económica más fortalecido que otros países y ese tren sería una de nuestras pocas opciones, si es que no la única, para empujar la recuperación posterior a la contingencia sanitaria de Covid-19.

Ojalá que el gobierno mexicano entienda la importancia de transitar del TLCAN al TMEC y la necesidad de dar certidumbre a los mercados y la inversión privada.

Sólo de México depende generar confianza y certeza en un escenario impredecible por la pandemia.

De lo contrario, como advirtieron las bancadas de oposición en el Senado, no esperemos que ‘mágicamente’ el TMEC traerá nuevas inversiones al país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.