¿Creemos en el 2% de AMLO y Urzúa?
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¿Creemos en el 2% de AMLO y Urzúa?

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¿Creemos en el 2% de AMLO y Urzúa?

10/04/2019

La información proveniente de las encuestas de expectativas sugiere que el ritmo de crecimiento de la actividad económica de México será del orden de 1.5 por ciento en 2019.

De acuerdo con la encuesta publicada por Citibanamex el viernes pasado, todos los analistas de mercados financieros pronostican que en este año la economía mexicana crecerá menos de 2 por ciento.

Ayer, en su informe WEO de abril, el FMI reveló que “en México, ahora se proyecta que el crecimiento se mantenga por debajo de 2 por ciento en 2019-20, una revisión a la baja cercana a un punto porcentual en ambos años en relación con lo señalado en octubre”.

Pese a que, por primera vez, los pronósticos de los 25 participantes en la encuesta de Citibanamex se ubican por debajo de 2 por ciento, el presidente Andrés Manuel López Obrador y su secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, confían en que en 2019 se alcanzará esa tasa e incluso, se superará.

“Nosotros seguimos pensando que vamos a crecer al 2 por ciento y si no es que un poquito más”, dijo Urzúa también el viernes.

Si bien el secretario de Hacienda reconoció que “crecer 2 por ciento es insuficiente; ciertamente es el crecimiento que hemos tenido en los últimos 30 años”.

¿Qué sustenta la previsión de un crecimiento lento en 2019?

Básicamente, el debilitamiento de la economía en el cuarto trimestre de 2018 y el bajo dinamismo que registró a principios de este año, que se suma a la tradicional desaceleración de inicios de sexenio.

El cambio de gobierno siempre impone retrasos en el ejercicio del gasto público y en las decisiones de inversión del sector privado.

Los factores de riesgo e incertidumbre asociados al rumbo de las políticas públicas en la administración de AMLO harán que los inversionistas privados mantengan la cautela.

En los Pre-Criterios 2020, la Secretaría de Hacienda reconoce que “la estimación de crecimiento para 2019 considera que el gasto en inversión continuará de manera inercial mostrando cierta debilidad”.

Sin embargo, agrega, “diversos factores pueden modificar esta previsión”.

Particularmente, “el gobierno buscará impulsar la inversión privada en infraestructura y sectores estratégicos usando diferentes esquemas de participación, así como mejorar el clima de negocios a través de reforzar el Estado de derecho, reducir la violencia y mejorar la seguridad”.

La intención de las autoridades de propiciar un ambiente de confianza y certidumbre para la inversión es positiva, mas no suficiente.

Un crecimiento de 2 por ciento en 2019, que sigue siendo la meta de AMLO y Urzúa en lo individual, no es imposible, pero sí es un gran reto para el gobierno.

Mayores volúmenes de inversión productiva es lo que permitiría a la economía crecer a tasas de alrededor de 2 por ciento o más en este año y el próximo, incluso.

Una luz de optimismo en ese sentido la encendió la Inversión Fija Bruta, que en enero se disparó 8 por ciento mensual, lo que representa el mejor arranque de año desde que hay cifras disponibles del Inegi.

El repunte de la IFB fue consecuencia de que tanto la inversión en maquinaria y equipo como el gasto en construcción revirtieron su trayectoria negativa.

Lo importante es que el dato de enero no sea ‘flor de un día’, sino que confirme un cambio de tendencia en la inversión, que lleva tres años consecutivos estancada.

Si hay un cambio de tendencia en la inversión, el crecimiento económico de 2 por ciento podría ser posible, pero no en 2019.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.